El presidente de Murcia, Pedro Antonio Sánchez, con Mariano Rajoy.

El presidente de Murcia, Pedro Antonio Sánchez, con Mariano Rajoy. Efe

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Rajoy tendrá que decidir entre perder el Gobierno de Murcia o echar a su presidente

Pedro Antonio Sánchez se atrinchera en el Ejecutivo mientras el juez lo coloca al borde del precipicio. 

Límite 48 horas. La exposición razonada que el juez Eloy Velasco dio a conocer este lunes en el que pide imputar al presidente de Murcia por cohecho, fraude y revelación de información por su participación en la trama Púnica ha terminado de partir en dos al Partido Popular, que debate en estos momentos si hay que respaldar a Pedro Antonio Sánchez hasta las últimas consecuencias o pedirle ya su dimisión. La última palabra sobre el destino final del barón murciano la tomará Mariano Rajoy antes del jueves, el día que se vota en el Parlamento autonómico una moción de censura contra el presidente regional del PP.
La dirección nacional del partido está inmersa en estos momentos en dos negociaciones. Por un lado, intenta convencer a Ciudadanos de que no apoye la moción presentada por los socialistas y le piden a Albert Rivera que retrase ese dictamen hasta que el juez confirme o desestime las sospechas que han cercado al líder autonómico. Por otro lado, Génova negocia con el propio Sánchez una dimisión pactada con la promesa de rehabilitarlo a medio plazo si todos los casos pendientes -Auditorio y Púnica- quedan finalmente archivados. 
El reloj hacia la moción de censura se ha activado y en el PP negocian a marchas forzadas un destino en Murcia. De momento, el partido en la región y Génova no se ponen de acuerdo en consensuar una solución que guste a todos. El partido autonómico respalda a su presidente y está con él aunque eso signifique perder el Gobierno. En Madrid son partidarios de retener el Ejecutivo aunque eso suponga sacrificar al presidente aun creyendo que se debe respetar la presunción de inocencia. 

La posición de Cs

De momento, el hombre clave en las negociaciones con Murcia y con Ciudadanos es el coordinador general del PP, Fernando Martínez-Maillo. En Murcia, el portavoz de la formación naranja, Miguel Sánchez, ha pedido al presidente popular que "dimita inmediatamente" porque "su delirio e inconsciencia" están llevando a Murcia "a una situación insostenible". Con esta afirmación, en el Partido Popular son conscientes de que Ciudadanos se aliará con PSOE y Podemos con el único objetivo de desbancar al PP del Ejecutivo. 
Mientras todos desesperan, Rajoy sigue pidiendo cautela. En la dirección nacional del partido quieren esperar a que el miércoles todos los grupos políticos fijen su posición en el debate que se abrirá en el Parlamento murciano "y cada uno quede retratado". Solo entonces, entre el debate y la votación que se realizará al día siguiente, tomarán la decisión final si observan que la moción de censura puede prosperar. Es en este momento "donde entrará en juego Rajoy", confirman fuentes cercanas al presidente. Si desde Génova deciden que Sánchez debe dar un paso atrás, será el líder nacional el que comunicará al barón lo que debe hacer. "Es un hombre dócil que no va a poner trabas en el camino de Rajoy", confían fuentes de la dirección nacional. 

¿Dimisión forzada o sacrificio personal?

En Murcia, Sánchez ha convocado a su Junta Directiva para el miércoles por la tarde, cuando ya se conocerá la posición final de Ciudadanos: si respalda o no al candidato presentado por el PSOE para gobernar la región. Según fuentes internas al barón territorial, el objetivo de Pedro Antonio Sánchez es "un acto de aclamación de los suyos frente a la amenaza de Madrid". Tampoco se descarta que el presidente haya convocado a su equipo de máxima confianza para vestir su dimisión forzada desde Madrid como un "sacrificio personal" para salvar al partido. 
El entorno de Sánchez mantiene su inocencia en los dos casos que lo han acorralado y reconoce que, si finalmente se tiene que marchar y se archiva su causa, "arrasará en las urnas". Para confirmar si sigue teniendo tirón en la calle, el PP deberá cumplir su parte del pacto, rehabilitarlo y volver a apostar por él para unas elecciones autonómicas. Un guion que todavía está por escribir.