Asedio a la consejería de Economía catalana el 20 de septiembre de 2017.

Asedio a la consejería de Economía catalana el 20 de septiembre de 2017. EFE

Tribunales TESTIMONIO DEL ASEDIO A LA CONSEJERÍA

16 horas de asedio: el relato minuto a minuto del 20-S de la secretaria judicial

  • "Pedí un helicóptero porque un mar de gente nos esperaba en la calle". 
  • "Un guardia civil me dijo que no podían llamar a un pizzero porque sabrían que venía por nosotros y no podían poner a nadie en peligro".
Carmen Lucas-Torres María Peral

La letrada de la administración de Justicia que trabajó en el registro de los despachos de la Consejería de Economía el 20 de septiembre de 2017, Montse del Toro, ha declarado este miércoles en el juicio al procés. Su imagen no se ha emitido en el canal de directo que el Tribunal Supremo ha facilitado para seguir el juicio públicamente a petición de la testigo, puesto que "vive en Barcelona", por temor a posibles represalias contra ella.

Su detallado testimonio como testigo del asedio que se produjo aquel día por parte de miles de personas al edificio y por el que se vio obligada a salir del edificio escalando un muro y descolgándose desde el tejado por un muro, ha sido clave. Aquí el minuto a minuto del "calvario" -así lo definió en un primer informe- que ha descrito haber vivido aquél día:

08.00 horas. "Una comitiva de investigadores no uniformados y uniformados vienen a recogernos a la Ciudad de la Justicia para trasladarnos al edificio de la Consejería de Economía donde teníamos orden de registrar varios despachos por medio de un auto judicial del magistrado instructor, el señor Ramírez-Sunyer".

08.30 horas. "Llegamos al edificio de la Consejería de Economía y veo que un señor mayor nos hace una foto en la calle. No dije nada porque no me pareció relevante".

09.00 horas: "Cuando estábamos esperando en la planta baja, veo que se estaban concentrando muchas personas. Se lo comenté a la Guardia Civil porque vi un incidente muy desagradable a través de los cristales: un joven se acercó al guardia civil que estaba custodiando la puerta de acceso, le puso una bandera cerca de la cara, le gritó algo y a mi me dio la sensación de que le escupió en la cara".

09.30 horas. "Aún esperábamos en el hall principal, tardamos casi una hora en localizar los despachos de la Consejería de Economía que teníamos orden de registrar porque nadie nos daba razón de dónde estaban las cosas".

10.00 horas. "Tenía aviso de que a las 10.00 horas se iba a desbordar la situación". "La intendente Laplana dijo que era innecesario formar un cerco de seguridad en la puerta. Todas las comunicaciones que pude hacer yo o se me hicieron, fueron a través del teniente de la Guardia Civil que era el responsable del operativo. Éste se acercó a la intendente Laplana y hablaron de modo serio y pausado aunque no pude oír la conversación. Sólo vi que al cabo de unos minutos el teniente me hace un no con la cabeza. Laplana dijo a la Guardia Civil que era innecesario llamar a efectivos de seguridad". 

10.30 horas. "Se oye muchísimo ruido fuera y me dicen que hay miles de personas. Desde el interior hay un murmullo constante. Se oía megafonía y algo se entendía, decían 'Votaremos', 'No pasarán' y 'No saldrán'".

De 11.00 a 13.00 horas. "Los detenidos no podían acceder a la consejería porque no se permitía la conducción, según me dice el teniente de la Guardia Civil. Hacemos el registro en la oficina de procesos electorales y vamos a la 13.00 horas al despacho de la señora Natalia Garriga que está en la octava planta. Llamo nuevamente al magistrado con mi móvil porque los detenidos seguían sin llegar porque no podían acceder".

Uno de los vehículos de la Guardia Civil, destrozado.

Uno de los vehículos de la Guardia Civil, destrozado. Efe

De 13.00 a 16.00 horas. "A las 16.00 horas habíamos acabado el registro de la señora Garriga. No podíamos hacer ningún receso, era un acto continuo. Puesto que nadie había podido acceder a nada más que a chocolatinas y refrescos, le pedí a un guardia civil si podía salir alguien a por comida. Me dijo que si la gente veía llegar a un pizzero sabría que era para nosotros y no podían poner en peligro a nadie".

16.30 horas. "Una agente de los Mossos trajo cinco o seis bocadillos porque 'se había apiadado de nosotros', nos dijeron. A la vez, hubo un tumulto desde el exterior, pregunté qué estaba pasando y me dijeron que acababa de entrar el señor Junqueras para ir a su despacho. Pregunté si había preguntado por mi y me dijeron que no. Como su despacho no era objeto de registro, no le di más importancia".

17.00 horas: "Oí la voz de Forcadell a través de la megafonía. Me pareció reconocerla. Fue la única voz femenina que oí. Yo no la vi. Me dijeron que era ella". 

De 17.00 a 20.40 horas. "Los registros acabaron a las 20.40 y entonces empecé a buscar a los guardias intervinientes para que firmaran". "Jordi Sánchez dio al teniente de la Guardia Civil unas condiciones inasumibles para que entraran los detenidos. Las condiciones eran: formar un pasillo humano por civiles a través del cual podían acceder al edificio los detenidos que debían presenciar los registros de sus despachos libremente, sin esposas. El teniente dijo que no eran condiciones asumibles". 

21.30 horas. "Tomé fotos de la gente desde la azotea, bajé al atrio porque me habían dicho que estaba allí el teniente de la Guardia Civil entrevistándose con el señor Sánchez y el señor Cuixart para ver cómo podríamos salir. Fue la primera vez que oí hablar del señor Cuixart. Entraba y salía gente que mostraba un carné, creo que era azul, y les dejaban entrar. Otros dos exhiben un carné y también les dejan salir. Personas civiles de paisanos que controlaban la puerta". "Una avalancha de gente estaba pegada contra la puerta de la Consejería. Oí el impacto de una botella de agua".

21.45 horas. "Un mar de gente nos esperaba abajo. Mi petición inicial de pedir un helicóptero para salir de allí no era viable porque había muchas antenas".

22.00 horas. "Tuve tres ofertas para salir de allí por parte de los Mossos. La primera era salir sola con dos agentes y que me fuera en metro y regresara como pudiera. Yo ni la contemplé. No había pasillo, tenía que cruzar en mitad de la gente. Era inadmisible, yo tenía que salir con la comisión judicial. Con lo que había visto que nos esperaba al otro lado de la puerta no era una opción segura y no la acepté. La segunda oferta, con las mismas premisas, que se me formaba un pasillo de civiles y yo podía salir no sé hasta dónde. Por las mismas razones que rechacé la primera oferta, rechacé la segunda. Sin ningún tipo de seguridad para mi, no podía aceptarla ni como persona ni como profesional, porque también llevaba el acta de los registros y no podía arriesgarme a perderla. La tercera oferta era que ese pasillo fuera formado por agentes del BRIMO y sólo transitado por mí. No podían asegurar mi integridad física. Dije que no".

22.45 horas. "Llamé al juez, que era el único que podía hacer algo. Descubrí que desde la planta del despacho de Martínez Martos, adentrándonos en el edificio, por alguna razón los móviles volvían a tener cobertura. Le dije 'me tienes que sacar de aquí'".

23.00 horas. "Llamaron a Trapero, le dieron media hora para sacarme de allí. Le advirtieron de que debía disponer de todos los medios de los que disponía y de que del modo que fuera se me permitiera la salida con la documentación: el acta y parte de la documentación".

23.30 horas. "Me dieron la opción de salir por una azotea y me dijeron que no tuviera miedo. Dos mandos no uniformados de los Mossos me dicen que han recibido una orden de Trapero y han buscado una salida alternativa por la azotea del edificio contiguo, que es el teatro Coliseo, y de allí a la calle perpendicular saldríamos mezclados entre el público aprovechando el fin de la función. Me dicen que no tuviera miedo, que irían conmigo ocho personas".

23.45 horas. "Me descolgué por un muro". "Cruzamos un despacho, vamos por un pasillo, salimos a la azotea. Me piden que me oculte para que la gente que está en los edificios de enfrente no me vea y vamos hasta un murete que separa la Consejería del teatro. Era un metro pero no lo pude saltar. Me ayudaron. En el muro miro para abajo y veo que el suelo de la azotea del teatro es mucho más alto, había que descolgarse. Con ayuda de los mossos me descuelgo y me conducen a los camerinos del teatro y allí estuve media hora porque resulta que el responsable del teatro se había arrepentido y ya no quería facilitarme la salida. Los Mossos consiguieron convencerle".

00.10 horas. "Tuve miedo. Ya no había nadie en el teatro, sólo los actores. Con mucho disimulo salimos corriendo hacia un vehículo no logotipado de los Mossos. Eran ya más de las doce de la noche. Llamé al magistrado y le dije: 'Tranquilo, ya estoy fuera'".