Rivera, en la tribuna del Congreso.

Rivera, en la tribuna del Congreso. Efe

Política Reparto del CGPJ

Cs tendrá como bandera electoral ser el único partido contrario a la politización de la Justicia

Ciudadanos enarbola una bandera electoral que le granjea un doble beneficio cada vez que la agita: denota su coherencia y explicita las contradicciones del adversario. Albert Rivera se ha quedado solo en la exigencia de una Justicia despolitizada. Su partido es el único que no se ha sentado a la mesa para acordar el reparto de los vocales del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).

La Ejecutiva naranja lamenta que la renovación prevista para principios de diciembre vaya a sellar otros cinco años de "magistrados nombrados por mangoneo". Este lunes, tras una reunión entre la ministra de Justicia, Dolores Delgado, y su predecesor en el cargo, Rafael Catalá, PP y PSOE dibujaron su CGPJ ideal. Los socialistas, además, mantienen conversaciones con Podemos para otorgarle cuota en el órgano rector. De momento, "les darán" una silla, pero Iglesias quiere más.

El bipartidismo, con el visto bueno de Podemos, consolidará así una dinámica que se viene repitiendo desde 1985. El CGPJ cuenta con veinte vocales, de los cuales doce son magistrados y ocho, juristas de reconocida trayectoria. Ciudadanos quiere deslindar el nombramiento de este primer grupo de los anhelos parlamentarios. "Esto no es un supermercado", ha llegado a decir Rivera.

Gobierno y PP pactan la renovación del CGPJ

En esa postura estuvo también Podemos y así lo remarca su programa electoral de 2016. La formación de los círculos exigió la mentada despolitización y se comprometió a defender una elección directa no ya entre los jueces, sino entre los propios votantes. Aquella propuesta se ha diluido y los dirigentes de Podemos ya reconocen en público las conversaciones privadas con el PSOE. Lo justifican de esta manera: "Queremos cambiar el sistema, pero mientras funcione así debemos estar -en el CGPJ- por responsabilidad".

La incongruencia del PP es de mayor recorrido. Los vocales judiciales del primer CGPJ, constituido en 1980, fueron elegidos por los propios magistrados. Se entendió que así se desprendía de la Constitución. En 1985, el PSOE dio un vuelco e impuso la elección por el Parlamento de los veinte vocales, tanto los doce que deben ser jueces como los ocho que han de ser juristas de reconocida competencia.

Los populares defendían entonces -y siguieron haciéndolo a lo largo de una década- la vuelta al sistema de elección judicial como un elemento esencial de la despolitización. En 2001 dejaron de hablar de los comicios por y entre magistrados. Pacto mediante, el bipartidismo estableció una nueva fórmula que mantenía la íntegra elección parlamentaria, pero introduciendo una elección previa de los aspirantes judiciales por parte de la magistratura, resultando así una 'bolsa' de 36 precandidatos entre los que luego eligen Congreso y Senado.

En el programa electoral de 2015, el PP diluyó su apuesta por la votación entre jueces. Habló de la "independencia de la Justicia", pero de forma abstracta, sin concretar.

Para más inri, el pacto entre PP y Ciudadanos que permitió la investidura de Rajoy en 2016 sí comprometía lo que ahora enarbolan los naranjas en solitario: "Impulsar la reforma del régimen de elección de los vocales del CGPJ para que los doce de procedencia judicial sean elegidos directamente por los jueces y magistrados".

En otro orden, la ruptura de relaciones entre Pedro Sánchez y Pablo Casado -"teatrillo" lo llama Rivera- no ha sido obstáculo para que PP y PSOE acordaran de buen grado el reparto de los vocales del CGPJ. Tan sólo 19 días han mediado entre la bronca y el pacto.

"Nosotros no vamos a entrar en ninguna negociación. Ni ahora ni nunca. Fíjate lo bien que nos viene estar fuera de todo eso. Hasta Pablo Iglesias quiere que entremos para blanquear su imagen", relata un dirigente de Ciudadanos.

Los naranjas, en una propuesta capitaneada por Ignacio Prendes, desean, en concreto, "elecciones con listas abiertas" para los vocales del Consejo. Y van un paso más allá: proponen que los presidentes de Sección y Sala sean elegidos por un "concurso de méritos transparente".