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El calor se ceba con Málaga en 2026: 144 muertes atribuibles a la temperatura, más del doble que en todo 2025

El sistema MoMo contabiliza 226 defunciones por encima de lo esperado en la provincia entre el 1 de enero y el 6 de septiembre.

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Las claves

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En Málaga, 144 muertes en 2026 se atribuyen a la temperatura, más del doble que las 58 contabilizadas en 2025.

El exceso de mortalidad en 2026 es del 2,2%, con 226 fallecimientos más de lo habitual entre enero y septiembre.

El verano de 2026 fue especialmente severo: julio y agosto registraron 106 muertes vinculadas al calor, casi el doble de todo 2025.

El sistema MoMo destaca dos picos críticos en mortalidad: enero, coincidiendo con virus respiratorios, y el verano, por temperaturas extremas.

Málaga ha registrado 10.516 defunciones entre el 1 de enero y el 6 de septiembre de 2026, según el Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria (MoMo), una herramienta de vigilancia epidemiológica gestionada por el Centro Nacional de Epidemiología (CNE) del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) en España.

La cifra se sitúa 226 muertes por encima de las 10.290 que el modelo estimaba como habituales para ese periodo, un exceso del 2,2%.

De ese exceso, el sistema atribuye 144 defunciones al efecto de la temperatura. Ese dato concentra el interés de este balance: en poco más de ocho meses de 2026, las muertes que MoMo relaciona con el calor o el frío en la provincia ya multiplican por dos y medio las 58 contabilizadas durante todo 2025.

El sistema compara la mortalidad observada cada día, obtenida de los registros civiles, con la esperada según las series históricas de la última década, y estima además qué parte de las desviaciones responde a las temperaturas extremas a partir de los datos de la Aemet.

El reparto por meses dibuja dos momentos críticos en 2026. El primero llegó en enero, cuando la provincia sumó 1.684 defunciones frente a las 1.489 previstas, un exceso de 196 muertes que coincide con los meses de mayor circulación de virus respiratorios. MoMo no identifica las causas concretas más allá del componente térmico, de modo que ese repunte invernal figura como exceso por todas las causas.

El segundo momento se concentró en el verano. Julio cerró con 45 muertes por encima de lo esperado y agosto con 39, los dos meses de mayor exceso tras el pico de enero. La huella del calor resulta todavía más marcada: el modelo atribuye a la temperatura 72 defunciones en julio y 34 en agosto, el grueso de las 144 de todo el ejercicio.

Es importante distinguir ambas cifras. El exceso por todas las causas mide la diferencia neta entre las muertes observadas y las esperadas, mientras que las atribuibles a la temperatura proceden de un modelo específico que puede arrojar un valor superior cuando otros factores empujan la mortalidad a la baja en el mismo periodo. De ahí que en julio las muertes ligadas al calor (72) superen el exceso total del mes (45).

Los meses de primavera se movieron en cifras más contenidas. Abril sumó 16 defunciones por encima de lo previsto y junio, 11, en tanto que mayo se saldó con 26 menos de las esperadas. Febrero, con 43 muertes por debajo de la estimación, y marzo, con 4, se cerraron también en valores de normalidad.

El ejercicio anterior ofrece contraste. En todo 2025, Málaga contabilizó 15.063 defunciones observadas frente a las 14.759 esperadas, un exceso de 305 muertes, el 2,1%. El porcentaje resulta muy similar al que arroja lo que va de 2026, de modo que el nivel general de sobremortalidad se mantiene en un rango parecido.

La diferencia está en el origen. En 2025, MoMo solo relacionó 58 defunciones con la temperatura en toda la provincia. El exceso se repartió a lo largo del año, con diciembre como mes más señalado (99 muertes por encima de lo esperado) y una primavera con cifras altas en abril (69) y mayo (55). El verano de 2025 dejó una marca térmica menor, con 18 defunciones atribuidas al calor en julio y 4 en agosto.

La comparación entre ambos ejercicios apunta a un verano de 2026 más severo para la provincia en términos de mortalidad ligada al calor. Con la temporada estival ya cerrada en los datos, las 106 defunciones que el sistema atribuye a la temperatura en julio y agosto de 2026 casi doblan por sí solas el total del conjunto de 2025.

Los datos de las últimas semanas tienen carácter provisional. El sistema aplica una corrección por retraso en la notificación, de forma que las defunciones observadas de septiembre, 217 hasta el día 6, superan a las notificadas realmente, 114, y quedan sujetas a revisión conforme se completen los registros. Por esa razón el arranque de septiembre, que figura de momento con ocho muertes por debajo de lo esperado, no admite todavía una lectura definitiva.

El propio MoMo enmarca sus estimaciones dentro de una denominada como banda de confianza. Mientras la mortalidad observada permanece dentro de ese intervalo, la situación se considera dentro de lo previsto. Las cifras de 2026 no reflejan una alerta sanitaria extraordinaria en Málaga, sino un exceso moderado con un peso creciente del factor térmico.