María Jesús Montero y Pedro Sánchez.

María Jesús Montero y Pedro Sánchez. Imagen de archivo

Estilo de vida

Portugal da una lección a España: los padres no pagan impuesto de donaciones al dar dinero a sus hijos

El sistema portugués permite ayudar económicamente a hijos y familiares directos sin apenas trabas fiscales ni burocráticas.

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España y Portugal comparten mucho más que frontera. Ambos países mantienen una estrecha relación cultural, económica e histórica, pero existe un ámbito en el que las diferencias son especialmente visibles: la fiscalidad de las donaciones entre familiares.

Mientras que en España donar dinero a un hijo puede implicar trámites notariales, diferencias según la comunidad autónoma y, en algunos casos, el pago de impuestos elevados, Portugal cuenta desde hace años con un sistema mucho más sencillo y uniforme para las familias.

La gran diferencia está en que, en el país vecino, los padres pueden donar dinero a sus hijos sin pagar impuestos, independientemente de la región en la que residan. Un modelo que contrasta con el complejo mapa fiscal español, donde el código postal puede cambiar por completo la cantidad a abonar.

Portugal elimina el impuesto familiar

Portugal sustituyó hace años el antiguo Impuesto de Sucesiones y Donaciones por el llamado Imposto do Selo (Impuesto de Sello). Sin embargo, la normativa portuguesa establece una exención total para las transmisiones de dinero entre familiares directos.

Esto significa que padres, hijos, nietos, abuelos y cónyuges no pagan impuestos cuando se realizan donaciones de dinero entre ellos. De esta forma, un padre puede transferir decenas de miles de euros a su hijo para ayudarle a comprar una vivienda, montar un negocio o afrontar cualquier gasto sin que exista una carga fiscal.

En estos casos, únicamente puede existir la obligación de comunicar la operación a la administración tributaria portuguesa, pero sin generar deuda tributaria. El sistema luso destaca precisamente por su simplicidad y por mantener las mismas reglas en todo el país.

La situación cambia cuando las donaciones se realizan a familiares más lejanos o personas sin parentesco directo. En esos supuestos, Portugal aplica un tipo fijo del 10%, aun así muy inferior a los porcentajes que pueden alcanzarse en algunas regiones españolas.

El impuesto cambia según la comunidad autónoma

En España, el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones está cedido a las comunidades autónomas. Esto provoca que donar dinero a un hijo pueda ser prácticamente gratis en unas regiones y mucho más caro en otras.

Comunidades como Madrid, Andalucía o Galicia mantienen bonificaciones de hasta el 99% para donaciones entre padres e hijos. En la práctica, esto reduce enormemente la cantidad a pagar.

Sin embargo, para acceder a estas ventajas fiscales normalmente es obligatorio formalizar la donación mediante escritura pública ante notario. Es decir, aunque el impuesto quede prácticamente bonificado, siguen existiendo costes y trámites burocráticos que no son necesarios en Portugal.

Por el contrario, en otras comunidades autónomas las reducciones son menores o están sujetas a determinados límites económicos y condiciones específicas, lo que provoca importantes diferencias entre contribuyentes españoles.

Las autonomías amplían las bonificaciones en 2026

Durante 2026 varias comunidades autónomas han continuado ampliando las rebajas fiscales tanto en herencias como en donaciones. El objetivo es facilitar el relevo generacional y evitar que muchas familias renuncien a ayudas económicas o patrimoniales por la carga tributaria.

Además de las ventajas para hijos y padres, algunas regiones han comenzado a introducir reducciones para hermanos, sobrinos y otros familiares de segundo grado, algo que hasta hace pocos años era mucho menos habitual.

Este cambio llega en un contexto marcado por el aumento del precio de la vivienda, el encarecimiento del coste de vida y las dificultades de muchos jóvenes para acceder a financiación. Cada vez más familias recurren a las donaciones en vida para ayudar económicamente a sus hijos, especialmente para la compra de una casa.

Portugal apuesta por un sistema más simple

La principal diferencia entre ambos modelos no es únicamente el porcentaje a pagar. El gran contraste está en la sencillez del sistema portugués frente a la complejidad administrativa española.

En Portugal, las reglas son iguales para todo el territorio y las donaciones entre padres e hijos están totalmente exentas. En España, aunque muchas comunidades han reducido el impuesto al mínimo, continúan existiendo diferencias autonómicas, requisitos notariales y procedimientos distintos según el lugar de residencia.

Por ello, Portugal se ha convertido en uno de los ejemplos más citados cuando se compara la fiscalidad familiar dentro de Europa, especialmente en todo lo relacionado con las ayudas económicas entre padres e hijos.