El expresidente del Gobierno José María Aznar, este martes en Santander.

El expresidente del Gobierno José María Aznar, este martes en Santander. Pedro Puente Hoyos Efe

Política GOBIERNO

Aznar, contra Sánchez: "Pacta la Memoria con terroristas y luego se abraza a las fragatas"

El expresidente critica a Moncloa por tener "la casa desordenada" y lamenta que el diálogo con Estados Unidos se limite "a dos destructores".

5 julio, 2022 13:38
Santander

José María Aznar ha corrido siete kilómetros esta mañana por la península de La Magdalena, Santander. Se halla entregado a la poesía. Dice, como el libro de su mesilla, que "el color del mundo es el de las almas en sosiego". "Y yo soy un alma en sosiego", se ha presentado. Después ha esbozado una sonrisa consciente de que tal atributo era difícilmente detectable.

Porque España, "la casa", "está muy desordenada". La nueva Ley de Memoria, a ojos del expresidente, va a causar un gran "daño institucional": "Está hecha y pactada con terroristas (...) Luego uno se puede abrazar a las fragatas que quiera". Y ese uno es el Pedro Sánchez anfitrión de la OTAN. Por si hubiera quedado alguna duda, el propio Aznar ha especificado: "Se lo digo al Gobierno". José María García habría ido más directo: "Abrazafragatas".

Ese ha sido el momento más contundente de su conferencia en los cursos de verano de la Universidad Menéndez Pelayo, que cumplen noventa años y han reunido, como plato fuerte, a todos los expresidentes del Gobierno.

Tan encendido estaba Aznar con este asunto que se ha dirigido al público para preguntar: "¿Mi antecesor en el cargo ha dicho algo al respecto?". Se ha escuchado un "¡no, no!". Pero Felipe González sí lo había dicho, aunque en una conversación informal con los periodistas antes de entrar al paraninfo: "Todavía no conozco el proyecto de ley, pero no me gusta como suena".

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"Han pactado investigar 'los crímenes del franquismo hasta 1983'. ¡Pero si ellos ya estaban en el Gobierno! Es un disparate. Sinceramente, es un disparate". Y Aznar, que gusta del escenario, se ha llevado, literalmente, las manos a la cabeza.

"No se puede pactar con aquellos que quieren acabar con el sistema. No puede haber dos lealtades. O se es leal a la Constitución o se es leal a Bildu. La casa está muy en desorden", ha concluido al respecto.

Todavía con el actual Ejecutivo en el punto de mira, se ha definido a sí mismo: "Soy de los que les gusta estar en la mesa de los que deciden, y no dando vueltas alrededor. España estaba en esa mesa, pero decidió levantarse. Volver es muy complicado, pero yo sigo manteniendo esa ambición para mi país. Y lo primero es ordenar la casa política, social y económicamente".

Si España no ha descarrilado –ha venido a decir Aznar– es gracias "al vigor de su Constitución" y a sus raíces "atlánticas e hispanoamericanas". José María Aznar, nacido en Madrid, no se siente mediterráneo. No canta, parece, la canción de Serrat. O si lo hace, es con un estrebillo distinto: "Nací en el Atlántico".

"Soy europeísta porque soy atlantista. España es una nación esencialmente atlántica, con cierta proyección mediterránea. Pero los grandes intereses están en el Atlántico, donde nace la mayor expresión de libertad y seguridad en el mundo", ha dicho.

En conversación con Mira Milosevich, del Real Instituto Elcano, ha abordado también la reciente cumbre de la OTAN en Madrid. Se ha referido, otra vez con la vista puesta en Moncloa, "al furor de los conversos" y ha especificado que la Alianza "es la expresión militar de un compromiso político".

"La cumbre de Madrid ha sido un éxito, pero tampoco hay que exagerar". Ha mencionado con sorna la comparación que hizo el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, con la caída del Muro de Berlín.

El nuevo concepto estratégico habla de proteger cada centímetro de la integridad territorial de todo país miembro. Sánchez lo considera una victoria en relación a Ceuta y Melilla. Aznar ha avisado: "Para los riesgos del norte de África, es mucho más importante que España tenga capacidad de defender Ceuta y Melilla que el hecho de que formen parte de la OTAN. Eso es lo primero que un país debe entender".

Aznar, "de ciertas aficiones a la Historia", considera que el orden nacido tras la Segunda Guerra Mundial "se está quebrando" y que el futuro será "una gran competición entre Estados Unidos y China".

"Los europeos nos consideramos el centro del mundo con cierta arrogancia. Es verdad que llevamos quinientos años siéndolo realmente, pero... (...) No hay ni una sola empresa europea entre las diez tecnológicas más importantes. No deberíamos vivir al margen de eso", ha criticado.

Aznar no solo ha tenido palabras para Felipe González. También le ha lanzado un croché a Zapatero, que hablará mañana en el mismo escenario y con el que va a compartir foto esta tarde. Ha sido cuando le han preguntado por América Latina: "Si esa pregunta se la hacen al que habla detrás de mí, dirá que está todo estupendo. A mí me preocupan mucho Venezuela, Colombia, Chile, Perú, Brasil, México...".

Según el expresidente, Estados Unidos "no tiene política para Latinoamérica". Y España "tampoco está". En su gobierno –ha reiterado– había una "triangulación muy importante" entre los tres ámbitos.

La guerra de Ucrania

Mira Milósevich, expert en Rusia, ha bromeado: "Yo decía que no iba a haber invasión, y usted decía que sí. Pero yo era la experta". Aznar ha confesado que le llevaron a creerlo sus conversaciones con Putin, a quien trató en varias ocasiones.

"Siempre estuve convencido de que Putin podía invadir Ucrania. Tiene una idea de lo que es 'la gran Rusia'. Lo que quiere que sea Rusia en el futuro. Y piensa que Ucrania es parte de Rusia", ha contestado.

Aznar considera que Putin hizo "sus cálculos" después de que Occidente le avisara de que le sancionaría en caso de invasión: "Pero también le dijeron que no se le iba a combatir".

"Putin tiene un objetivo definido, el control de Ucrania. Pero Occidente no tiene un objetivo definido más allá del fracaso de Putin. Si se quiere preservar la soberanía de Ucrania, no hay más remedio que expulsar a las tropas rusas. Para eso hay que armar al ejército ucraniano entendiendo que tiene la capacidad suficiente para el contraataque. Si eso no es así, estaremos fracasando", ha razonado.

Según Aznar, "hay que asumir el riesgo de dar el mayor armamento posible a Ucrania":" Putin empezó esta guerra controlando el 7% del territorio ucraniano. Y ahora controla el 30%. Las cosas no van bien".

El pronóstico que ha lanzado para concluir tampoco invita al sosiego de su poeta de cabecera: "Va a ser una guerra larga. A Estados Unidos le conviene y a los chinos no les importa (...) Las grandes derrotas militares sufridas por los adversarios de Rusia siempre han llegado en invierno". Hace mucho frío. Y hace falta mucho gas.

Guerra Rusia -Ucrania