Nathalie Seseña, actriz.

Nathalie Seseña, actriz.

Estilo de vida

Nathalie Seseña, sobre su vida antes de 'La que se avecina': "Fui stripper y vendía ropa en el rastro para sobrevivir"

Detrás de la imagen de Berta Escobar hay una mujer que ha transitado escenarios muy distintos antes de instalarse en el imaginario colectivo.

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La que se avecina lleva casi dos décadas siendo la serie que suena de fondo en prácticamente todas las casas de España. Desde su estreno en 2007, la serie creada por los hermanos Caballero se convirtió en un fenómeno sociológico en nuestro país, transformándose en un espejo —distorsionado pero reconocible— de nuestra sociedad.

A lo largo de 20 años en antena, la serie no solo ha acumulado 16 temporadas, sino que ha moldeado expresiones, coletillas y arquetipos que han traspasado la pantalla. Personajes como Antonio Recio, Amador Rivas o Berta Escobar forman parte del imaginario colectivo.

Esa familiaridad ha provocado que el público crea conocerlo todo sobre ellos; sin embargo, siempre hay excepciones. El caso de Nathalie Seseña (Berta) ha demostrado que, incluso tras años de exposición mediática, todavía pueden existir facetas desconocidas.

Berta Escobar, un personaje mítico

Nathalie Seseña es una actriz madrileña con una trayectoria que se remonta a principios de los años noventa. Aunque para el gran público su nombre está inevitablemente ligado a Berta Escobar en La que se avecina, lo cierto es que llevaba trabajando en cine y televisión desde 1992.

Cuando acudió al casting de la nueva serie de los Caballero, lo hizo con la experiencia acumulada de años de profesión y con la admiración intacta por el fenómeno que había sido Aquí no hay quien viva, la heredera espiritual.

Allí coincidió por primera vez con Jordi Sánchez (Antonio Recio) a quien percibió como extremadamente serio. Salió de la prueba convencida de que no la escogerían; tanto, que apagó el teléfono. Tres días después recibió la llamada que cambiaría su carrera.

Comenzó, entonces, el papel que determinaría los próximos años su personalidad: devota, sufridora y a menudo irónica esposa de Antonio Recio, el mayorista de pescado, conocida por intentar lidiar con las locuras de su marido y buscar su propia felicidad.

Según cuenta en el videopódcast de Vaya Vaina, los rodajes se convirtieron en su día a día. Seseña destaca el papel de Laura Caballero como directora y creadora, subrayando su capacidad para perfilar personajes y generar un clima de trabajo creativo y seguro.

No obstante, La que se avecina es una serie de humor y, por ende, las míticas juntas de vecinos, uno de los sellos de identidad de la serie, eran, según relata, pruebas de resistencia: los ataques de risa eran tan contagiosos que en ocasiones había que detener la grabación.

Nathalie Seseña en el videopódcast 'Vaya Vaina'

Hoy ruedan secuencias de varios capítulos simultáneamente, lo que exige un control riguroso de la continuidad emocional y una concentración milimétrica para no desdibujar la evolución interna de cada personaje.

El vínculo con sus compañeros ha sido otro de los pilares de su experiencia. Seseña habla con emoción de quienes ya no están, como Mariví Bilbao, Edu Gómez, Antonia San Juan o Víctor Palmero, figuras que dejaron una huella tanto en el equipo como en el público.

Con Jordi Sánchez, intérprete de Antonio Recio y a quien en un primer momento percibió como serio, mantiene una complicidad que trasciende la ficción. Asegura que basta una mirada para entenderse, síntoma de años de trabajo compartido y afinidad personal.

Individualmente, Seseña cuenta que Berta Escobar, su personaje, ha experimentado una transformación profunda desde las primeras temporadas. Lo que comenzó como la caricatura de una esposa ultracatólica y sumisa fue adquiriendo matices inesperados.

Más allá del éxito, la actriz es consciente del impacto social de la serie. Ha recibido testimonios que la han marcado, como el de una persona que le agradeció haber conseguido que su madre riera en su último día de vida.

Otros espectadores le confiesan que utilizan la serie para sobrellevar depresiones o simplemente para conciliar el sueño. Esa dimensión íntima del entretenimiento es, para ella, uno de los mayores legados del proyecto.

De cara al futuro, le gustaría permanecer hasta el final y fantasea con una despedida coral que reúna a todos los intérpretes que han pasado por la comunidad de vecinos.

Una vida antes de ser Berta

Sin embargo, su pasado laboral no estuvo siempre ligado al cine y antes de consolidarse como actriz, Nathalie Seseña encadenó múltiples trabajos para sobrevivir.

Vendió ropa en el Rastro madrileño y trabajó como stripper o gogó en una empresa llamada "Gogo Party". Allí salía de cajas de regalo o del interior de tartas gigantes en despedidas y celebraciones.

Tal y como explica, su número podía incluir desde una interpretación cómica de ópera hasta un espectáculo más sensual, dependiendo del encargo. También participaba en bromas de cumpleaños, haciéndose pasar por exnovias del homenajeado para generar situaciones embarazosas.

Aquella etapa, lejos de avergonzarla, forma parte de su biografía profesional y de su aprendizaje sobre el escenario y el contacto directo con el público.

Debido a haber tocado la pobreza con la palma de la mano, la actriz también habla con naturalidad sobre la precariedad estructural del sector, en el que muchos terminan perdiendo todo el dinero ganado.

Recuerda el consejo que le dio un actor veterano cuando empezaba: "Ahorra". Lo asumió como una máxima profesional, sabedora de que solo un pequeño porcentaje de intérpretes logra vivir exclusivamente de la actuación.