España es el problema, Europa la solución. Nunca compré semejante carga de complejos y desprecio a nuestra historia a Ortega.
La inmensa mayoría de los neokantianos eran luteranos emanados de la ilustración germana. El propio Kant se educó en el pietismo.
Empecé esta columna con una defensa de Unamuno, y me ratifico, incluyo a su estirpe vasca, y a lo mucho que han aportado a España y Occidente, empezado por Ignacio de Loyola.
Hace ya unos cuantos veranos que hacemos varios miles de kilómetros en coche por Europa. Huyendo del calor. Buscando como hicieron mis padres con nosotros, por toda España, que mis hijos conozcan y amen su tierra, sus raíces, su contexto.
Hace 4 años Noruega, Suecia, Dinamarca, Islandia, hace 5 toda Italia hasta la Magna Grecia, los barcos hasta Génova, y desde Nápoles, o desde Santander a Plymouth para desde Bath y los Costwolds, conocer esa Inglaterra antigua.
Con la misma mochila hemos estado 15 años paseando niños, antes uno, ahora tres. Cada año Francia, Alemania y Suiza son visitas obligadas.
Esta semana santa Finlandia que aún muestra agradecimiento a la autonomía y reconocimiento cultural y lingüístico que le prestó Rusia frente al rodillo sueco.
Cada año, mi verano es una reflexión profunda sobre la Historia, lo que nos une, lo que veo en común, lo que nos separa.
Desde esas profundas raíces celtas irlandesas, galesas, bretonas y los idénticos estilos que, en construcciones, en particiones, en usos agrarios y ganaderos, en el cuidado del bosque, en las gaitas, los violines, las flautas traveseras, en el pasado de gran colaboración y prosperidad con la casa de Lancaster, cuando Castilla y Burgos comerciaban lana merina con las islas y los reyes casaban a sus hijos para estrechar los lazos.
El Santander en algunos países, Roca y Laufen, Zara y Mango en casi todos, Seat y Cupra en muchos son pequeñas avanzadillas que me recuerdan que estamos infra representados.
Cada vez que paso por un Instituto Cervantes, cada vez que, en una plaza, escucho una guitarra, cada vez que Velázquez, Durero, Gaudí, Dalí, Lorca, Sorolla, Picasso, se me aparecen en una capital, siento que somos parte.
Cada vez que veo una Trinidad, como la del Graben de Viena, el barroco, una Inmaculada, cada vez que admiro al derecho internacional, el Tribunal de la Haya, los derechos humanos, cada vez que veo chocolate, patatas, tomates, maíz, la famosa paprika del Este, la quinoa, la cáscara sagrada ( quinina), o lana merina, siento que fuimos parte…
Cuando cruzo el Rin me pongo nervioso. No es mi mundo. Es Europa, pero no es la mía. Ni al norte del Muro de Adriano, ni del Danubio.
Si te la miras bien, el Rin y el Danubio, con sus puntos casi de confluencia, uno vertiendo desde Zurich hacia Estrasburgo y otro desde la misma Selva Negra, entre Alsacia y Suabia (Baden Wurtemberg) parten Europa en dos, desde Roterdam a la desembocadura, en Rumania, en el Mar Negro en Sulina.
Los puestos de comercio con las tribus del norte, con germanos, frisios, lombardos, ávaros, y las invasiones, una tras otra que llegaron de las estepas, del este, desde hunos, a godos, desde ávaros, a jázaros y turcos se entienden cuando ves que esta Europa del norte y del este es una planicie peligrosísima desde un punto de vista militar y golosísima desde un punto de vista económico, campos fértiles con agua, roturables, minerales desde hace miles de años, el bronce y el hierro penetran con cada oleada invasora, las minas de sal, pirita, cobre, cinabrio... Y encima un par de ríos que permiten el comercio con barcazas fluviales primero.
Drenarlos y hacerlos navegables con canales conectando Lyon (Ródano y mediterráneo) con el Rin muy cerquita de Mulhouse y Lausanne.
Del Rin se puede, vía el Meno (Main) en Maguncia (Mainz) y de ahí remontando hasta Bamberg, coger el canal hasta Regensburg en Baviera.
Por tierra, la ruta Carolina, une Baviera con Praga, siguiendo el Danubio. En 1823 el vapor de ruedas holandés, De Nederlander hizo la primera ruta entre Roterdam y Colonia.
Nos alojamos en hotel allí, junto a la universidad Erasmo, ya escribí aquí que me parecía de justicia, tras haber perseguido a los católicos hasta hace 3 días (no es muy conocido, porque a la “muy tolerante Holanda”, no le conviene, que solo desde 1853, el papa Pío IX pudo restaurar oficialmente los obispados católicos en los Países Bajos, evento que consolidó la plena normalización y el fin definitivo de cualquier traba legal sobre la comunidad católica), que al padre del humanismo le dediquen una universidad.
Fue tutor de Carlos I de España, su pensamiento con el de Francisco de Vitoria y Tomas Moro, los más avanzados en humanismo y universalismo del momento, y quizá por ello, por los valores inculcados por sus maestros humanistas, y su madre, hoy en Viena (la Vindabona romana) celebramos San Esteban en lugar de rezar mirando a La Meca.
En 1825 el De Rijn navegó río arriba hasta Estrasburgo y Kehl. Intenté explicar a mis hijos lo que es Estrasburgo, lo que era Alsacia, lo que era el Sacro imperio y las ciudades imperiales, que los reyes franceses se fueron zampando. La malísima España, nunca se anexionó ni un solo territorio europeo que fue gobernado según sus fueros, tradiciones, leyes y tribunales.
Se lo expliqué a mis hijos para que luego no le vengan los Ortegas de su época a comerles la moral. El otro padre filosófico de Ortega, Husserl, el de la fenomenología, de Moravia, hoy checo, se convirtió al protestantismo en Viena en 1886 a los 27 años.
El Reino de Francia se apropió y anexionó 16 ciudades imperiales libres del Sacro Imperio Romano Germánico a lo largo del Antiguo Régimen (entre los siglos XVI y XVIII). Cosas veredes.
Lo que era el camino español desde los puertos mediterráneos, a menudo Barcelona, hasta Génova y de ahí por Milán, Saboya el Franco Condado, de ciudad imperial en ciudad imperial hasta los países bajos, que empezaban en Borgoña y acababan en el Norte de Holanda.
Entre 1567 (cuando el Duque de Alba inauguró la ruta) y 1622, más de 120.000 soldados recorrieron este trayecto en expediciones organizadas. Mantenía una red de "etapas" (puntos de suministro) negociadas previamente con los príncipes, obispos y ciudades libres del Sacro Imperio para abastecer a miles de hombres sin saquear los territorios (ojito, miren luego lo que hacía el “genio” Napoleón, investigue el curioso lo que llamaban Fourrageage y Maraude, los ilustrados del salvaje corso). Esto era una proeza de orden, disciplina, planificación, logística, diplomacia sin parangón en la historia militar. Si algún soldado español la “liaba” lo colgaban allí mismo.
Ni reyertas, ni mozas, ni líos. Las ordenanzas castigaban con la pena de horca o el pase por las armas cualquier robo a un civil local, el destrozo de cosechas, el robo de ganado o la profanación de iglesias en territorios de tránsito.
Le conté a mi hijo en Dijon, capital de Borgoña, que mucho melón asocia sólo a la mostaza, que Carlos el Temerario, se plantó y conquistó los Países Bajos y que compró Alsacia y el Sundgau (1469).
En Insbruck, en la tumba de Maximiliano I le expliqué cómo negoció con Fernando de Aragón tras haberse casado con María de Borgoña y haberse adjudicado para los Habsburgo, no solo Borgoña y los Países Bajos, sino que sus nietos Carlos y Fernando dominarían adicionalmente España y Austria. “Zorro Maximiliano”, dijo mi hijo, y me recordó que los apodos de los europeos, el Temerario, el Terrible, el Bizco por János Hunyadi, conocido por Juan Hunyadi, le parecían más potentes que los nuestros, la Beltraneja, la Loca, el Hermoso, el Hechizado, o el Deseado por el infame Fernando VII, sobre el que le tengo bien aleccionado. Yo miro Europa y veo nuestras contribuciones, a su formación y a su cultura y a los miles de paisanos que dejaron la vida en ello.
No era una cuestión de fe, esa era la papilla que daban al pueblo, era de dinero y poder y era de modelo de civilización. El bien y la belleza. ¿Cómo explicarle a un infante de 15 años esto? En el pensamiento político católico —heredero de la síntesis entre la filosofía clásica (Platón y Aristóteles), del estoicismo y la teología escolástica (Santo Tomás de Aquino)—, la misión del gobernante no se reduce a la mera gestión técnica, económica o militar. Su función principal es de carácter ético y trascendente: conducir a la sociedad hacia su perfección moral y espiritual a través de la promoción del Bien y de la Belleza.
Eso, exactamente eso, es lo que nos distingue. Norte individualista, materialista, patriarcal, egoísta, laico, frugal, iconoclasta, enfocado a la acumulación de capital sin rendir cuentas a nadie, cesaropapista. Sur colectivista, espiritual, matriarcal, generoso, sustentado en la mayor de las libertades, la del libre albedrio, manteniendo el ideal de la Res Publica, viendo el imperio o el reino como una trinchera en defensa del orden cósmico y moral tradicional.
Yo primero o nosotros primero. El individuo o la comunidad. El largo plazo o el corto plazo. ¿Acumular capital moral o monetario? El nacionalismo, el etnicismo el racialismo, o la mezcla mestiza e integradora. La tribu o la civitatis. Caudillismo o ley.
El protestantismo liberal de la época representaba el ideal de la alta cultura filosófica y científica germánica (Bildung)A finales del siglo XIX, la conversión de intelectuales de origen judío al luteranismo o calvinismo era un fenómeno habitual en la esfera cultural germana. Facilitaba la inserción y el ascenso en el sistema universitario alemán, un entorno predominantemente protestante y con barreras institucionales implícitas para la comunidad judía.
Yo veo a Astarté, a Isis, a Cibeles. Yo veo a la veneración a la mujer, a la madre, a la fertilidad. Yo veo a Tanit, y sus templos en Cádiz, veo a Isis amamantando al niño Horus, (Isis Lactans), veo a Ceres, a Deméter, representando a la Tierra Madre y la fertilidad de los campos.
El Concilio de Éfeso declara a María Theotokos (Madre de Dios), no se escape que Éfeso era el centro histórico del culto a Artemisa/ Diana, de allí era Heráclito, allí fue San Juan Evangelista a vivir junto a la Virgen María y de allí el pirómano que incendió el templo de Artemisa, una de las maravillas del mundo antiguo.
Cuando en cada plaza importante de Praga, o Viena, o Budapest, delante de la iglesia de Matías y la estatua de su primer rey Esteban, hay una Immaculada, cuando descubres que los jesuitas jugaron una labor importantísima en devolver Budapest, tras casi 150 años en manos turcas a la contrareforma, al barroco, bien y belleza, y a la tradición de la Europa del Sur, que bebe estoicismo, y una profunda convicción de que solo importa lo que hacemos.
Nos salvamos (o no) por nuestras obras, no por la fe ni mucho menos por el éxito económico. Eso de que, si tienes fe y tienes éxito, aunque seas un truhan, te salvas, no se lo traga nadie al sur del Rin. Escuchaba en Budapest a los de los free tour hablando a los incautos turistas, muchos hispanos, por cierto, y unos cuantos me echaron pestes de Vargas Llosa, ¿qué más da que sea uno de los mejores escritores de lengua castellana laureado con un Nobel? Contar todo tipo de basura histórica y algunas verdades, pero al igual que en Malta, una defensa histórica del sitio turco, de España, ni mu, de nuestra contribución ni pio.
No importa que a Inocencio XI le aportáramos un pastón ni que el duque de Béjar, Don Manuel Diego López de Zúñiga y Sarmiento de Silva (1657-1686) al mando de los mejores soldados de élite de la época, sufragados de su propio bolsillo, exigiera luchar en la primera línea de asalto con 29 años. Durante ofensiva del 13 de julio de 1686 para romper las brechas de la muralla de Buda, encabezó la carga al frente de sus tropas.
Su muerte fue celebrada en toda Europa como la de un "mártir de la fe y la Cristiandad". Tanto el emperador Leopoldo I, el del Graben, como el propio papa Inocencio XI alabaron su heroísmo, consagrándolo en la época como el arquetipo del caballero y noble católico que entregó su vida y fortuna en defensa de Europa frente a la expansión otomana. ¿Han visto Vds. algún reconocimiento en España? Así honramos la memoria de nuestros héroes.
Así es fácil que te parezca que Europa es la solución. Ortega bebe de Dilthey y de Heidegger también. ilthey fue un pensador protestante de principio a fin cuyo método nació del análisis de la teología reformada. Heidegger provenía del catolicismo más tradicional, pero "protestantizó" su filosofía para romper con la escolástica y crear la ontología existencial.
Hasta 1934 no se reconoció en la propia Hungría la contribución española a la recuperación de Buda mediante algo simbólico en las históricas murallas del Castillo (específicamente en la calle Lovas).
Se trata de una placa conmemorativa colocada en el año 1934 que rinde homenaje a los "300 héroes españoles" que participaron en la reconquista de la ciudad frente al Imperio Otomano.
Allí estuvimos, con mis retoños, mirando desde las escalinatas el Danubio, honrando a los que dejaron la vida. Entre 1000 y 2000 voluntarios españoles se unieron a la Santa Liga, provenían de Milán, Nápoles, Sicilia, el regimiento de Borgoña. Ni pio.
Si citas a tus héroes en España eres un rancio carca nostálgico del imperio, si ves a Niels Juel en Copenhague, al Viejo Dessauer en Berlín, Nelson en Trafalgar Square o a Napoleón en Les Invalides eres un patriota. Ya les vale. Tampoco, cuando se habla de la Santa Liga, se cita que fue una alianza católica y ortodoxa. Francia, aliada de los otomanos, y los reinos protestantes, quietos.
Pues busquen Vds. y descubrirán, como hace Harari, en sus libros, que cuando no hay más remedio, para hablar de españoles habla de “los europeos”. Ya le vale. Verdad a medias, porque a los turcos los pararon solo “unos europeos”, los de Lepanto, los católicos, con Polonia, Austria, Venecia, parte del Sacro Imperio y Rusia a la cabeza, del Bien y la Belleza.
Imagino que a Ortega se le había pasado esto. Luis XIV adoptó un cálculo puramente maquiavélico veía en el acoso otomano la oportunidad perfecta para debilitar a sus grandes rivales, los Habsburgo de Austria.
Durante el sitio de Viena (1683) y la posterior guerra de la Santa Liga, el Rey Sol aprovechó la distracción de las tropas imperiales en el Este para invadir y anexionarse territorios en el Rin y Flandes (Guerra de las Reuniones), provocando la indignación del Papa Inocencio XI y de la mayoría de los príncipes europeos. Un cabrón, vamos.
Unamuno criticó con vehemencia a los sectores católicos de España, Francia y el Imperio Austro-Húngaro que apoyaban al Imperio Alemán. Consideraba una tremenda paradoja histórica que los sectores que heredaban la tradición de la Liga Santa se aliaran con el militarismo prusiano (protestante/pagano) por mero odio a la democracia republicana y laica francesa. Y razón no le faltaba al rector.
Me fui de Budapest a Viena por la carretera general que pasa por Gyor en lugar de la autopista, una ruta que siguieron los otomanos en su avance de 1529 hacia Viena bajo Solimán el Magnífico. Me imaginaba cómo quemaban y arrasaban los pueblos y campos, mataban y esclavizaban y enviaban a las preciosas mujeres de esta tierra a los harenes de Estambul.
Lean “Lepanto: Cuando España salvó a Europa” del profesor Gullo Omodeo. Unos 700 tercios viejos lucharon junto a lansquenetes alemanes, estos soldados españoles lograron frenar a los jenízaros en la puerta de Carintia, obligando a Solimán a levantar el sitio.
Aquí no rezan mirando a la Meca por los pelos. La infantería española destacó en el combate cuerpo a cuerpo y en las "encamisadas" (ataques nocturnos por sorpresa) que desbarataron la artillería y los minadores otomanos que cavaban los cimientos de las murallas para poner explosivos.
En 1541, las tropas de aquel nieto de Maximiliano, Carlos I, en 1541 pelearon el sitio de Buda bajo la dirección de su hermano Fernando.
A la vez Carlos V, con lo mejor de la milicia española, atacaba Argel para minar el poder marítimo de Solimán. Fue la última gran intervención militar de Hernán Cortés acompañado de su amado hijo con doña Marina, Martín Cortes Malintzin. Ni pio. Europa es la solución.
La catedral del castillo de Buda, la reconvirtieron de Mezquita los Jesuitas. La lucha entre protestantes y católicos, acumular capital y poder o bien y belleza, entre norte y sur, entre razón de estado o lo correcto, se libra a lo largo del Rin y el Danubio, la compañía de Jesús es clave para re-catolizar mediante, entre otras cosas, la educación de las élites húngaras.
¿Quién susurraría al oído de los Borbones de Francia y de España que había que expulsarlos? ¿A quién convenía cargarse a los jesuitas? Dice la papilla oficial que fueron los jansenistas con Blaise Pascal a la cabeza.
Ortega y Gasset profesaba una profunda fascinación —no exenta de crítica— por Blaise Pascal. Para el filósofo español, el pensador francés representó el primer gran intento de la modernidad europea por salvar la riqueza y complejidad de la vida humana frente a la reducción fría y esquemática de la razón cartesiana.
Mira por dónde Descartes era católico. El jansenismo nació como un intento de reforma radical dentro del propio catolicismo —basado en una interpretación estricta de San Agustín de Hipona—, pero recibió fuertes influencias teológicas del protestantismo (especialmente el calvinismo) y una acusada impronta filosemita a través del estudio del hebreo y el Antiguo Testamento. Los jansenistas promovían una moral pública sobria, austera y restrictiva, condenando los placeres mundanos, el teatro o el lujo, en una forma que recordaba directamente al puritanismo calvinista.
El punto de mayor convergencia entre Cornelius Jansen (Jansenio) y los reformadores protestantes (Lutero y Calvino) fue su antropología pesimista y la doctrina de la gracia. Al igual que Calvino, el jansenismo consideraba que la voluntad humana no tiene capacidad real de elegir el bien por sí misma sin la gracia previa de Dios. Rechazaban algo clave, el libre albedrío. Fueron el tonto útil que se cargó todo. Estos franceses a los que París le valía una misa compraron la mercancía averiada.
Para cuando Pío VI condenó categóricamente las tesis de Pistoya en la bula Auctorem Fidei (1794) ya era demasiado tarde. Esto aisló definitivamente al jansenismo, declarándolo fuera de la ortodoxia católica. Había dinamitado la Compañía de Jesús, y había dejado toda la Mornarquía Hispánica de Europa y América a merced de las hienas del materialismo. Se acabó enseñar obligatoriamente quechua, guaraní, runasimi, aimara, náhuatl, mapuche… Transformaron lenguas orales en lenguas escritas utilizando el alfabeto latino.
Ya vendrían los libertadores de pacotilla a cargárselas todas unas décadas después. Se acabaron las reducciones y la propiedad comunal de los indígenas (pueblos originarios ahora). Nacionalismo y protestantismo a menudo fueron juntos. Pero tranquilos que ya vendrán luego los defensores de los indígenas a acusarnos a nosotros de su aniquilación mientras se tapan la nariz por los aborígenes de Australia o los pueblos originarios de América del Norte.
Traidorzuelos, criptohugonotes, los borbones, a los que París bien les valía una misa, no tuvieron pegas en financiar y animar al protestante y nacionalista Rákóczi para abrirles un frente nuevo a los Habsburgo con la Guerra de Independencia mientras se peleaban por el trono de España en la Guerra de Sucesión.
El puto Richelieu y la Raison d’Etat, una manera de explicar que no tenían escrúpulos para traicionar a quien hiciera falta, incluida Roma y los católicos. Imagino que San Pedro no le dejó entrar, llegado el momento.
Desde que su eminencia, sin ninguna vergüenza, puso la razón de estado por encima de la Ley Natural, la ética, la moral y la ley de Dios, se inventó la Geopolítica, lo de que los países no tienen aliados permanentes, solo intereses y que mandar a la muerte o a la miseria a miles tenía una justificación superior. No la tenía en el XVIII y no la tiene ahora, no se puede matar, ni condenar a inocentes, ni por razón de estado ni hostias.
De ahí al destrozo de Sykes y Picot que aun paga el mundo entero sin reproche moral. Francia e Inglaterra son responsables de los destrozos en medio planeta pero nos han convencido de que se trata de razón de estado y geopolítica. Ya les vale.
Sus herederos yanquis deberían tomar nota, pero no lo hacen a pesar de perder todas las guerras en las que se meten desde Vietnam.
Lo que sí hizo su eminencia, fue apoyar a Gábor Bethlen, el príncipe húngaro de Transilvania en la Guerra de los 30 años, coordinándose con los protestantes suecos, que, en ese momento, tenían uno de los mejores ejércitos de Europa.
Otra vez el Norte contra el sur, otra vez Francia sin escrúpulos ni valores. Carlos Gustavo de Suecia, comandaba en aquellos años el mejor ejército de Europa, y se le ocurrió atacar Praga de noche y por sorpresa, en 1648.
Una fuerza improvisada de guarnición imperial, milicias ciudadanas y estudiantes capitaneados por jesuitas se atrincheró en el famoso y preciso puente Carlos, homenaje al Carlos IV de Luxemburgo, Rey de Bohemia, que fue emperador del Sacro Imperio, estableció que el emperador sería elegido por siete príncipes electores (cuatro laicos y tres eclesiásticos), eliminando la injerencia del Papa en la elección y aportando estabilidad institucional al Imperio durante siglos.
Formado en la Sorbona, autor de múltiples obras de modernización de Bohemia e integrador en el Sacro Imperio.
Desde Nuremberg se entra en República Checa( Bohemia) por la vía que él abrió y lleva su nombre, la vía Carolina. Los famosos baños de Carlsbad llevan su nombre. Wallenstein en Bohemia y el polaco Stefan Czarniecki ambos al servicio de Austria pararon los pies a los suecos. El italo-austriaco Montecuccolli hizo el resto para derrotar al Norte.
Tras las fases danesas y suecas, Francia entra abiertamente con los protestantes entre 1635 y 1648.
La Paz de Westfalia fue un desastre para el Sur, se cargaron el sacro imperio y sus mas de 300 ciudades estado, la cosa se llevó por delante entre el 20 y el 40% de la población de Bohemia y Alemania (que no existía, por cierto). Masacraron católicos a miles. De Westfalia nace Prusia, un formidable enemigo al que Francia ya no pudo nunca más parar.
Tomaron dos tazas de su propia medicina. Pero esto, aún no era genocidio. La historia la escriben los vencedores.
En 50 años lo de los saharauis y los palestinos no tendrá nada que ver con la realidad, atentos los jóvenes. Yo no lo veré. Westfalia (1648) fue el principio, Utrecht (1715), tras la guerra de Sucesión, el desastre, solo había que esperar a Trafalgar y la ayuda del petardo de Villeneuve para la puntilla.
Mucho pirado cree que Francia ganó la guerra, Austria- Inglaterra-Holanda la ganaron, y por eso, por aquí, con el centralismo borbónico, se perdieron fueros, privilegios y libertades en el sentido en que el Antiguo Régimen llamaba a estas cosas.
Pero no fue así cómo nos lo contaron. Francia perdió, pero ganó España que pagó el coste de la guerra y le dio dos generaciones de vida a los borbones franceses y cuatro a los españoles. La guillotina se estaba afilando.
Solo hacía falta empeñarse en la guerra con Inglaterra, otra vez, para esta vez, ayudar a las 13 colonias. Otra ayuda que no solo no han devuelto, sino que los marroquíes están todo el día cacareando que fueron el primer país en reconocer a los EE.UU. Tiene guasa.
Si Gálvez levantara la cabeza… Ganó Inglaterra, que se asegura el control del mediterráneo occidental con Gibraltar y Menorca, se asegura el asiento de esclavos, que Felipe V renuncie a sus derechos dinásticos al trono de Francia y, de paso, Holanda queda financieramente tocada de muerte. Ganó la guerra y perdió la paz. Poco dura la alegría en la casa del pobre. Austria se queda Países Bajos, Milán, Nápoles y Cerdeña. Los muertos, durante 80 años antes, los ponen los tercios viejos. Pobre Álvarez de Toledo.
Este verano, siguiendo el Danubio, no he podido eludir la reflexión sobre los judíos.
En 1543, Lutero, que tiene una calle en el centrito mismo de Estrasburgo junto a la catedral, publicó su panfleto más infame, Sobre los judíos y sus mentiras (Von den Juden und ihren Lügen), donde expuso un programa sistemático de represión contra la comunidad judía que incluía siete medidas punitivas: quemar las sinagogas y escuelas judías, destruir las casas de los judíos y forzarlos a vivir bajo un mismo techo o en establos, confiscar sus libros sagrados (el Talmud y la Torá) y de oración, prohibir a los rabinos enseñar bajo pena de muerte, abolir la protección del libre tránsito en los caminos para los comerciantes judíos, prohibir la usura y confiscar todo su dinero, oro y plata, someter a los jóvenes judíos a trabajos forzados (pico y pala) o expulsarlos definitivamente de los territorios protestantes.
En su último sermón antes de morir en 1546, reiteró estas ideas solicitando la expulsión total de los judíos de Alemania si rehusaban convertirse. Elvira Roca lo explicó en una columna y la pusieron verde. Si llevamos desde los afrancesados tragando la papilla de que Europa es la solución, esto no nos lo podíamos tragar, claro.
Visitar el barrio judío de Praga, alojarme en el distrito VII el que fue el barrio judío de Pest, a dos manzanas de la sinagoga de la Calle Dohány , la más grande de Europa y la segunda del mundo, llevar, según 23&Me, un 40% de genes judíos, buena parte sefardíes, seguramente procedentes de Al.Yussena, aquella Lucena de mi bisabuela, que fue el puntal financiero, comercial ,industrial, médico, de Córdoba…, ver los zapatos, el monumento en el muelle del Danubio entre la plaza Kossuth (frente al Parlamento) y el Puente de las Cadenas , que recuerda a los que ya ni siquiera los metían en un tren para un campo de exterminio, los ponían en fila, les ordenaban que se quitaran los zapatos, hombres, mujeres y niños y los fusilaban para que sus cuerpos se los llevara rio abajo el Danubio.
No pude contener unas lágrimas. Estaba con mi familia allí donde se cargaron a muchas como la mía. Estaban poniendo banderas y altavoces para celebrar la fiesta nacional el 20 de agosto.
No he podido eludir la reflexión sobre esa barbarie, ni sobre los que pusieron su gotita para salvar a todos los que pudieron como el maño Ángel Sanz Briz que, siendo cónsul en Budapest, y luego el primer embajador español en China, salvó de una muerte segura a unos 5000 judíos.
¿De verdad, Don José, esa Europa era la solución? El Real Decreto de 20 de diciembre de 1924, promulgado durante el reinado de Alfonso XIII y bajo la dictadura de Miguel Primo de Rivera permitía conceder la nacionalidad española a los descendientes de los judíos expulsados de España por los Reyes Católicos en 1492 .
Casi un tercio de los judíos de Pest que se habían alojado en el imperio Otomano, eran sefardíes, en Holanda hubo otra comunidad, el filósofo Espinoza fue un miembro destacado.
La primera mezquita de Nueva York fue sefardí, ya que la ciudad era holandesa, en Polonia- Lituania se asentaron muchos también. Haym Salomon, nacido en Leszno (Polonia) en el seno de una familia de judíos sefardíes emigrados de la península ibérica, Salomon dominaba varios idiomas y el funcionamiento del comercio financiero internacional.
Emigró a Nueva York en 1775, donde se alineó de inmediato con la causa de los colonos rebeldes (Los Hijos de la Libertad). En el momento más crítico de la guerra, el general George Washington no tenía fondos para pagar ni alimentar a sus tropas para la campaña final de Yorktown.
Salomon consiguió convertir en efectivo más de $200.000 dólares de la época, permitiendo el despliegue del ejército franco-americano que logró la rendición británica definitiva. A pesar de haber gestionado millones de dólares para financiar la causa patriota, Salomon no reclamó el cobro de la deuda que el gobierno estadounidense mantenía con él. Murió en la pobreza en 1785 a los 44 años. Otro como el de Béjar.
Tampoco devolvieron a España la pasta que les prestó. Cosas veredes.
He llegado a la conclusión de que el materialismo, el capitalismo salvaje, la irrupción de la nueva banca transnacional, la razón de estado, la brutal transformación de la sociedad desde la revolución Francesa, la obsesión por el nacionalismo, la destrucción de los imperios multiétnicos, multinacionales, multiconfesionales y multirraciales, las oleadas de crisis y cracks financieros, la enorme explosión demográfica, y la sobrerrepresentación de la comunidad judía en ciertos sectores como la banca, la inversión y el comercio, que en ciudades como Varsovia podía representar con una población del orden del 10% más del 30% de empresas, comercios y banca, no ayudó.
El romanticismo, la idea del Estado nación, el nacionalismo, la invención de un pasado que nunca existió, ni Nibelungos, ni Aitor, ni el Pilós, ni leches, el desastre se gesta en la ilustración.
La promoción de la emancipación de los pueblos, es un super negocio para las finanzas, que cuanto más países hay, más deuda pública pueden financiar, la expansión del ferrocarril con sus inmensas deudas y sus crashs, la explosión en toda Europa y a la vez de la vida urbana que pasa del 10% al 60% de la población en el Rino Unido, Francia y Alemania…
Si hubiera hecho estos viajes hacia 1860, toda Europa estaría en construcción, los ensanches de París, Barcelona, Viena, Madrid, Praga, Pest, Berlin, Munich…. Un disparate imposible de financiar sin duda.
Crece la población, crece la demanda, baja drásticamente la mortalidad, se mantiene la natalidad, se evacua el campo hacia las ciudades, más acero, más madera, más cristal, más cemento Portland, más alcantarillados, saneamientos, más agua corriente, más tranvías, más trenes, más industria, más capital, más deuda, más madera….
Las mismas calles, las mismas fachadas, los mismos patios, todos a la vez en toda Europa y sin internet. París es el modelo. Todos quieren ser París.
Aún disfruta Schneider y Sant Govain de la ola. ¿Conectar Londres y Estambul? ¿Navegar el Danubio desde el Mar Negro con cargueros? ¿Canal de Suez? ¿Canal de Panamá? No había reto pequeño.
La euforia alimentada por deuda. La deuda, siempre lo mismo, expansión del crédito, la creación de dinero a través de la expansión y, cuando hay dudas la reducción, siempre inesperada para los palomos y provocada o anticipada por apuestas en corto para los halcones, y dramática, del mismo que empobrece a las clases medias y hunde a las bajas, siempre lo mismo, el vil metal. Crashs en Inglaterra, en Holanda, en Francia y en Austria.
Lo más bello de Vienna, se construye con el imperio quebrado. La invasión de Egipto por no pagar a los ingleses hace que los otomanos pongan sus barbas a remojar, y se arrimen a Austria y Prusia.
El ferrocarril a Bagdad desde Berlín, una vez que el tren ya iba de París, Viena, Budapest, Bucarest, Sarajevo Estambul en 1885, sin pasaportes. Era el mundo de ayer que Stefan Zweig retrata antes de suicidarse en Brasil.
¿Cómo pudo suceder esa barbarie? ¿Quién la inventa? ¿Dónde y por qué? Los crashs financieros de Francia, y Austria, la publicación de la France Juive y la sobre exposición de elites judías en banca y propiedades inmobiliarias no ayudaron.
Las prédicas de Lutero tampoco. Las de Wilson y la emancipación de los pueblos mucho menos. Cada vez que hay una crisis financiera, hay inflación galopante, hay pérdida de poder adquisitivo, la extrema derecha crece.
Hoy los EE.UU. tienen 40Trillones de deuda, Europa está hasta las trancas de deuda, las expansiones monetarias están quitando poder adquisitivo a todo el mundo.
problema judío, sólo me ha parecido un problema europeo cuando he seguido el Danubio este verano. Antes, me parecía un problema fundamentalmente alemán. Y sigo sin explicarme bien esa barbarie ni sus consecuencias mundiales: la culpa.
Lo que sigo sin ver es que una Europa del materialismo, el individualismo, el corto plazo y el vil metal sea la solución. Me quedo con la del Sur, la de Unamuno, la de la fe viva y quijotesca, el anhelo de inmortalidad, la salvación, el bien y la belleza.