Anna, cocinera y su receta de potaje de vigilia.

Anna, cocinera y su receta de potaje de vigilia.

Estilo de vida

Anna, cocinera: "El mejor guiso y el más fácil se hace añadiendo las espinacas y un bote de garbanzos al final"

Cuando descubras lo fácil que es de preparar y lo delicioso que está el potaje de vigilia, te volverás adicta.

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El potaje de vigilia es uno de esos platos que evocan tradición, familia y cuchara lenta. Ligado a la Semana Santa, este guiso humilde ha sabido mantenerse como uno de los grandes clásicos de la cocina española, combinando sencillez, sabor y valor nutritivo.

Ingredientes

Ingredientes potaje de vigilia

  • 600 ml de caldo o agua
  • 550 g de garbanzos cocidos
  • 250 gr de bacalao
  • 150 gr de espinacas
  • 150 gr de tomate rallado
  • 1 cebolla
  • 1 diente de ajo
  • 4 huevos cocidos
  • Aceite de oliva
  • Sal

Ingredientes para la picada

  • 20 g de almendra tostada (20 unidades, aproximadamente)
  • 1 diente de ajo
  • 1 rebanada de pan frito

Paso 1

Pica la cebolla bien finita y ralla el tomate para quitarle la piel.

Paso 2

Pon una buena cantidad de aceite de oliva en la cazuela, añade la cebolla con una pizca de sal y sofríe removiendo de vez en cuando. Cuando la cebolla empiece a dorarse, añade el tomate rallado y deja que reduzca a fuego medio.

Paso 3

Mientras el tomate reduce, corta el bacalao desalado en dados del tamaño de un bocado y resérvalos.

Paso 4

Con el tomate ya reducido, incorpora los garbanzos, dales una vuelta en la cazuela y añade el caldo.

Paso 5

En cuanto el caldo empiece a hervir, añade las espinacas poco a poco para que vayan perdiendo volumen y déjalas cocer durante 5 minutos.

Paso 6

En una sartén aparte con un poco de aceite de oliva, fríe las almendras, la rebanadita de pan y el ajo cortado en tres trozos hasta que queden bien tostaditos . Retira los ingredientes, ponlos en una picadora y tritúralos.

Paso 7

Añade la picada a la cazuela y mezcla todo bien para que el caldo empiece a engordar.

Paso 8

Añade los dados de bacalao, deja que se hundan en el caldo, tapa la cazuela y cocina durante exactamente 5 minutos.

Paso 9

Pasados los 5 minutos, comprueba el punto de sal . Finalmente, añade los huevos cocidos (cortados en mitades o en cuartos) y da un pequeño meneo a la cazuela.

Paso 10

Sirve la ración en un plato hondo para disfrutar bien del caldito.

En los últimos años, además, ha recuperado protagonismo gracias a recetas más rápidas y accesibles. Versiones como esta demuestran que es posible lograr un resultado excelente sin complicaciones ni largas horas en la cocina.

Nació como una receta de abstinencia, en la que se evitaba la carne. Por eso, el bacalao se convirtió en el ingrediente estrella, acompañado de legumbres y verduras.

Hoy, esta combinación sigue funcionando a la perfección. Los garbanzos aportan cuerpo, las espinacas frescura y el bacalao ese sabor profundo que define el plato.

La clave de esta versión es su rapidez. Utilizar garbanzos ya cocidos y bacalao previamente desalado permite reducir el tiempo sin renunciar al resultado final. Además, el uso de un buen caldo, preferiblemente de pescado, eleva el conjunto y aporta una base llena de matices.

El truco que marca la diferencia

Si hay un elemento que distingue a un buen potaje de uno excelente, es la textura del caldo. Aquí entra en juego la picada, un recurso clásico de la cocina española.

Elaborada con almendras, pan y ajo, esta mezcla tostada y triturada actúa como espesante natural. No solo aporta densidad, sino también un sabor tostado que redondea el guiso.

Este paso, a menudo olvidado, es fundamental para conseguir ese caldo ligado y reconfortante que caracteriza al potaje de vigilia.

Otro punto clave es el bacalao. Para que quede en su punto, no debe cocinarse en exceso. Bastan unos minutos en el caldo caliente para que quede jugoso y se deshaga ligeramente al comerlo. El equilibrio entre tiempos y temperatura es lo que evita que el pescado quede seco o pierda su textura.

Un clásico que siempre apetece

Más allá de su origen religioso, el potaje de vigilia se ha convertido en un plato atemporal. Es económico, completo y perfecto para preparar con antelación.

De hecho, como ocurre con muchos guisos, gana sabor con el reposo. Al día siguiente, los ingredientes se integran mejor y el caldo adquiere mayor intensidad.

Servido bien caliente y coronado con huevo cocido, es una opción ideal para los días frescos o para quienes buscan recetas reconfortantes sin complicarse.