La Princesa Leonor desfila al mando de una sección de cadetes en la Academia de San Javier (Murcia).

La Princesa Leonor desfila al mando de una sección de cadetes en la Academia de San Javier (Murcia). Casa Real

Política

Una princesa en Getafe: Leonor elige la Carlos III para graduarse en Políticas, el centro preferido de Ayuso que creó un socialista

El campus seleccionado por la Casa Real destaca en rankings internacionales por áreas como Ciencias Políticas, uno de los 200 departamentos mejores del mundo.

Más información: La princesa Leonor estudiará la carrera de Ciencias Políticas en la universidad pública Carlos III de Madrid

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Las claves

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La princesa Leonor estudiará el grado de Ciencias Políticas en la Universidad Carlos III de Madrid, una universidad pública situada en Getafe con proyección internacional.

La elección de la Carlos III, fundada por el socialista Gregorio Peces-Barba, supone una alternativa a universidades más tradicionales o politizadas como la Complutense.

El centro destaca por su exigencia académica, alto porcentaje de alumnos internacionales y buena posición en rankings globales, especialmente en Ciencias Políticas.

Leonor accede al grado simple por su Bachillerato Internacional, evitando la Selectividad y descartando dobles grados con notas de corte más altas.

La Casa Real ha optado por que la princesa de Asturias estudie Ciencias Políticas en la Universidad Carlos III de Madrid, un centro situado en Getafe, en pleno cinturón sur de Madrid, pero que se ha consolidado como una de las universidades públicas más internacionales y selectivas de España.

El movimiento encierra varios mensajes. Leonor no estudiará en el extranjero, como es habitual en otras casas reales europeas, sino en una universidad española. Y dentro de España, en una institución ubicada fuera del circuito más elitista.

Eso sí, lo hará en un centro con cada vez más proyección y con un perfil académico que compite con centros internacionales. El último ranking Shanghai situó al campus madrileño entre los mejores del mundo en 10 áreas académicas y ocupa un lugar destacado en el área de Ciencias Políticas.

La Carlos III, fundada en 1989 por el socialista Gregorio Peces-Barba, nació con "vocación de modernidad" y hoy se ha convertido en una universidad de alta exigencia, fuerte internacionalización y clara orientación a la empleabilidad.

Es un modelo que encaja con el tipo de centros que, sin señalar uno en concreto, ha venido defendiendo la presidenta Isabel Díaz Ayuso con su ahora paralizada Ley de Universidades: centro público con proyección exterior, alto rendimiento y conexión con empresas.

Ese modelo tiene en Madrid dos grandes referencias: la Carlos III y la Politécnica. Frente a otras universidades más generalistas o de mayor tradición histórica, estas instituciones han ganado peso por su orientación al mercado laboral.

En la práctica, la elección de Leonor dibuja un movimiento medido: estudiará en España, en una universidad pública asentada en el sur de Madrid, nacida bajo el impulso de un socialista como Gregorio Peces-Barba, con un perfil menos expuesto a la batalla política diaria que otros campus, pero con una fuerte vocación internacional y académicamente exigente.

Un equilibrio entre tradición institucional, modernidad y proyección global que resume el mensaje de fondo: una princesa que se queda en Madrid, sí, pero en una universidad pensada para competir en el mundo.

Cómo es la Carlos III

La Carlos III es una universidad de tamaño relativamente reducido, con unos 24.000 estudiantes, pero con una fuerte presencia internacional —cerca de un 30% del alumnado es extranjero— y una oferta docente donde predominan los grados bilingües o directamente en inglés.

Esa estructura ha convertido al centro en una especie de universidad premium dentro del sistema público español: menos masiva, más selectiva y con notas de acceso elevadas.

En rankings globales, la posición refuerza esa imagen. En el QS World University Rankings, la Carlos III se sitúa en torno al puesto 285 mundial, mientras que la Universidad Complutense de Madrid aparece mejor posicionada en términos generales (en torno al 164).

Eso sí, en áreas concretas como Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, la Carlos III escala entre las 200 mejores del mundo, según el QS por materias, situándose como una de las referencias españolas en ese ámbito específico. La Complutense no aparece en esta categoría.

Más allá del centro elegido, el detalle académico también es relevante. La princesa cursará un grado simple en Ciencias Políticas, y no un doble grado, una decisión que encaja tanto con su itinerario formativo como con su sistema de acceso universitario.

En la propia Carlos III, los dobles grados en áreas como Derecho y Ciencias Políticas o Estudios Internacionales y Ciencia Política son los que concentran las notas de corte más altas, en muchos casos por encima del 12 sobre 14. Sin embargo, la heredera opta por el grado simple, que tiene una exigencia de acceso inferior.

En su caso, además, hay un elemento clave que condiciona la elección del grado. Al haber cursado el Bachillerato Internacional en Gales, la princesa accede a la universidad con una nota que, por este sistema, no puede superar los 10 puntos.

Para alcanzar calificaciones más altas —hasta 14— y poder competir por dobles grados con notas de corte más exigentes, tendría que presentarse a la fase específica de la Selectividad.

Sin embargo, el hecho de que ya se haya confirmado su matrícula en el grado de Ciencias Políticas permite dar por hecho que no realizará esa prueba adicional. Es decir, la decisión académica no es solo vocacional, sino también técnica: optar por un grado simple encaja con el itinerario del Bachillerato Internacional sin necesidad de pasar por la PAU.

La UCM

La elección de la Carlos III supone descartar a la Universidad Complutense, una de las instituciones más prestigiosas de España, con un peso histórico incuestionable referente en Ciencias Políticas.

Pero su campus, especialmente el de Somosaguas, ha acumulado en los últimos años una fuerte carga de politización. Escraches, boicots a conferencias y enfrentamientos entre asociaciones estudiantiles han sido habituales.

En ese entorno han surgido colectivos de distinto signo ideológico, desde organizaciones de izquierda vinculadas a causas internacionales hasta asociaciones conservadoras como Libertad sin Ira, que han denunciado un clima hostil.

La tensión se ha traducido en episodios concretos. Escraches a líderes políticos, el último protagonizado por Iván Espinosa de los Monteros, pintadas de la Falange con motivo del 8 de marzo o, a finales de 2025, cuando la facultad llegó a organizar un "tribunal de opinión" sobre empresas vinculadas al conflicto en Gaza.

Esto derivó en polémica política y en la intervención del rectorado tras la inclusión inicial de una organización considerada terrorista en otros países.

A ello se suman casos de gestión interna controvertida, como el conocido caso de Begoña Gómez, la mujer del presidente del Gobierno.

La Carlos III, pese a su imagen de universidad ordenada y tecnocrática, tampoco ha estado al margen de controversias.

El caso más relevante es el de la profesora Sandra León, exdirectora general del Alto Comisionado para la Lucha contra la Pobreza Infantil del Gobierno de Pedro Sánchez, cuyo nombramiento como titular fue anulado tras detectarse que no cumplía los requisitos de acreditación en el momento del acceso.

La universidad abrió una investigación interna y terminó declarando nulo el proceso, en un caso que tuvo impacto en el debate sobre acceso al profesorado universitario.

También han aparecido investigaciones sobre procesos de adjudicación de plazas a cargo del exrector, Juan Romo, y en los últimos años han surgido tensiones en torno a la gestión del Instituto Carlos III–Juan March, que ha sido reformado internamente tras supuestas irregularidades.