Jóvenes trabajando.

Jóvenes trabajando. EFE

Sociedad

Siete de cada 10 jóvenes madrileños han rechazado una oferta de trabajo en el último año por culpa de los horarios

Los horarios incompatibles con la vida personal son la principal razón para decir que no, por delante del salario insuficiente y la falta de estabilidad.

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Las claves
Las claves

El 71,6% de los jóvenes madrileños de la Generación Z han rechazado alguna oferta laboral en el último año, principalmente por incompatibilidad de horarios.

Los principales motivos para rechazar ofertas laborales son los horarios que dificultan la vida personal, salarios bajos y la falta de estabilidad en el empleo.

El salario, la estabilidad laboral y la posibilidad de conciliar vida personal y profesional son las prioridades de los jóvenes al buscar empleo.

El 22,1% de los jóvenes madrileños accedieron a su primer trabajo gracias a contactos personales o familiares, por encima de las plataformas digitales y las prácticas profesionales.

Encontrar un trabajo ya no significa aceptar cualquier oferta. Los jóvenes de la Generación Z están entrando en el mercado laboral con unas expectativas cada vez más concretas sobre las condiciones que están dispuestos a aceptar.

El horario, el salario, la estabilidad y la posibilidad de mantener una vida personal combatible con el empleo pesan a la hora de decidir si un puesto merece la pena.

En Madrid, esta actitud se refleja con especial claridad: el 71,6% de los jóvenes de la Generación Z asegura haber rechazado alguna oferta laboral durante el último año. El porcentaje supera al registrado entre los de la misma generación del conjunto de España, donde alcanza el 65,7%.

Entre los principales motivos para decir que no aparecen los horarios incompatibles con la vida personal (23,7%), los salarios insuficientes (19,8%) y la falta de estabilidad laboral (16,4%).

Los datos proceden del informe 'Generación Z: ¿Qué busca en su carrera profesional?', elaborado por Gi Group Holding, que analiza las expectativas de los jóvenes ante su entrada y evolución en el mercado laboral.

El estudio muestra que esta generación percibe un escenario marcado por la incertidumbre: el 47,3% de los jóvenes madrileños que el mercado laboral es precario y el 40,1% cree que acceder a un empleo continúa siendo especialmente complicado.

La remuneración continúa teniendo un peso importante en las decisiones de los trabajadores más jóvenes. El 47,9% de los centennials madrileños afirma que cambiaría de empresa por un salario más competitivo. La posibilidad de mejorar profesionalmente y conseguir una mayor estabilidad también aparece entre sus prioridades.

El estudio refleja una relación menos basada en la permanencia a largo plazo en una misma empresa y más vinculada a las condiciones y oportunidades que ofrece cada puesto.

También influye el ambiente de trabajo. Una de cada cuatro personas jóvenes de la Comunidad de Madrid abandonaría su empresa ante una cultura tóxica, una mala comunicación interna o un liderazgo inadecuado.

En cambio, el teletrabajo tiene un peso considerablemente menor: solo el 18,1% señala la ausencia de trabajo remoto o de un modelo híbrido como una razón para cambiar de compañía. Es el factor menos determinante de los analizados.

La importancia de los contactos

La digitalización de los procesos de selección no ha eliminado una vía tradicional para acceder al mercado laboral. Los contactos personales o familiares continúan siendo la principal forma de conseguir el primer empleo remunerado entre los jóvenes madrileños.

El 22,1% de los centennials de la Comunidad de Madrid consiguió su primer trabajo a través de contactos personales o familiares. Por detrás aparecen los portales de empleo y plataformas digitales, con un 19,5%, y las prácticas que terminaron derivando en contratación, con un 15,2%.

Las dificultades no terminan una vez conseguido el primer empleo. Una parte importante de los jóvenes considera que su trayectoria profesional no está avanzando al ritmo que esperaba. En Madrid, el 41,8% afirma que su carrera progresa lentamente y otro 22,6% asegura sentirse estancado profesionalmente.

La realidad también ha obligado a reajustar las expectativas con las que llegaron al mercado laboral. El 13,2% de los jóvenes madrileños reconoce que no tenía una perspectiva clara antes de empezar a trabajar, mientras que un 13,5% esperaba encontrar una mayor estabilidad laboral de la que finalmente ha encontrado.

Pese a esta percepción, los jóvenes no están necesariamente dispuestos a renunciar al esfuerzo para progresar. El 35,2% de los madrileños afirma que sacrificaría parte de su tiempo libre para avanzar profesionalmente y el 34,7% aceptaría perder flexibilidad horaria. Además, tres de cada diez estarían dispuestos a asumir mayores tiempos de desplazamiento diario.

¿Qué buscan los jóvenes?

El informe muestra que la Generación Z no ha dejado de valorar el salario, pero tiene una visión más amplia de lo que significa tener una carrera profesional exitosa.

Para el 47,6% de los jóvenes españoles, el principal indicador continúa siendo recibir un salario acorde con las responsabilidades. Muy cerca aparecen disponer de tiempo para la vida personal, señalado por el 45,4%, y la salud mental y el bienestar, considerados fundamentales por el 44,6%. La estabilidad laboral también ocupa un lugar destacado, con un 45,8%.

El propósito también gana importancia. El 36,5% considera imprescindible sentir que su trabajo tiene sentido para poder considerar exitosa su trayectoria profesional.

El resultado dibuja a una generación que no rechaza necesariamente el esfuerzo o la posibilidad de hacer sacrificios, pero que espera que estos se traduzcan en mejores oportunidades y unas condiciones laborales que permitan compatibilizar el trabajo con el resto de su vida.

El estudio apunta precisamente en esa dirección: los jóvenes pueden estar dispuestos a trabajar y a esforzarse por avanzar, pero también tienen más claro qué condiciones les llevan a aceptar o rechazar una oferta laboral.