Un perro tumbado.
Manuel Manzano, veterinario: "Los perros se ponen nerviosos y sienten tristeza cuando se quedan solos en casa"
Te explicamos cómo experimentan la soledad los canes en el hogar: de la tristeza previa a la ansiedad por separación.
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Cualquier cuidador siente desasosiego o inquietud al dejar a su perro solo en la vivienda, pero contados se detienen a analizar lo que verdaderamente experimenta el animal en ese instante. Si bien los canes carecen de lenguaje verbal, su expresividad conductual ofrece valiosos indicios sobre sus emociones.
El médico veterinario Manuel Manzano, a través de una intervención en YouTube, desglosa las distintas respuestas de nuestras mascotas frente a la soledad y facilita pautas esenciales para fortalecer su equilibrio emocional.
La anticipación del abandono
Multitud de canes experimentan una marcada pesadumbre al quedarse solos, una vivencia que comienza a aflorar incluso antes de que el dueño cruce el umbral. Estos animales poseen la capacidad de memorizar nuestros hábitos previos a la partida, como asearse, vestirse o tomar las llaves.
En palabras del especialista: "El perro, que destaca por su inteligencia, percibe estas señales y se altera al anticipar un escenario que le resulta sumamente desasosegante".
Con el fin de mitigar ese sentimiento de desamparo, el profesional sugiere ensayar "falsas partidas". Esta técnica consiste en ejecutar la rutina habitual de salida, abandonar el inmueble y retornar transcurridos apenas 5 minutos. "Al repetirlo de forma constante, el animal comprende que resulta innecesario afligirse, pues su cuidador siempre regresa".
El cuadro de ansiedad por separación
Mientras una buena parte de los perros aprovecha la ausencia para descansar, otros caen en el aburrimiento, la hiperactividad y empiezan a causar destrozos en el mobiliario. El experto alerta sobre este patrón:
"Esto es lo que en la medicina veterinaria diagnosticamos como síndrome de ansiedad por separación, constituyendo un trastorno de conducta de consideración". Para abordarlo, al margen de las salidas breves de prueba, resulta indispensable ofrecerles accesorios interactivos que mantengan su atención.
El veterinario aconseja recurrir a juguetes rellenables de caucho tipo Kong, dentro de los cuales se aloja alimento para que el can se mantenga entretenido tratando de extraerlo, desviando así su foco de los destrozos domésticos.
El valor del agotamiento físico
Una de las metodologías más eficientes para garantizar el sosiego de la mascota (y la paz del vecindario) pasa por favorecer su descanso.
El especialista resulta contundente en este aspecto: "Cansa al perro, agótalo, de modo que durante tu ausencia su única travesura consista en acurrucarse a dormir en tu cama o en el sofá". Para conseguir este propósito, se recomienda ofrecerle un paseo prolongado antes de dejar la vivienda.
En ejemplares con tendencia a la inquietud, el veterinario plantea el uso complementario de feromonas sintéticas. Se puede conectar un difusor de feromonas momentos antes de marchar. Aunque resulta imperceptible para el olfato humano, el animal capta sus efluvios y alcanza un estado de calma.
Intervención veterinaria y protección en altura
Si los contratiempos continúan y las pautas ambientales no dan fruto, el veterinario indica que "sería preciso valorar un abordaje farmacológico" para atenuar los picos de ansiedad.
Por otra parte, conviene considerar que la pesadumbre y el deseo de localizar a sus dueños impulsa a muchos perros a asomarse a ventanales o acceder a terrazas. Esta conducta es calificada por el especialista como una "coyuntura de alto riesgo".
Su advertencia al respecto es rotunda: "Asegúrate siempre de cerrar los accesos al balcón al marcharte o de instalar cerramientos de seguridad para evitar que el animal se precipite". Evitar percances y posibles caídas al vacío resulta vital, especialmente en pisos de cierta altura.