Dina Bousselham y Pablo Iglesias, en la Audiencia Nacional, a principios de marzo.

Dina Bousselham y Pablo Iglesias, en la Audiencia Nacional, a principios de marzo. Europa Press

Tribunales CASO VILLAREJO

El fiscal cree que fue Villarejo quien filtró a la prensa el móvil de Dina y el excomisario lo niega: "Pudo ser Pablo Iglesias"

Este martes se ha celebrado en la Audiencia Nacional la última sesión del juicio por el 'caso Dina'. Anticorrupción solicita cinco años de cárcel para Villarejo.

Más información: Villarejo declara que recibió el contenido del móvil de Dina de dos periodistas y atribuye la filtración a pugnas en Podemos

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Las claves

La Fiscalía Anticorrupción acusa a Villarejo de filtrar a la prensa el contenido del móvil robado de Dina Bousselham, exasesora de Podemos.

El Ministerio Público pide cinco años de prisión para Villarejo por un delito de revelación de secretos cometido por funcionario.

Villarejo niega haber facilitado la filtración y su defensa apunta a Pablo Iglesias, quien tuvo en su poder la tarjeta del móvil durante meses.

La Abogacía del Estado sostiene que Villarejo actuó de forma privada y pide que la Administración no sea responsable civil subsidiaria si hay condena.

La Fiscalía Anticorrupción considera que el excomisario José Manuel Villarejo filtró a la prensa el contenido del móvil de Dina Bousselham, exasesora de Podemos en el Parlamento Europeo.

Así lo ha defendido este martes el fiscal Jorge Andújar, en la última sesión del juicio contra Villarejo por el llamado caso Dina, celebrado en la Audiencia Nacional.

Anticorrupción considera que ésa es la única hipótesis razonable que explica por qué determinado contenido del teléfono de Bousselham —chats internos, capturas de pantalla...— apareció publicado en la prensa después de que el excomisario recibiese en un pendrive el contenido del terminal.

De hecho, el fiscal ha subrayado que en las agendas del excomisario existen anotaciones que probarían la supuesta filtración: "Dani estaba mosca por haberle dado a Olmo el tema de Podemos".

Anticorrupción, además, considera que Villarejo tuvo acceso a estos archivos "prevaliéndose de su condición de funcionario", ya que, por entonces, estaba adscrito a la Dirección Adjunta Operativa (DAO) de la Policía Nacional.

Por ello, el Ministerio Público solicita cinco años de prisión para el excomisario, por un supuesto delito de revelación de secretos cometido por funcionario.

Ahora bien, este martes, la Abogacía del Estado ha solicitado a la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional que no condene a la Administración como responsable civil subsidiario de las actividades del excomisario, como sí reclama la Fiscalía. Esto es, que el estado no tenga que pagar si el acusado resulta condenado.

La Abogacía del Estado considera que Villarejo actuó de forma "privada" y "al margen de sus funciones como policía".

El robo del móvil

El móvil de Bousselham fue robado en noviembre del año 2015 en un centro comercial de Alcorcón (Madrid).

En enero de 2016, llegó, de alguna forma que no ha quedado del todo clara tras este juicio, a la sede de la revista Interviú

El entonces presidente del Grupo Zeta (conglomerado al que pertenecía la ya extinta publicación), Antonio Asensio, decidió que no se publicaría ningún contenido del móvil de Bousselham. Y llamó a Pablo Iglesias para entregarle la tarjeta.

Éste, que era por entonces secretario general de Podemos, mantuvo varios meses la tarjeta en su poder, sin entregársela ni avisar a su dueña.

Por eso, este martes, en el juicio, la defensa del excomisario, ejercida por el abogado Antonio García Cabrera, ha negado que fuese su cliente quien facilitase a la prensa este contenido.

De hecho, ha apuntado que "pudo ser Pablo Iglesias", quien retuvo este material varios meses en su poder. "[Dina] hizo capturas de pantalla que eran bombas de relojería y las reenvió a terceros", ha destacado García Cabrera.

Lo que sí ha quedado demostrado es que el director, Alberto Pozas, y Luis Rendueles, subdirector de Interviú, entregaron a Villarejo, en un pendrive, una copia del contenido del teléfono de Dina. Tanto es así, que cuando el excomisario fue detenido en 2017, la Policía halló en su casa varias carpetas con este contenido.

Según Villarejo, esa comida con Pozas y Rendueles se produjo en febrero de 2016, tal y como aparece anotado en sus agendas. Y éstos no le entregarían el pendrive hasta abril de ese año.

Sin embargo, el fiscal rechaza que existe alguna "hipótesis alternativa" a que el excomisario filtrase a los medios OkDiario y El Confidencial el contenido del teléfono de Dina Bousselham.

Esta última incurrió en varias contradicciones, tal y como ha recordado este martes el fiscal. Primero, aseguró que cuando Iglesias le devolvió la tarjeta no funcionaba. Posteriormente, dijo que sí era útil la primera vez que la usó y, desde entonces, ya no.

Sin embargo, como ha señalado Andújar, ello no afecta al supuesto delito de revelación de secretos por el que se ha juzgado a Villarejo.

"¿Que un comisario tenga tu dispositivo, sin autorización judical, afecta a la intimidad? Afecta; no tiene por qué tenerlo". ha subrayado el fiscal. 

"Y tiene un plus agravado por ser, como un juez o un fiscal, garante de la defensa de la legalidad", ha añadido. "No es lo mismo un funcionario que un particular", ha enfatizado.

En la primera jornada del juicio, el pasado 2 de marzo, tanto Iglesias como Dina aceptaron perdonar a Pozas y Rendueles, los dos periodistas de Interviú que entregaron el contenido del móvil a Villarejo.

Así las cosas, este último quedó como el único acusado en este procedimiento y es el único contra el que ha solicitado penas Anticorrupción.

Ahora bien, este martes, Andújar ha señalado que, si Iglesias y Dina no les hubieran perdonado, la Fiscalía también les acusaría y solicitaría su condena.

El 'caso Dina'

La llamada pieza Dina se abrió el 19 de marzo de 2019 por el entonces juez instructor Manuel García-Castellón ante los indicios de que la filtración de los mensajes del móvil de Dina a determinados medios hubiera sido hecha por Villarejo.

Cuando le detuvo, la Policía encontró en 2017 en el domicilio del excomisario una copia de los archivos almacenados en el dispositivo de Bousselham.

Además de fotos íntimas de la asesora política, había documentos políticos de Podemos, chats del partido y mensajes del propio Iglesias. Entre ellos uno en el que expresaba que "azotaría hasta que sangrase" a la presentadora de televisión Mariló Montero.

En los meses siguientes a que el contenido del móvil llegara a Interviú, justo cuando PSOE y Podemos (con los 69 diputados logrados en las elecciones de diciembre de 2015) negociaban la formación del Gobierno, aparecieron noticias negativas para la formación de Iglesias en OkDiario y El Confidencial.

Según el escrito de acusación del fiscal, al que se sumaron Iglesias y Bousselham, Villarejo, "actuando con abuso de sus funciones relacionadas con la inteligencia policial, hizo entrega de los archivos descargados [de la tarjeta de Dina] a periodistas de su círculo de confianza para que estos elaboraran y publicaran diversas informaciones en descrédito del partido político Podemos y del por entonces secretario general, Pablo Iglesias".

El caso Dina causó también problemas judiciales a Iglesias. En octubre de 2020, el juez García-Castellón elevó una exposición razonada a la Sala Penal del Supremo al considerar que el líder de Podemos podía haber cometido presuntos delitos de descubrimiento y revelación de secretos con agravante de género, daños informáticos, denuncia falsa o simulación de delito.

El instructor afirmaba que Iglesias accedió a la tarjeta del móvil de Dina, "comprobó que en el dispositivo se almacenaban archivos personales y de carácter muy íntimo de Bousselham" y "pese a ello se guardó la tarjeta en su poder" sin decírselo a su antigua asesora.

También indicaba que, meses después, cuando le devolvió la tarjeta, estaba "inservible para su funcionamiento".

Iglesias, tanto en este juicio como en sus memorias, publicadas en 2022, admitió que había tenido un comportamiento "paternalista" al haber custodiado la tarjeta SD sin entregársela a su dueña, con el objetivo de protegerla y no perturbarla.

La Sala Penal del Supremo no aceptó abrir una causa contra el otrora líder de Podemos, que no hubiera tenido futuro porque Bousselham le exculpó expresamente debido a la "confianza" entre ambos.

Ambos han ejercido en este juicio la acusación particular contra Villarejo al sostener que lo sucedido con la tarjeta de Dina fue una operación de las "cloacas del Estado".