'El Juli', rodeado de jóvenes, sale por la puerta grande tras su corrida de despedida de Madrid, en 2023.

'El Juli', rodeado de jóvenes, sale por la puerta grande tras su corrida de despedida de Madrid, en 2023. Europa Press

Política

"El Juli no habría sido torero con esta ley": el mundo del toro, contra la norma para prohibir el acceso a menores a las plazas

Defensores de la tauromaquia sostienen que la iniciativa del Gobierno "limita la libertad de las familias para educar a sus hijos conforme a sus valores".

Más información: El Gobierno quiere prohibir la entrada de menores a corridas de toros y eventos violentos con animales

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Las claves

El Gobierno planea prohibir la entrada de menores a corridas de toros y eventos donde haya violencia hacia animales, siguiendo una recomendación de la ONU.

El mundo del toro rechaza la medida, argumentando que impediría trayectorias como la de El Juli, quien fue el matador más joven de la historia a los 15 años.

Escuelas taurinas y representantes del sector defienden la tauromaquia como patrimonio cultural y reivindican la libertad de las familias para educar a sus hijos en sus valores.

La regulación de espectáculos taurinos ha sido competencia autonómica, pero el Gobierno busca una normativa estatal para unificar criterios en todo el país.

Julián López, El Juli, tomó la alternativa el 18 de septiembre de 1998 en Nimes, Francia. Tenía 15 años. Ese día se convirtió en el matador de toros más joven de la historia.

La ley que anuncia ahora el Gobierno para prohibir el acceso de menores a las plazas haría hoy imposible algo así.

No sólo es el caso de El Juli. Otras grandes figuras como Enrique Ponce o Roca Rey llegaron a ser matadores con 19 y 20 años tras años de aprendizaje, de lidia frente al toro y de una vocación temprana.

El Ministerio de Juventud e Infancia defiende la necesidad de reformar la Ley de Protección Integral a la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia para impedir la presencia de menores en "eventos donde se ejerza violencia contra los animales".

Se remite para ello a una recomendación del Comité de los Derechos del Niño de la ONU de 2018 que pide "prevenir los efectos nocivos de las corridas de toros en los niños" asegurando que la exposición temprana a la violencia puede afectar al desarrollo emocional y a la empatía de los menores.

Ese planteamiento ha provocado una reacción inmediata del mundo del toro, que considera que el departamento de Sira Rego ataca una fiesta que está considerada por ley "patrimonio cultural" español, y "limita la libertad de las familias para educar a sus hijos" conforme a sus valores.

Eduardo Ordóñez, presidente de la Asociación de Escuelas Taurinas de Andalucía —que agrupa a 32 centros y es una de las organizaciones más representativas del sector— rechaza de plano la iniciativa del Gobierno.

"La ministra dice que esto afecta a los niños, pero en Andalucía han pasado por nuestras escuelas más de 10.000 alumnos y ninguno ha tenido problemas", afirma en declaraciones a EL ESPAÑOL.

Recuerda que las escuelas taurinas llevan tres décadas funcionando y que actualmente forman a unos 600 alumnos. "Muchos de ellos han acabado siendo grandes profesionales. Si se hubiera aplicado esta prohibición hace años, figuras como El Juli no habrían sido toreros", subraya.

A su juicio, la tauromaquia "enseña valores como el esfuerzo, el trabajo diario y el respeto", también hacia el animal. "El toro bravo es tratado con el máximo respeto. La tauromaquia es mucho más que lidiar un toro", defiende.

El presidente de las escuelas andaluzas insiste además en el componente cultural.

"Lorca, Alberti o Picasso entendieron la tauromaquia como una manifestación cultural profunda. Tiene raíces muy importantes en nuestra historia", señala.

También apela a la libertad: "Las familias tienen derecho a educar a sus hijos en los valores que consideren oportunos. El Gobierno debería fijarse más en la sanidad, la educación, la vivienda o los pensionistas que en la tauromaquia".

Recalca que la vocación "tiene derecho a expresarse desde joven", y que impedir el acceso de menores a las plazas supone "cortar de raíz" cualquier futuro para la fiesta.

Por su parte, la Asociación Toro de Lidia, que ya ha recibido varios desplantes del Gobierno, como eliminar la subvención de su premio más importante, ha preferido no hacer declaraciones a este respecto.

Competencia autonómica

Por su parte, fuentes del Ejecutivo de Isabel Díaz Ayuso recuerdan que en Madrid "se permite el acceso de menores a todo tipo de espectáculos taurinos" y que la normativa solo fija límites en la participación activa: más de 16 años para encierros, y más de 14 para las escuelas taurinas.

"No solo estamos en contra de esa prohibición, sino que fomentamos la asistencia de jóvenes y familias a las corridas para garantizar el relevo generacional de una de las demostraciones culturales más importantes de nuestro país", señalan.

La región ha acometido la renovación integral de Las Ventas, retransmite en abierto toda la Feria de San Isidro, mantiene ayudas al sector y ha impulsado la recuperación de festejos en municipios pequeños tras la pandemia, entre otras medidas.

El debate, sin embargo, no es solo cultural, sino también competencial.

Aunque la regulación de los espectáculos taurinos ha sido tradicionalmente autonómica, fuentes del ministerio que dirige Sira Rego sostienen que su nueva normativa será "estatal" para "igualar el marco de derechos en todo el territorio".

Se amparan para ello en el artículo 149.1.1 de la Constitución.

Sobre el futuro de las escuelas taurinas, el departamento evita adelantar más detalles.

Actualmente, la mayoría de comunidades permiten la entrada de menores a las plazas, normalmente con la condición de acompañamiento adulto para los menores de 16 años.

Galicia llegó a prohibir en su día la asistencia de menores de 12, aunque esa regulación ha cambiado, y Baleares aprobó en 2017 una ley que vetaba el acceso a menores de 18, posteriormente suavizada.

En la práctica, el criterio de "menores acompañados" es el que se ha ido generalizando.

Mientras el Gobierno ultima el texto para que sea una realidad la prohibición, el mundo del toro se prepara para una batalla política y cultural.

Y ahí advierten del coste político de la medida: "A quienes apoyen este planteamiento, les va a costar muchos votos".