Publicaciones y grupos creados durante los días previos a la entrada masiva en Ceuta

Publicaciones y grupos creados durante los días previos a la entrada masiva en Ceuta EL ESPAÑOL

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WhatsApp coordinó y TikTok viralizó: radiografía de cómo las redes sociales tuvieron un papel relevante en la crisis de Ceuta

José María Gil Garre, analista de inteligencia, ha identificado grupos logísticos, vídeos virales e instrucciones difundidas durante seis semanas.

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Las claves

Las claves

Las redes sociales jugaron un papel clave en la movilización masiva hacia Ceuta, coordinando y viralizando la información entre comunidades migrantes.

TikTok amplificó vídeos motivadores y logísticos, WhatsApp centralizó instrucciones prácticas y Facebook agrupó a miles de personas en grupos específicos.

La percepción de una frontera española "abierta legalmente" tras una sentencia del Supremo multiplicó el interés y redujo la sensación de peligro entre los migrantes.

El modelo de organización digital evolucionó respecto a años anteriores, integrando mejor las plataformas y ofreciendo instrucciones logísticas detalladas.

La movilización que desembocó en la entrada masiva en Ceuta durante el 30 y el 31 de julio tuvo en las redes sociales un apoyo clave durante los días previos.

Semanas antes, vídeos, mapas, convocatorias y mensajes logísticos habían construido un recorrido digital que terminó trasladándose al espacio físico.

El informe elaborado por José María Gil Garre, analista de inteligencia, seguridad y terrorismo internacional, reconstruye ese proceso mediante técnicas OSINT, monitorización de plataformas y análisis geoespacial.

El estudio abarca desde mediados de junio hasta el 2 de agosto de 2026 y sostiene que el entorno digital también ayudó a articular la movilización.

TikTok aportó el escaparate y la multiplicación. WhatsApp concentró las instrucciones prácticas. Facebook reunió comunidades numerosas e Instagram reforzó con imágenes la percepción de que alcanzar territorio español resultaba posible.

Una oportunidad aparente

Uno de los principales detonantes llegó después de la resolución del Tribunal Supremo del 8 de julio sobre las devoluciones de migrantes interceptados en el mar.

El contenido de la sentencia quedó reducido a una idea sencilla: la frontera española estaba "abierta legalmente" o las devoluciones inmediatas ya no resultarían posibles. Ese mensaje, repetido mediante formatos diferentes, creó una sensación de oportunidad limitada.

A la supuesta apertura se añadieron otras narrativas. Numerosos vídeos presentaron el cruce como accesible.

Las imágenes de llegadas anteriores ofrecieron validación social. Otros mensajes introdujeron urgencia y advertían de que las condiciones podían cambiar.

La combinación reducía la percepción del peligro. También mostraba el intento como una decisión asumida por otros y ejecutable con los medios adecuados.

Del vídeo al grupo

En la documentación recabada en el informe de Gil Garre se explica cómo en junio, las referencias a Ceuta aparecían dispersas entre comunidades vinculadas al fenómeno haraga (un término empleado para referirse a quienes emigran de forma irregular desde el norte de África).

Después aumentaron las publicaciones sobre Castillejos (Fnideq), principal punto de concentración en el norte de Marruecos.

El cambio decisivo se produjo durante la última semana de julio. La conversación dejó de centrarse únicamente en expectativas y empezó a incorporar horarios, lugares de encuentro, rutas de aproximación, distancias y equipamiento.

En torno al 25 de julio comenzaron a circular mapas con posibles itinerarios a nado hacia Ceuta y Melilla. Dos días después se intensificó la actividad en Facebook y en perfiles audiovisuales. Entre el 29 y el 30 de julio, el volumen de mensajes alcanzó su mayor nivel.

TikTok funcionó como el principal amplificador. El estudio identifica cuentas como @haragaa_ceuta1 y Haraga El Ghorba, dedicadas a difundir imágenes de la costa, llegadas anteriores y mensajes motivadores. Algunos vídeos del segundo perfil se aproximaron a los siete millones de visualizaciones.

Facebook ofreció una estructura más estable. Al menos cinco grupos relacionados con la campaña sumaban más de 250.000 miembros. En ellos se compartían mapas, experiencias, contactos y anuncios de neoprenos, aletas o flotadores.

Instagram aportó una capa visual. Twitter (X) concentró sobre todo la conversación política y la proyección internacional, mientras Discord aparece con un grado de evidencia inferior.

El nodo argelino

La función más operativa correspondió a WhatsApp. El análisis documenta grupos públicos donde se intercambiaban instrucciones, se resolvían dudas y se modificaban las recomendaciones según la situación sobre el terreno.

Uno de los espacios principales en la aplicación de mensajería fue "Hijma Kiraj Sebta", expresión traducida en el documento como "embestida" o "ataque para el cruce de Ceuta". Estaba administrado desde un número con prefijo internacional +213, correspondiente a Argelia.

Fragmento del informe OSNIT sobre los grupos de WhatsApp que coordinaron los movimientos hacia Ceuta

Fragmento del informe OSNIT sobre los grupos de WhatsApp que coordinaron los movimientos hacia Ceuta José María Gil Garre

El grupo superó los 2.000 integrantes. Los mensajes incluían horarios, concentración en Castillejos (Fnideq), formación de pequeños grupos, preparación física y psicológica y redistribución masiva de la convocatoria.

El estudio localizó después otro grupo administrado desde un número con el mismo prefijo. Parte de los mensajes dirigía la atención hacia Melilla tras el refuerzo de los controles en Ceuta.

Gil Garre considera estos espacios nodos operativos de especial interés.

Una red resistente

La ausencia de una dirección única no redujo la eficacia de la campaña. Unos perfiles generaban contenidos, otros los amplificaban, los grupos de mensajería los convertían en instrucciones y cientos de usuarios los trasladaban entre plataformas.

Cuando desaparecía una cuenta o se cerraba una comunidad, otros espacios asumían esa función. Los vídeos pasaban de TikTok a Facebook y desde allí llegaban a grupos de mensajería, donde se transformaban en información práctica.

El informe calcula que el contenido movilizador pudo generar entre uno y cinco millones de impresiones.

Señales previas

La investigación compara el episodio con la movilización registrada en septiembre de 2024. Entonces ya se utilizaron convocatorias virales, etiquetas y perfiles haraga para concentrar a miles de personas en Fnideq.

La diferencia radica en la evolución del modelo. En 2026 apareció una integración más eficaz entre aplicaciones, instrucciones logísticas más detalladas y mayor capacidad para cambiar rutas u objetivos.

Ese proceso dejó señales durante varias semanas: crecimiento anómalo de menciones, repetición de narrativas, convergencia entre plataformas y transición desde mensajes emocionales hacia contenidos operativos.

Para el analista, esa secuencia abre una ventana de alerta temprana antes de que la presión llegue a la frontera.

La actividad disminuyó tras la respuesta institucional, el cierre de grupos y el refuerzo de la vigilancia. Sin embargo, las comunidades no desaparecieron por completo.

Parte de la conversación se desplazó, surgieron perfiles alternativos y Melilla apareció como posible destino secundario.

La crisis de Ceuta mostró así una frontera doble. Una se encontraba sobre el terreno. La otra estaba en las pantallas.