El presidente Pedro Sánchez, durante un Pleno en el Congreso de los Diputados.

El presidente Pedro Sánchez, durante un Pleno en el Congreso de los Diputados. Europa Press

Política

Las revelaciones de Vivas obligan a Sánchez a aclarar por qué desoyó 3 días sus peticiones de ayuda y Estado de Alarma

"Sánchez no puede decir que no sabía nada", denuncia el PP, "tener un Gobierno en manos de Marruecos tiene consecuencias para la seguridad del Estado".

Más información: Vivas: "El lunes 27 llamé a Moncloa y me dijeron que estuviera tranquilo, el martes pedí al Gobierno el Estado de Alarma, el miércoles me dijeron que no había fundamento, el jueves llegó la avalancha"

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Las claves

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Las declaraciones del presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, revelan que alertó al Gobierno de Sánchez sobre el aumento de entradas irregulares días antes de la avalancha.

Vivas solicitó sin éxito la declaración del Estado de Alarma y medidas urgentes, pero el Ejecutivo no actuó hasta después de la entrada masiva de inmigrantes.

El Gobierno recibió informes de inteligencia y alertas del CNI sobre el riesgo, pero no adoptó medidas decisivas hasta semanas después, ya con la crisis desatada.

El PP exige explicaciones a Sánchez sobre la falta de reacción y la gestión de la crisis, mientras la cifra de inmigrantes ilegales en Ceuta sigue siendo incierta.

Las revelaciones realizadas por el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, en su entrevista de este domingo a EL ESPAÑOL ponen contra las cuerdas a Pedro Sánchez.

El presidente del Gobierno tendrá que explicar por qué desoyó todas las alertas y peticiones de ayuda que Vivas transmitió personalmente a su equipo desde el lunes 27 de julio, cuatro días antes de que se produjera la entrada masiva de 80.000 inmigrantes en la ciudad autónoma.

Pedro Sánchez tiene la oportunidad de hacerlo este lunes, cuando abrirá el curso político con una entrevista a Aimar Bretos en la Cadena Ser.

El presidente ha elegido este medio antes de comparecer, el próximo jueves, ante el Pleno del Congreso de los Diputados para dar explicaciones de la crisis de Ceuta, más de un mes después de que se produjera la invasión.

"Sánchez no puede decir que no sabía nada", señalan a este diario fuente de la dirección del PP, "tener un Gobierno noqueado tiene consecuencias para la seguridad del Estado. Y tener un Gobierno en manos de Marruecos, también".

Juan Jesús Vivas, presidente de Ceuta

En su entrevista de este domingo en EL ESPAÑOL, Juan Jesús Vivas explicaba que el lunes 27 de agosto telefoneó a la Moncloa para pedir medidas porque se estaba produciendo un incremento muy sustancial de las entradas irregulares en la ciudad.

En una sola semana, habían llegado a Ceuta 1.500 personas a nado. Y en el mismo período, los menores inmigrantes acogidos por la ciudad habían pasado de 180 a 800. Suficiente para hacer saltar todas las alarmas.

"Me pasaron con el jefe de Gabinete [Diego Rubio] y me dijo que estuviera tranquilo, que se iba a poner en contacto con los distintos ministerios", relata Vivas.

El PP quiere que el Gobierno aclare a qué ministerios se transmitió esta alerta, qué medidas se adoptaron y si la Moncloa hizo algún seguimiento para evitar la "violación de la integridad territorial" de España (en palabras de Sánchez) que se produjo cuatro días después.

Cada vez más preocupado por la situación, el martes 28 Vivas decidió telefonear al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, para pedirle una medida excepcional: la declaración del Estado de Alarma en la ciudad.

Desde el Ministerio, ha relatado Vivas a EL ESPAÑOL, "me dijeron que el ministro Marlaska no me podía atender porque estaba ocupado con la catástrofe de los incendios. Me dijeron que iban a consultarlo a ver si había amparo jurídico para decretarlo y que me llamaban en 24 horas".

La respuesta de Interior llegó el miércoles por la tarde: "Un portavoz del Gobierno me llamó y me dijo que no había fundamento jurídico y que el Mando Único de las operaciones lo tendría el delegado del Gobierno".

Ya era demasiado tarde para cualquier reacción. A lo largo de la madrugada y de la mañana del jueves, 30 de julio, se inició la avalancha masiva de 80.000 personas.

Muchas de ellas a nado, otras aprovechando la bajamar, bordeando el espigón del Tarajal.

No habían encontrado ninguna oposición en el lado marroquí de la frontera, donde durante las horas previas llegaron a acumularse cerca de 100.000 personas (y resulta inverosímil que este movimiento masivo pasara desapercibido a las autoridades de Rabat).

La dotación de la Guardia Civil presente en el lado español carecía de medios suficientes para hacer frente a esta avalancha.

No fue hasta ese día, 30 de julio, cuando el presidente Pedro Sánchez decidió ponerse en contacto personalmente con Vivas.

El presidente de la ciudad autónoma relata que Sánchez le transmitió: "Tranquilo, que esto se va a solucionar".

"Yo le dije", añade Vivas: "Creo que te tienes que venir a Ceuta porque esto es de mucha envergadura".

Acompañado por Marlaska, Pedro Sánchez aterrizó en la ciudad autónoma el 31 de julio, cuando ya habían entrado en Ceuta cerca de 80.000 personas.

Cuando Vivas le preguntó si el Gobierno conocía la causa de ese ataque, "me dijo que no, y me aseguró que las relaciones con Marruecos eran magníficas", explica el presidente de la ciudad.

Desde aquel día, todos los ministros (desde Bolaños a Albares y Óscar Puente) han repetido la misma consigna: han calificado a Marruecos como "un socio leal y fiable" y han loado su colaboración para resolver esta crisis.

Aquel viernes 31 de julio, en su breve comparecencia ante los periodistas, Sánchez expresó su "más rotunda y enérgica condena" por el "ataque a la integridad territorial" que había sufrido España.

Y garantizó que el ministro del Interior se quedaría en Ceuta hasta que la ciudad autónoma lograra recobrar por completo su normalidad.

Al día siguiente, Marlaska se congratuló en rueda de prensa de que Ceuta había recuperado una "razonable normalidad en apenas 24 horas".

Dicho esto, ese mismo fin de semana Marlaska abandonó la ciudad autónoma, incumpliendo el compromiso personal que había adquirido el presidente del Gobierno.

Y el mismo fin de semana, Sánchez tomó el Falcon para iniciar sus largas vacaciones de tres semanas en el palacio de La Mareta (Lanzarote).

Desde allí, Sánchez no telefoneó ni una sola vez a Juan Jesús Vivas para conocer el estado en el que se encontraba la ciudad.

A lo largo de un mes, Vivas reclamó públicamente que el Gobierno nombrara un Mando Único para coordinar la respuesta a la emergencia.

Sánchez no adoptó esta medida hasta que regresó a Madrid, tras concluir sus vacaciones.

El Consejo de Ministros aprobó el pasado martes el decreto que aprueba la declaración de interés para la seguridad nacional y nombró al ministro Ángel Víctor Torres para coordinar el Mando Único.

Tras demorar todas las decisiones durante un mes, el Ejecutivo ha acordado ahora todas las medidas que venían reclamando Vivas y la dirección del PP.

El ministro Fernando Grande-Marlaska dirigió el pasado viernes una carta a la Comisión Europea en la que solicita la presencia de 10 agentes del Frontex y traductores, para agilizar las entrevistas a los inmigrantes de Ceuta, con el fin de tramitar los expedientes individuales de expulsión.

Lo hizo tras desestimar dos veces esta fórmula que hasta ahora consideraba innecesaria.

"Con lo que ha contado el presidente Vivas, no hay debate sobre si el Gobierno sabía o no sabía lo que podía ocurrir", indican a EL ESPAÑOL fuentes de la dirección nacional del PP, "el día 27, cuando Vivas informó, La Moncloa le pidió tranquilidad y tres días después se le rompió la frontera".

"Lo peor", añade la misma fuente, "es que no pidieron tranquilidad a Ceuta, sino que se la tomaron ellos. Y la tranquilidad les ha durado un mes, porque el presidente del Gobierno dijo que se había producido un ataque a la integridad territorial de España y a continuación se fue de vacaciones".

Mientras tanto, indican desde el PP, "Vivas llevaba desde el minuto uno pidiendo exactamente lo mismo que el Gobierno ha terminado haciendo semanas después, cuando ya no servía para evitar nada".

Un mes después de la tragedia, el Gobierno sigue sin conocer con exactitud cuántos inmigrantes ilegales permanecen en la ciudad. Vivas estima que al menos 10.000, el doble de los que reconoce Marlaska.

Antes de comparecer el próximo jueves en el Pleno del Congreso, Pedro Sánchez ha hecho desfilar por distintas comisiones de la Cámara a ocho ministros.

La primera fue la titular de Defensa, Margarita Robles, quien el pasado martes insistió en que los 25 agentes del CNI desplegados en Ceuta hicieron su trabajo y transmitieron la información que habían recabado en los días previos a la avalancha.

Pero el Gobierno desmiente a la ministra, cuyas declaraciones implican que el ejecutivo desoyó, también, las alertas del Centro Nacional de Inteligencia (CNI).

EL ESPAÑOL ha informado de que, antes de la invasión, Marlaska tenía tres informes de inteligencia que alertaban de esta amenaza. Uno de ellos apuntaba directamente a una maniobra de Marruecos.

Este lunes cerrarán la ronda de comparecencias las titulares de Infancia, Sira Rego, y de Igualdad, Ana Redondo, en el Congreso de los Diputados.

Desde el PP se preguntan, por qué el Gobierno tiene "tantas prisas" en algunos asuntos, como las nacionalizaciones de la ley de nietos, y en cambio se lo toma con "tanta tranquilidad para una crisis de seguridad nacional? O por qué tanta vehemencia contra el Gobierno italiano, y ninguna con la Administración marroquí".

"Ceuta no necesita un relato", indican desde la calle Génova, "necesita que quienes entraron ilegalmente vuelvan a Marruecos y recuperar su vida. Ahí es donde está la tranquilidad, y no en el PSOE".