Albert Rivera, presidente de Ciudadanos, en el Congreso este miércoles.

Albert Rivera, presidente de Ciudadanos, en el Congreso este miércoles. EFE

Política Proceso soberanista

La tensión entre PSOE y Cs pone en riesgo el frente contra el 1-O

Todos contra todos en el Congreso, donde debatir sobre Cataluña ha hecho que se disipe la unidad.

En algunas relaciones, el contacto muy estrecho es el perfecto campo de cultivo de la discordia. Es lo que ha ocurrido al frente común de PP, PSOE y Ciudadanos contra el independentismo y el referéndum de autodeterminación planteado por Junts pel sí y la CUP para el 1 de octubre. Tan pronto como el asunto aterrizó en el Congreso de los Diputados, saltaron las costuras. 

El PSOE y Cs mantuvieron este martes un duro encontronazo dialéctico. Unidos Podemos, con una posición muy ambigua sobre lo que debe hacer el Estado en estos momentos y el 1-O si los independentistas mantienen la celebración de la consulta, voló por libre y anunció por su cuenta la petición de un pleno extraordinario para que Mariano Rajoy explique las actuaciones del Gobierno.

El PP, callado, como un espectador, se debatía entre la comprensión ante la discordia de la oposición y una cierta sonrisa pícara. "A veces hay gente que se mueve en la dirección contraria a la razón y en ese caso lo mejor es quedar dónde se está", dijo Rajoy en durante la sesión de control. La frase se refería a la reforma de la Constitución pero bien valdría para la estrategia sobre el 1-O. 

Lo que enfureció a los socialistas fue el desmarque de Ciudadanos de la comisión planteada por Pedro Sánchez para revisar el modelo territorial. En un primer momento, apoyó su creación junto a otros partidos, como el PP o el PDeCAT, pero este miércoles Albert Rivera se mostró mucho más frío ante lo que consideró una "comisión show" para "contentar al señor Puigdemont o Junqueras". 

Problemas por dónde se debate sobre Cataluña

Fuentes del partido naranja aseguraron que la comisión de estudio que el PSOE ve como la primera gran oportunidad para el diálogo entre Cataluña y el resto de España en años no fue pactada entre Rivera y Sánchez. Ambos creían que lo mejor era una comisión "en serio, para reformar la Constitución y con expertos", no un foro ad hoc que permita "que los independentistas monten su espectáculo mientras Rajoy está encantado con cada ocurrencia".

Ciudadanos aún no tiene claro si torpedeará la comisión que el PSOE querría ver funcionando antes del 1-O para mandar un mensaje a la ciudadanía catalana, pero el tono de los diputados naranjas en los pasillos del Congreso era muy áspero con los socialistas, a los que acusaban de "buscar espacio para que no parezca que están con el PP". En resumidas cuentas, poco menos que una pérdida de tiempo. 

La reacción fue inmediata y contundente. Margarita Robles, portavoz del PSOE aseguró que Ciudadanos y su líder "sólo buscan llamar la atención. Sus intervenciones en sí mismas son un show". "En realidad él propone lo mismo que el PSOE, pero con mucho menos rigor y mucha menos solvencia jurídica", siguió. 

A Robles no se le olvidó que la semana pasada Rivera pidió una reunión con Sánchez y Rajoy para escenificar solemnemente la unidad contra el independentismo. "Lamentablemente vemos que en los últimos tiempos Ciudadanos lo que busca es llamar la atención, primero pidiendo fotos y hoy descalificando la comisión del PSOE, que es una mesa de diálogo seria, lo que nunca ha propuesto Ciudadanos", dijo Robles.

A los socialistas también les ha parecido insólito que Ciudadanos haya reclamado en el Congreso un informe sobre los fallos policiales en la gestión de los atentados de Barcelona, algo que creen que debe tratarse con discreción en el seno del pacto antiyihadista y no ante las cámaras para así mostrar una "mínima responsabilidad y sentido de Estado".

La iniciativa de Cs contra el 1-O, en riesgo

Más allá de críticas y reproches entre el PSOE y Cs sobre iniciativas que tardarán semanas en ponerse en marcha, el Congreso deberá decidir la semana que viene una resolución política presentada por Rivera para apoyar la acción del Gobierno y a los funcionarios públicos en Cataluña. 

La crisis con el PSOE pone en riesgo esa iniciativa, que de momento sólo ha recabado el apoyo del PP y está pendiente de ser negociada por los grupos. Ciudadanos no esconde su intención de lograr que el Congreso se pronuncie y los grupos políticos se retraten. Lo que podría ser un intento de sacar las vergüenzas a Iglesias por la equidistancia que denuncian en Ciudadanos corre el riesgo de mostrar una cámara sin la unidad pretendida frente al independentismo.

Los socialistas aseguran ahora que lo estudiarán, pero que no participarán en nada que pueda dividir. Según ellos, no hacen falta las declaraciones de Cs porque, en realidad, todo el mundo sabe que el PSOE está con el Gobierno. Lo que piden los socialistas, por contra, es que Rajoy llame a Iglesias y no lo excluya del frente común que quiere tejer contra el referéndum declarado ilegal por el Tribunal Constitucional. 

Por su parte, Xavier Domènech, portavoz de En comú Podem, la confluencia catalana de Podemos, anunció en el pleno una petición de comparecencia de Rajoy para celebrar una sesión monográfica sobre Cataluña. El PSOE, con el que Podemos tiene una mesa permanente de coordinación parlamentaria, no sabía nada, pero en un mensaje Sánchez hizo saber a Iglesias que cree que esa comparecencia debe celebrarse tras el 1-O y no antes. 

La moción de Rivera tampoco sentó excesivamente bien en el PP. Parte de la dirección del grupo parlamentario era partidario de posponer el debate hasta después del 1 de octubre. “Todo lo que vaya en contra de perjudicar la unidad que tenemos entendemos que no es lo mejor”, decían.

Sin embargo, el PP decidió finalmente no intentar negociar un aplazamiento del debate a otras fechas. Su apoyo a la proposición es inequívoca, pero se intentará que el PSOE esté cómodo con su contenido para no perjudicar la unidad de acción de los tres partidos contra el independentismo.