Alejandro Fernández y Alberto Núñez Feijóo, durante una reunión del PP con agentes sociales en Barcelona, en enero de 2025.

Alejandro Fernández y Alberto Núñez Feijóo, durante una reunión del PP con agentes sociales en Barcelona, en enero de 2025. Efe

Política PARTIDO POPULAR

Feijóo inicia su campaña hacia la Moncloa haciendo la paz con Alejandro Fernández: "Cataluña debe dar dos o tres escaños más"

Génova convoca por fin el congreso del PP catalán: blinda a Fernández, cierra una guerra interna de cuatro años y le pone deberes para arañar escaños en Gerona, Lérida y Barcelona en las generales.

Más información: Feijóo: "El cambio está más cerca, y será con valores y con proyecto, aquí no hay un puto amo, yo soy un servidor".

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Las claves

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Alberto Núñez Feijóo ha sellado la paz con Alejandro Fernández, presidente del PP catalán, de cara a las próximas elecciones generales.

Feijóo exige al PP catalán conseguir al menos dos o tres escaños más en Cataluña, clave para que el PP pueda llegar a la Moncloa.

La mediación de Miguel Tellado ha sido fundamental para recomponer la relación y convocar el congreso regional del PPC para el 27 de junio.

La dirección nacional del PP apuesta por la continuidad de Fernández para estabilizar el partido en Cataluña y reforzar el proyecto nacional.

Amanecía este lunes la sede del PP en la calle Génova de Madrid con una lona que decía "el cambio está más cerca". Y desde el equipo de Alberto Núñez Feijóo confirmaban que, "efectivamente", era un cartel electoral.

Pero había una persona, natural de Tarragona, con orígenes asturianos, 49 años y unos cuantos de supervivencia "a calzón quitao" y "frente a propios y a extraños", que ya lo sabía. De hecho, Feijóo había empezado por él los deberes, hace semanas.

Alejandro Fernández, el díscolo presidente del PP de Cataluña –y amenazado en su cargo desde que hace cuatro años llegó el gallego a la presidencia del PP nacional–, ha hecho las paces con Feijóo.

"Lleva unos meses sin sacar los pies del tiesto", comenta un dirigente cercano al líder popular catalán. "Él ha hecho valer que subió de tres a 15 diputados en las últimas autonómicas y desde Génova ya se le ha hecho saber que ahora su único trabajo es que saquemos dos o tres escaños más en Cataluña para las generales", añade un dirigente de Madrid.

Mediación de Tellado

Este lunes, en la Junta Directiva Nacional, Feijóo le ha convocado el congreso regional, postergado desde 2022, para el próximo 27 de junio. Y ya le dejó ungido como su candidato a principios de mes, con la mediación de Miguel Tellado, secretario general en Madrid.

"Puede que no haya otro", y eso tenga su peso, apunta una fuente interna. "Y puede que él no se mereciera los tres escaños autonómicos que sacó a la primera, porque la crisis del PPC la heredó sin tiempo de remontar", añade otro, "pero tampoco los 15 escaños de 2024 se los puede apuntar sólo por sus méritos".

Porque aquella lista se la hizo Feijóo, por persona interpuesta, Dolors Montserrat, a la que el gallego le encargó reconstruir el PP catalán... y hallar un buen candidato que pudiera doblegar la capacidad de supervivencia de Fernández.

Lo primero lo consiguió la hoy secretaria general del PP Europeo.

Pero no lo segundo: Xavier García Albiol está centrado en Badalona, Manu Reyes quiere continuar su obra como alcalde de Castelldefels, y Dani Sirera está haciendo "un gran trabajo en Barcelona".

La opción más segura

Desde el mismo principio, la relación entre Feijóo y Fernández ha pasado de la desconfianza a la tregua armada: "Quiero ganadores", dijo en el congreso de Sevilla que lo aupó al frente del PP nacional... y todos entendieron que el tarraconense era uno de los amenazados.

En Génova admiten que el choque por las listas, por la tutela del aparato y por el tono frente al nacionalismo bloqueó durante años el congreso catalán.

Ahora la dirección nacional asume que el presidente del PPC ha demostrado arraigo interno y resultados, y que su continuidad es la opción más segura para estabilizar el partido en "un territorio clave para llegar a la Moncloa". La idea es pacificar la organización y acabar con la interinidad orgánica que se arrastra desde 2018.

La reelección de Fernández se presentará como un cierre de filas, pero también como un pacto de mutuas obligaciones. Feijóo le garantiza el liderazgo y le concede margen para marcar perfil propio, a cambio de que concentre todos sus esfuerzos en transformar los 15 escaños del Parlament en "al menos dos o tres diputados más en el Congreso".

En ese equilibrio, Tellado ha ido cosiendo heridas, ordenando las estructuras provinciales y reforzando a Sirera en la capital catalana para que el PPC deje de ser un foco de ruido interno.

La campaña "ya ha empezado"

El congreso del 27 de junio se plantea así como el punto final (de momento) de una guerra larvada. La dirección del PP quiere aprovechar el tirón del 17‑M andaluz y de las buenas cifras en las urnas autonómicas para lanzar el mensaje de que el partido ya está alineado en todas sus capas con el objetivo de gobernar España.

Cataluña era "el último expediente importante pendiente de resolver", y Feijóo ha decidido cerrarlo blindando a quien hace un año veía como problema.

En paralelo, el líder del PP ha aprovechado la Junta Directiva Nacional para redefinir su propio liderazgo. Feijóo se presentó ante los cuadros del partido como un "servidor", no como "un puto amo", en referencia a Pedro Sánchez.

Ese giro discursivo encaja con la reconciliación con Fernández, que durante meses fue la voz más crítica contra lo que consideraba "injerencias" de Génova en Cataluña.

La campaña de las generales "ya ha empezado, y así lo dejó claro el presidente en su discurso ante la Junta Directiva Nacional", apunta un colaborador de Feijóo en declaraciones a este periódico.

No sólo en la intervención que pudieron ver los periodistas en abierto. También insistió en ello, ya en cerrado: "Les ha dejado claro a todos los presentes de que se ha acabado el ciclo autonómico. Y que si él ha estado a su servicio todo este tiempo, ahora son ellos los que tienen que trabajar para él".

Es decir, que el "único objetivo" ahora en el PP es llegar a la Moncloa, gobernar España después de las próximas generales, "sean cuando sean". ¿Y si la campaña dura un año, porque Sánchez estira "su agonía"? Pues entonces, "más tiempo para explicar el proyecto".

"Se puede crecer"

A Alejandro Fernández se le ha recordado que en 2023, el PP se quedó a 250 votos de un escaño más por Gerona, y a poco más de 1.000 para otro por Lérida. "Y si luego multiplicamos por cinco en las catalanas es que podemos crecer".

Es decir, que si Feijóo se quedó a cuatro escaños de poder gobernar después del 23-J, consiguiendo esos dos y peleando uno más en Barcelona, "la cosa ya casi estaría"... sin contar con que el PP ha mantenido o mejorado resultados en todas las plazas en las que , después, ha habido comicios autonómicos.

"Feijóo ha sido un servidor de sus barones", explica una de las fuentes consultadas, "tanto que a lo mejor por eso perdimos la oportunidad en 2023, y ahora esa lección está aprendida: todo va a ir de que conquistemos la Moncloa".

¿Y las discusiones sobre Junts, eso de si pactar o no con los indepes? Alejandro fue extremadamente crítico con el sondeo a los de Carles Puigdemont tras el 23-J que desveló EL ESPAÑOL.

"La clave no está en seducir a Junts", explica una de las personas encargadas de ir preparando ese congreso del PP catalán, "sino en seducir a los votantes de Junts que no sean separatistas, porque los problemas de vivienda, de impuestos, de Rodalíes, de inseguridad en las calles... los sufren igual, y ven las soluciones como nosotros".

Y desde Madrid la explicación es aún más pragmática: "Ya sabemos lo que nos separa de ellos, ¿no? Pues centrémonos en lo que podamos acordar".

En Génova dan por hecho que el congreso catalán será un paseo para Fernández, pero no un simple trámite orgánico. El diseño de la nueva ejecutiva, las vicesecretarías y los coordinadores deberá reflejar los equilibrios entre las familias del partido, empezando por el peso de Montserrat y el de los alcaldes de referencia.

La idea es armar "una dirección colegiada", capaz de tomar decisiones políticas sin depender de Madrid, pero alineada con la estrategia general de Feijóo. Esa autonomía vigilada es el precio de la paz interna. "Alejandro ya sabe que la estrategia nacional se decide en la sede nacional", zanja un colaborador de Feijóo.

Con el congreso convocado, el candidato bendecido y los deberes claros, Feijóo da por cerrado el "problema más acuciante" que permanecía sin abordar. Y se dispone a medir a Fernández no ya por su capacidad de resistencia, sino por los resultados que aporte a la aritmética que debe abrirle, por fin, las puertas de la Moncloa.