Un perro y un gato.

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Mascotario

La Ley de Bienestar Animal confirma: los dueños de mascotas deben superar un curso para adoptar o comprar

Este curso obligatorio es una herramienta totalmente gratuita y accesible que se puede realizar de forma telemática a través de plataformas oficiales.

Más información: Los animales que se quedan fuera de la ley de bienestar: "Excluir a los más castigados no es legislar. Es mirar a otro lado"

Angelica Rimini
Publicada

La entrada en vigor de la Ley de Bienestar Animal ha transformado la figura del propietario de mascotas en un ciudadano con deberes formativos específicos.

A partir de ahora el afecto hacia los animales debe ir acompañado de una acreditación oficial que garantice que la persona conoce las necesidades básicas de su compañero.

Este curso de formación obligatorio busca profesionalizar de algún modo la convivencia y reducir drásticamente las tasas de abandono que todavía suponen un problema crítico en nuestro país.

Una tenencia responsable

El espíritu de esta normativa no es poner obstáculos a la adopción sino fomentar una tenencia responsable que invite a la reflexión antes de incorporar un perro al hogar. El curso se ha diseñado para ser una herramienta totalmente gratuita y accesible que se puede realizar de forma telemática a través de plataformas oficiales.

Su contenido no profundiza en técnicas complejas de adiestramiento profesional sino que se centra en nociones de salud preventiva, psicología canina básica y el conocimiento de la legislación vigente para evitar problemas de convivencia en los espacios públicos.

Es importante diferenciar entre los perfiles de los propietarios para entender cómo afecta la ley a cada uno de ellos. Aquellas personas que decidan adoptar o comprar un perro a partir de ahora deberán acreditar la superación del curso de manera previa a la llegada del animal.

Por otro lado, quienes ya convivan con un can cuentan con un plazo de transición para obtener el certificado que suele oscilar en torno a los dos años dependiendo de la regulación de cada comunidad autónoma.

Una vez aprobado este certificado tiene una validez indefinida por lo que no es necesario repetir el examen si en el futuro se incorpora un nuevo perro a la familia.

Entender las señales

En cuanto al temario los aspirantes deben enfrentarse a cuestiones que van desde la capacidad económica para afrontar gastos veterinarios hasta el manejo del estrés en entornos urbanos. Se trata de entender las señales que emite el perro para prevenir incidentes y garantizar que el animal disfrute de una calidad de vida digna.

Ignorar esta obligación administrativa puede acarrear consecuencias graves ya que la ley tipifica la falta de formación como una infracción leve con sanciones económicas que comienzan en los quinientos euros y pueden escalar según la gravedad de la situación.

España se alinea con los estándares europeos más exigentes para asegurar que cada perro tenga a su lado a una persona formada y consciente de su responsabilidad.

El curso obligatorio se convierte así en un requisito esencial para cualquier persona que desee compartir su vida con un can asegurando que el vínculo entre ambos sea sólido, seguro y respetuoso con el resto de la sociedad.