Santiago Abascal, en el acto de Vox celebrado en el Palacio Vistalegre de Madrid.

Santiago Abascal, en el acto de Vox celebrado en el Palacio Vistalegre de Madrid. Paolo Aguilar EFE Madrid

Política IGLESIA Y POLÍTICA

Los jesuitas niegan un local a Vox en Valencia pero apoyan en Cataluña la autodeterminación

Con la Iglesia ha topado Vox. "Demasiada capacidad de convocatoria, demasiado tirón mediático, sería una irresponsabilidad celebrar aquí un acto de masas, no podemos garantizar la seguridad de una cita multitudinaria", han sido las excusas dadas por José Ignacio Rodríguez, el director de las Escuelas San José-Jesuitas de Valencia, para retractarse unilateralmente del trato al que había llegado con la formación liderada por Santiago Abascal. El trato consistía en ceder el salón de actos del centro educativo para la celebración de un acto de Vox el próximo 24 de octubre.

"Estaba apalabrado pero no firmado", añadió Rodríguez antes de mencionar un tercer motivo, además del aforo y la seguridad, para dar marcha atrás: la tensión políticaUn motivo como poco llamativo si se recuerda que esa tensión no ha sido jamás un obstáculo para que los jesuitas se hayan posicionado en Cataluña a favor del derecho a la autodeterminación reclamado por los partidos secesionistas en decenas de ocasiones.

Por ejemplo, el 31 de octubre de 2013, cuando el procés daba sus primeros pasos en dirección al golpe de los meses de septiembre y octubre de 2017, y 55 órdenes y entidades religiosas de toda Cataluña, y entre ellas la Compañía de Jesús (además de Cáritas, la Federación de Cristianos de Cataluña, las Carmelitas Descalzas, la Hermandad Obrera de Acción Católica o las Teresianas), firmaron un manifiesto de adhesión al Pacto nacional por el derecho a decidir y en defensa del derecho a la autodeterminación. Fue Núria de Gispert, por aquel entonces presidenta del Parlamento catalán, la encargada de recibir el manifiesto de manos de los representantes de este medio centenar largo de entidades. 

Segundo manifiesto 

O durante los días previos al simulacro de referéndum secesionista del 1 de octubre, cuando 400 religiosos de las diez diócesis catalanas y de varias congregaciones religiosas (claretianos, escolapios, franciscanos, salesianos, monjes de Montserrat y, por supuesto, jesuitas) firmaron un segundo manifiesto llamando "a votar en conciencia en ejercicio del derecho fundamental que tiene cualquier persona". "Valorando todas las circunstancias que han llevado a la convocatoria por parte del Gobierno de la Generalidad de un referéndum de autodeterminación el próximo 1 de octubre y ante la imposibilidad de pactar las condiciones para llevarlo a cabo de forma acordada, consideramos legítima y necesaria la realización de este referéndum" decía su manifiesto.

Pero los jesuitas catalanes no se han limitado únicamente a apoyar el proceso separatista camuflados tras otras entidades y congregaciones religiosas en manifiestos colectivos. También se han significado individualmente.

"Las fronteras son como las sardanas"

Es el caso de Francesc Riera, que en 2012, mientras era el superior jesuita de Cataluña, además de director de la Cueva de San Ignacio de Manresa (un santuario jesuita de especial relevancia para la orden), publicó un artículo en el digital separatista naciodigital.cat en el que sostenía la tesis de que las fronteras "son como las sardanas, que se hacen y se deshacen" (sic). "En el trasfondo de la memoria histórica de Cataluña hay demasiadas bombas y demasiados soldados venidos de las fuerzas centrípetas, que provocan el centrifugado a lo largo de los siglos. Son políticas que fabrican separatistas, ya sean de derechas o de izquierdas", decía Riera antes de aludir al "genio del pueblo" para sostener su tesis favorable a la autodeterminación.

Es el caso también del economista Santiago Niño Becerra, colaborador habitual de TV3, analista económico oficial del procés junto a Xavier Sala-i-Martin y perteneciente al entorno jesuita. El apocalíptico Becerra, que en los primeros momentos del procés se declaró partidario de un concierto económico similar al vasco para Cataluña, es ahora un declarado partidario de la independencia, que según él llegará, al menos en el terreno económico, antes de fin de año. Según Becerra, España es insostenible económicamente, está destinada al colapso y de ahí que la opción más sensata y menos traumática para Cataluña sea una fórmula similar a la de un "Estado libre asociado".

Los posicionamientos de la orden de los jesuitas y de su entorno más cercano en favor del proceso separatista han abundado durante los últimos años. En septiembre de 2017, la Fundación Jesuitas Educación, de inspiración ignaciana, manifestó su "decepción por la situación política que se vive en Cataluña con reiterados episodios que ponen en juego la libertad de expresión de todos los catalanes". En octubre de 2014, la organización jesuita Cristianismo y Justicia organizó junto a Justicia y Paz una mesa redonda en su sede de la calle Roger de Llúria de Barcelona titulada Consulta al pueblo de Catalunya. Razones de su legitimidad ética y democrática.

En diciembre de 2017, sólo unos días antes de las elecciones autonómicas catalanas del día 21 ganadas por Ciudadanos, Justicia y Paz publicó una nota en la que hablaba de la "milenaria nación catalana", pedía que se reconociera "el conflicto", exigía su "no judicialización" y negaba los problemas de convivencia, el riesgo de conflicto social o la división entre comunidades. Sólo unos meses antes, la misma entidad había emitido otra nota lamentando "el atentado contra el autogobierno y las libertades". Su presidente durante doce años, el jesuita Arcadi Oliveres, es el principal impulsor, junto a la monja Teresa Forcades, del movimiento independentista de izquierdas Procés Constituent.