Rafael Garrido posando en su Museo del Rayo Vallecano
El primer viaje "al extranjero" de Rafael, el socio nº1 del Rayo con 89 años: llegó a Vallecas tras la guerra e irá a la Conference
A sus 89 años, Rafael Garrido ha visto al Rayo Vallecano en todas las categorías de fútbol español. Ahora sueña con levantar la Conference League.
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En pleno epicentro del barrio madrileño de Vallecas se erige un santuario majestuoso. Se trata del garaje de Rafael Garrido, socio número 1 del Rayo Vallecano, el cual posee un museo dedicado al rayismo y su historia. Banderas, carteles, camisetas firmadas, fotografías con todo tipo de personalidades relacionadas con el equipo... todo ello reluce en este mágico espacio para los rayistas.
El Rayo Vallecano está viviendo uno de sus momentos más dulces a nivel deportivo al encontrarse en la final de la Conference League. Además, durante la pasada semana la celebración coincidió con los 'Días del Rayismo', una festividad realizada por los propios aficionados del Rayo Vallecano en la semana previa a la fundación del equipo y que conmemora todo el sentimiento rayista.
Tras 73 años como socio del Rayo Vallecano, Rafael Garrido ha visto y guardado todo tipo de experiencias y recuerdos relacionados con el equipo. Tras momentos muy duros siguiendo a la franja por todas las categorías del fútbol español, incluyendo varios descensos, Rafael se muestra confiado de cara a la final del próximo 27 de mayo en lo que para él, posiblemente, pueda convertise en el mejor recuerdo de su Rayo.
El aficionado más veterano
Rafael Garrido tiene 89 años. Sus orígenes siempre han sido humildes. Jienense de nacimiento, se mudó a Vallecas cuando terminó la Guerra Civil española, criándose en el barrio prácticamente durante toda su vida. Comenzaría a trabajar con 11 años en una tienda de pieles junto a la Parroquia de San Ramón Nonato, justo en frente de la M-30, y todo ello terminó derivando a que con 16 años fuera obligado a comprar el abono del Rayo Vallecano: "Desde pequeño veía al Rayo y hasta los 14 años me dejaban pasar con una persona mayor pero con 16 años me dijeron que tenía que hacerme socio si quería verles".
Sin embargo, su historia siempre ha estado vinculada al club ya que su padre trabajó como zapatero de los jugadores del Rayo, arreglándoles las botas y cosiéndoles los balones. Rafa siempre ha estado en contacto con los fundadores del club, hasta que en 1953 consiguió ser socio del Rayo. En ese momento el equipo se encontraba en plena remodelación puesto que durante esa misma temporada se hizo oficial el traslado del equipo al Campo de Vallecas desde el vetusto Campo de El Rodival, antiguo estadio del Rayo.
Durante ese mismo año, a sus 20 años de edad, Rafael se fue a la mili, comenzando así su afición por almacenar material del Rayo Vallecano. "Antes de irme comencé a guardar cosas. Vivía al lado de aquí y cuando empezamos a hacer esta vivienda pues me lie y empecé a colocar todo". Este mismo lugar sería sede, años después, de la Peña Rayista El Changarro, la más antigua del equipo y formada por el mismo Rafael junto a otros socios en 1961, y que subsistió hasta su disolución en el año 2000.
La silla que construyó Rafael para su hijo Santos junto a otros artículos del Museo
No sería hasta 1995 cuando Rafa comenzaría a exponer todo su material. Eso sí, sus inicios fueron de una forma prácticamente accidental: "Mi nieto tenía 3 años y recuerdo jugar al fútbol aquí con él. Las paredes eran blancas y se ensuciaban entonces comencé empapelándolas con todos los carteles que tenía de los partidos del Rayo. Empecé a bajarlo todo a mi garaje y a exponerlo". Tras los carteles pasaron los años y llegaron todo tipo de banderines, fotografías, camisetas y recuerdos otorgados por aficionados y jugadores.
Sin embargo, el artículo de todo el museo al que más cariño le tiene Rafa es una silla que construyó con sus propias manos para que su hijo Santos pudiera ver los partidos cuando tan solo tenía 3 años en el Estadio de Vallehermoso, lugar en el que jugó el Rayo Vallecano como local entre 1972 y 1976 por la reforma en el Campo de Vallecas. Su museo es un lugar de peregrinaje obligatorio para cualquier aficionado de la franja. Tal es el punto que por sus paredes han pasado grandes jugadores del pasado y presente del club: "Aquí han venido veteranos del club como Manuel Peñalva, Miguel Uceda, Lorenzo Benito o Cota y también jugadores más modernos como Isi, Trejo, Óscar Valentín y Catena".
Una vida junto al Rayo
Rafael ha acompañado durante más de 70 años al Rayo Vallecano por todas las categorías del fútbol español. En sus carnes ha experimentado tanto la alegría por los ascensos, salvaciones y la reciente clasificación a la primera final europea del equipo como, también, momentos muy tristes como descensos de categoría o la casi desaparición del club en 2011 cuando entró en concurso de acreedores.
Tras haber dedicado toda una vida a acompañar al equipo, Rafa recuerda con una mayor nitidez las épocas del Rayo más antiguas: "Me acuerdo más del Rayo de antes que del de ahora, hemos tenido plantillas muy buenas". De hecho, el jugador que más le ha impresionado no es otro que Francisco Gómez López, 'Paqui', delantero que militó en el club entre 1953 y 1956: "Era delgado, le llámabamos 'Penicilina', y era buenísimo".
También recuerda mucho el paso de Manuel Peñalva, héroe del primer ascenso del Rayo a Segunda División y, posteriormente, entrenador y director de la cantera del club: "He tenido mucho contacto con él, su padre tenía una vaquería aquí al lado".
Exposición de varios artículos del Museo de Rafael Garrido
Por ello, el mejor recuerdo que Rafael Garrido tiene de la historia del club no podría ser otro que el primer ascenso a Primera División en 1977: "Iba a repartir 100 banderines pero el partido estaba apañado. Nos enfrentábamos al Getafe, nos jugábamos ascender a Primera y el Getafe descender a Tercera. Si ganábamos, descendían y si nos ganaban nosotros no subíamos y el empate nos servía a los dos por eso quedamos 1-1".
La otra cara de la moneda fueron todos los descensos que, por desgracia, ha sufrido el club hace no tantos años, dejándolo como uno de sus peores recuerdos como rayista: "Todos los descensos son igual de tristes. He vivido muchas desde Primera a Tercera y empezando a ver al equipo en Regional y son momentos muy duros".
Una final para la historia
Pese a los momentos duros, el Rayo Vallecano está viviendo una de sus mejores etapas deportivas llegando a la final de la Conference League. Se trata de la primera final del club y la ilusión y el ansia se está apoderando poco a poco de un barrio que, tal y como y dice el cántico, 'quiere ver como este año sale campeón'.
La final se disputará el miércoles 27 de mayo en el Red Bull Arena de Leipzig donde se medirá al Crystal Palace inglés. 12.000 rayistas, entre los que se encuentra Rafael, acompañarán al equipo en lo que puede ser un hito histórico para el club: "Voy a ir a Leipzig, mi sobrino me compró la entrada y vamos a ir siete de mi familia, es una alegría tremenda".
Sin embargo, para Rafa ya es un logro haber llegado hasta aquí: "Estoy orgulloso de que el Rayo haya llegado hasta aquí, aunque seamos segundos yo voy a ser el tío más orgulloso de Puente de Vallecas". Pese a ello, el sueño de Rafa y de todos los rayistas no es otro que volver al barrio con el trofeo bajo el brazo: "Si voy es porque tengo la esperanza de que podemos ganar, pero si perdemos no me voy a ir triste ni insultando a los jugadores como hacen en otros equipos, porque para todos nosotros ya es un orgullo estar en una final, pero queremos ganar".
Imagen del Museo de Rafael Garrido
Será, a su vez, la primera vez de Rafael fuera de España: "Es mi primera vez en el extranjero, por España he viajado mucho, sobre todo cuando teníamos la peña pero le tengo un poco de respeto al avión". En unos días, el Rayo Vallecano puede conseguir algo increíble, siendo además el primer club español que consigue alzarse con el trofeo. Hace unos años conseguir esto sería impensable pero, en la actualidad, la historia es muy distinta, consiguiendo que todo un barrio sueñe con el mismo objetivo: ganar su primer título europeo.