Un joven observa el pasillo de las bebidas energéticas de un supermercado.

Un joven observa el pasillo de las bebidas energéticas de un supermercado. SolStock Istock

Política

"¿Un Red Bull? Enséñeme el DNI": el Gobierno prohíbe la venta de bebidas energéticas a menores de 18 años

Por regla general, la limitación será a jóvenes con menos de 16 pero se ampliará la restricción hasta los 18 cuando superen los 32 miligramos de cafeína por cada 100 mililitros.

Más información: Los universitarios se enganchan a las bebidas energéticas: 8 de cada 10 las toman para alargar las horas de estudio.

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Las claves

El Gobierno prohibirá la venta de bebidas energéticas a menores de 18 años si contienen más de 32 mg de cafeína por cada 100 ml.

Para comprar estas bebidas será necesario mostrar el DNI, igualando la restricción de edad a la del alcohol.

La medida busca proteger la salud infantil y cuenta con un amplio respaldo social, según el barómetro de la AESAN.

España sigue el ejemplo de otros países europeos y armoniza la normativa en todo el territorio, sumando esta restricción a la ya vigente en colegios y a futuras limitaciones en publicidad de alimentos insanos.

En España se va a empezar a pedir el DNI para comprar una bebida energética.

Así lo ha confirmado este miércoles el ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 tras anunciar que, como adelantó este diario, prohibirá la venta de estos productos a menores de 16 años y ampliará la restricción hasta los 18 cuando superen los 32 miligramos de cafeína por cada 100 mililitros.

La medida iguala a las bebidas con una alta cantidad de estimulantes al alcohol al imponer una restricción de edad que, hasta ahora, no se contemplaba y sólo se prohibía en entornos escolares.

Tal y como publicó EL ESPAÑOL, esta medida forma parte de la ofensiva del Ejecutivo contra el consumo de productos que considera perjudiciales para la salud infantil como es la comida basura, con alto contenido en grasas saturadas o, en este caso, con muchos estimulantes.

La iniciativa se suma al Real Decreto de Comedores Escolares Saludables y Sostenibles aprobado el año pasado —que ya vetó estas bebidas en centros educativos— y a la futura regulación de la publicidad de alimentos no saludables dirigida a menores.

El mensaje del departamento es claro: menos cafeína y menos ultraprocesados al alcance de niños y adolescentes.

Bustinduy detalló que la prohibición afectará a todas las bebidas energéticas en el caso de menores de 16 años y será aún más restrictiva —hasta los 18— para aquellas que superen el umbral de 32 mg de cafeína por cada 100 ml.

El ministro defendió la medida apoyándose en el último barómetro de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), según el cual nueve de cada diez personas en España respaldan la prohibición. Entre los jóvenes de 18 a 35 años, el apoyo alcanza el 88,3%.

Los datos del mismo estudio refuerzan la tesis del Ministerio. Un 25% de los encuestados consume bebidas energéticas con una frecuencia media de dos veces por semana.

Casi la mitad de quienes las toman (49%) consume al menos una al día y el 47% las mezcla regularmente con alcohol, una práctica que las autoridades sanitarias llevan años señalando por sus riesgos añadidos.

El respaldo científico no es nuevo. En 2021, el Comité Científico de la AESAN advirtió de que un consumo excesivo de cafeína puede provocar alteraciones del sueño —tanto en la conciliación como en su duración—, efectos psicológicos, cambios en el comportamiento y trastornos cardiovasculares.

Desde entonces, un grupo de trabajo coordinado por la propia agencia, con participación de ministerios y comunidades autónomas, ha estudiado distintas fórmulas regulatorias.

Galicia y Asturias

El Ejecutivo también mira a Europa. Países como Alemania, Noruega, Letonia, Polonia, Hungría o Lituania han adoptado medidas similares, y en España algunas comunidades —como Galicia o Asturias— ya habían avanzado en esa dirección. Consumo sostiene que la norma estatal permitirá armonizar la legislación y evitar diferencias territoriales.

En paralelo, el Ministerio prepara un decreto para limitar la publicidad de alimentos y bebidas con perfil nutricional no saludable dirigida a menores, algo que anunció la pasada semana.

Según el barómetro de la AESAN, casi el 80% de la población cree que debería prohibirse este tipo de anuncios.

El argumento del Gobierno se apoya además en que cada niño en España recibe más de 4.000 impactos publicitarios anuales de comida no saludable en televisión —casi 11 al día—, cifra que se eleva hasta 30 si se suman otros canales.

Con este nuevo movimiento, el Ejecutivo amplía su agenda regulatoria en materia de salud pública infantil. Primero fueron los comedores escolares; ahora, la venta directa en tiendas; después, la publicidad.

La batalla contra la obesidad infantil y el consumo de productos con alto contenido en cafeína, azúcar o grasas se traslada al mostrador del supermercado: si el cliente parece menor, tocará enseñar el carnet.