La ministra portavoz, Elma Saiz, este martes dirigiéndose a la sala de prensa de Moncloa, seguida por Ana Redondo.

La ministra portavoz, Elma Saiz, este martes dirigiéndose a la sala de prensa de Moncloa, seguida por Ana Redondo.

Política

Moncloa no prevé que una hipotética condena a Ábalos suponga tener que asumir responsabilidades políticas

El Gobierno y el PSOE son pesimistas sobre la sentencia, pero confían en que no se conozcan nuevos hechos que les incomoden aún más.

Más información: Las claves del juicio a Ábalos, lugarteniente de Sánchez: el fiscal pide para él 24 años de cárcel

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Las claves

El Gobierno no prevé asumir responsabilidades políticas si José Luis Ábalos es condenado por el Tribunal Supremo.

La portavoz Elma Saiz ha respondido con frases genéricas sobre tolerancia cero con la corrupción, sin concretar posibles dimisiones.

Desde Moncloa y el PSOE consideran que el coste político del caso Ábalos ya ha sido asumido y no esperan nuevas consecuencias.

El Gobierno intenta desviar el foco público hacia otros temas, como la reforma constitucional o asuntos económicos, para alejarse del debate sobre corrupción.

Tres veces ha sido preguntada este martes la portavoz del Gobierno, Elma Saiz, y tres veces ha contestado con frases hechas como "tolerancia cero con la corrupción" o "que la Justicia actúe y llegue hasta el final".

Es decir, en realidad no ha respondido a las reiteradas preguntas concretas sobre si alguien asumirá responsabilidades políticas si el Tribunal Supremo termina condenando a José Luis Ábalos.

Es ya habitual que eso ocurra en las ruedas de prensa posteriores al Consejo de Ministros, en las que los argumentarios precocinados y vacíos inundan todas las respuestas, se pregunte lo que se pregunte. Lo que se llama "lengua de madera".

Las tres respuestas de la portavoz del Gobierno, Elma Saiz, a las preguntas de los periodistas sobre el juicio a Ábalos.

Tres veces se ha preguntado de distintas formas si una eventual sentencia condenatoria al exministro y exnúmero dos del PSOE supondría responsabilidad política de alguien por haberle nombrado en su momento y por no haber vigilado que no se produjeran los hechos que ya se conocen y que podrían estar incluidos en la verdad judicial que establezca el Tribunal Supremo.

Sobre todo porque esa sentencia sería firme, sin más posibilidad de recursos que el extraordinario ante el Constitucional por una eventual vulneración de derechos fundamentales de los acusados y sentados en el banquillo.

Pedro Sánchez habló de asumir responsabilidades políticas cuando fue imputado Ábalos y más adelante cuando se conocieron indicios contra Santos Cerdán, también número dos del presidente del Gobierno en el partido. Pero no se conoce ninguna responsabilidad asumida por nadie, más allá de la penal de los acusados.

Fuentes del Gobierno y del PSOE aseguran que si hay condena no habrá asunción de responsabilidades en forma de dimisión o nuevas explicaciones de nadie.

La tesis oficial que transmiten es que ya se ha asumido el coste político de los escándalos y que ahora ha sido amortizado el efecto de la corrupción. Que ya se ha pasado página de las actividades de Ábalos, porque todo es ya conocido, aunque ahora pueda ponerse negro sobre blanco en una sentencia.

Por supuesto, Sánchez mantiene su intención de agotar la legislatura, al margen de estos casos.

La tesis de los socialistas es que el caso Ábalos no ha afectado a la relación con los socios y que no esperan que surjan datos nuevos que puedan afectar al partido o al Gobierno. Que si no ha salido ya es que no hay nada que implique a nadie más.

Eso sí, son pesimistas con respecto al futuro penal de Ábalos porque, según admiten, hay múltiples indicios penales contra él y, por supuesto, una actuación estéticamente horrible. Especialmente lo que se refiere a las mujeres prostituidas y las actuaciones claramente machistas.

'Ya se ha pagado'

Pero también creen que eso ya era conocido y se ha pagado precio político que no se incrementa si hay sentencia.

Obviamente, les preocupa desde el punto de vista de la agenda política, porque llevan casi dos años intentando salir de la corrupción como centro del debate.

Sánchez ha querido llevar la agenda pública al "no a la guerra" o los datos económicos favorables y desde Moncloa se han agitado asuntos que no precisan pasar por el Congreso, pero que llenan la conversación política. Por ejemplo, el 23-F con la desclasificación de documentos o medidas sobre Internet, entre otras.

Este martes lo ha intentado con el envío al Congreso de una propuesta de reforma constitucional para incluir el aborto, que no tienen ninguna posibilidad de salir adelanten, además, opta por una vía que en la práctica reduce la protección del derecho

La ministra portavoz ha hablado este martes de "semana especialmente dura para la ciudadanía" y de "desafección", que entiende, al unir el juicio a Ábalos con el de Kitchen, contra un ministro del Interior de Mariano Rajoy.

"Que la Justicia actúe y llegue hasta el final", "es el momento de la Justicia", "otras fuerzas políticas destruyen pruebas" y "ya se han tomado medidas", son algunas de las frases que la portavoz usó para dejar en el aire la posibilidad de que haya consecuencias por una eventual condena.

Esas frases le valen para hacer frente en los próximos meses a otros procesos judiciales que tiene pendientes. Igual que le han servido desde 2022 las que hablan de "sudar la camiseta" o "dejarse la piel" como parapeto para contestar y justificar supuestos esfuerzos para elaborar Presupuestos Generales del Estado que nunca se presentaron luego.