Así está el embalse de La Viñuela, en Málaga, tras el largo periodo con escasez de lluvias
De los embalses secos a rozar el lleno: la Junta entierra la sequía en Málaga con los pantanos al 95%
El BOJA certifica el regreso a la normalidad hidrológica en la provincia tras un ciclo de escasez que se arrastra desde 2020 y que alcanzó su punto más crítico en 2023.
Más información: La escasez del agua obliga a imponer restricciones al consumo y riego en la Axarquía y Guadalhorce (Málaga)
La Junta de Andalucía pone fin oficialmente a la situación de sequía en la Demarcación Hidrográfica de las Cuencas Mediterráneas Andaluzas. Y con ello se regresa a la normalidad hidrológica en sistemas clave de la provincia de Málaga como el Guadalhorce-Limonero, la Axarquía y la Costa del Sol occidental.
La decisión, recogida en un decreto del 10 de abril pasado pero publicado este jueves en el BOJA, implica la desactivación del escenario de sequía excepcional, el nivel más alto previsto en el Plan Especial de Sequías, y la retirada del conjunto de restricciones extraordinarias aplicadas durante los últimos años.
Aunque el impacto visible de la sequía se concentra entre 2022 y 2024, el origen del episodio se remonta a un déficit de precipitaciones sostenido desde 2020–2021, que fue reduciendo de forma progresiva las reservas en los principales sistemas hídricos de la provincia.
Entre 2021 y 2022, esa tendencia se traduce en un deterioro claro de los embalses, especialmente en la Axarquía y el sistema Guadalhorce-Limonero.
Frente a la alarmante fotografía que mostraban las presas malagueñas en aquel momento, los registros actuales son ciertamente esperanzadores. El paso de las sucesivas borrascas ha permitido elevar el nivel de los embalses a niveles pocas veces vistos.
El acumulado actual alcanza los 576,95 hectómetros cúbicos, lo que implica que las infraestructuras están al 95,66% de su capacidad total. El caso más paradigmático es el de La Viñuela, que cuenta con 152,11 hectómetros cúbicos, un 92,54% del total.
El segundo embalse más grande de la provincia, el de Guadalteba, acumula 152,03 hectómetros cúbicos, lo que supone el 99,17%.
2022: la Axarquía entra en escenario límite
El año 2022 marca el primer punto de inflexión visible. En marzo se activan obras de emergencia hidráulica para reforzar el sistema de abastecimiento, con actuaciones como mejoras en bombeos e interconexiones entre cuencas.
Pero es en octubre de ese año cuando la situación se endurece de forma notable. La Comisión de Sequía acuerda las primeras restricciones de calado en la provincia:
- Límite de 200 litros por habitante y día en la Axarquía.
- Prohibición de usos no esenciales como riego de jardines, baldeo de calles, llenado de piscinas o lavado de vehículos fuera de instalaciones autorizadas.
- Restricciones al regadío por el fuerte descenso del embalse de La Viñuela, ya en torno al 10–11% de su capacidad.
- Reducción inicial del abastecimiento en el Guadalhorce en torno al 5%
En ese momento, la Axarquía ya se encontraba en una situación de extrema gravedad operativa, con el sistema al límite, aunque la fase de emergencia plena se consolidará posteriormente.
El embalse de la Concepción hace unos días.
2023: la fase de emergencia
El punto más crítico llega en octubre de 2023, cuando la Axarquía entra formalmente en situación de emergencia con el embalse de La Viñuela en torno al 10% de su capacidad.
A partir de ahí se intensifican las restricciones:
- Reducción del 20% en el abastecimiento urbano en la Axarquía.
- Suspensión del suministro de agua para regadío en fases críticas.
- Limitación del consumo doméstico en torno a 200 litros por habitante y día, con escenarios más restrictivos en momentos puntuales que llegaron a situarse en torno a 160 litros por habitante y día en algunos sistemas y revisiones técnicas.
- Ajustes en el Guadalhorce con reducciones de hasta el 5%.
- Reforzamiento del uso de agua regenerada mediante tratamientos terciarios en distintos municipios de la Axarquía.
En el sistema metropolitano del Guadalhorce-Limonero, que abastece a Málaga capital, las medidas se centraron en ajustes más moderados del consumo y en la optimización de recursos disponibles.
En la Costa del Sol occidental, la estrategia se basó en la contención del consumo y la planificación preventiva ante la reducción de aportes hídricos, sin llegar a los niveles de restricción de la Axarquía.
El decreto ahora publicado declara el paso a situación de normalidad hidrológica en varias unidades territoriales y certifica la finalización de la situación de sequía en la demarcación.
Con ello se desactiva el marco extraordinario que habilitaba medidas como límites de consumo, restricciones al regadío, prohibiciones de usos no esenciales y gestión de emergencia del sistema hídrico.