Líderes europeos en una comparecencia conjunta.
Todos los miembros de la UE exigen a Sánchez que "restablezca el control de la frontera" y frene el efecto llamada de "la regularización"
Todos los países de la UE piden que España "reestablezca el control efectivo de la frontera exterior y evite nuevos cruces descontrolados".
Reclaman una reunión de los ministros del Interior. Poco antes, Sánchez ha intentado tomar la iniciativa y ha pedido comparecer ante ellos.
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Todos los miembros de la Unión Europea (UE) han reprendido al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, después de que miles de personas hayan cruzado la frontera a España desde Marruecos a través de Ceuta.
Lo han hecho a través de una carta en la que piden a Bruselas una reunión extraordinaria "con carácter de urgencia" con los ministros del Interior de la Unión Europea, en la que han pedido a Sánchez que "restablezca el control de la frontera" y frene el efecto llamada de "la regularización".
"Tenemos el deber de disuadir eficazmente y combatir sin tregua la migración irregular, coordinando nuestras acciones, reforzando nuestras fronteras exteriores y abordando todas las políticas que puedan servir como factores de atracción, como la regularización de un gran número de migrantes irregulares", indica la carta.
Los líderes se expresan así después de meses en los que muchos han mostrado dudas sobre una de las medidas más polémicas del Gobierno de Sánchez: la regularización de 500.000 personas que estaban en España de forma irregular.
La más firme respecto a la regularización ha sido la italiana Giorgia Meloni. La primera ministra alegó en su momento que Sánchez estaba actuando "a espaldas de los socios comunitarios".
También desde Italia, su ministro de Exteriores, Antonio Tajani, acusó a España de generar un "efecto llamada".
Pero no fue solo Italia. Desde el lado europeo que debería ser más favorable a Sánchez, Dinamarca, también hubo críticas. La socialista Mette Frederiksen, mostró su malestar de forma directa al propio dirigente en reuniones bilaterales y cenas del Consejo Europeo.
La primera ministra danesa, aseguró que la "regularización exprés" tendría un gran impacto en la gestión migratoria del resto del continente.
Por su parte, aunque de forma más general, el comisario europeo de Interior, Magnus Brunner, advirtió de la necesidad de que las decisiones nacionales no generen efectos secundarios en otros Estados miembro.
Brunner aseguró en febrero durante un debate en el pleno del Parlamento Europeo que "cada Estado miembro debe garantizar que sus decisiones no tienen consecuencias negativas en otras partes de la Unión Europea", a la vez que subrayó la obligación de que los migrantes vuelvan a su país de origen en caso de desplazamientos secundarios dentro del espacio comunitario.
Todo esto parece haber implosionado con la crisis migratoria en Ceuta. Después de que muchos, como Meloni o Frederiksen, tacharan la llegada de miles de migrantes a la ciudad como una "amenaza" para Europa, su preocupación se ha materializado en una petición: una reunión entre todos los ministros de Interior de la UE.
"Esta reunión debería permitir una evaluación común de la situación y un acuerdo sobre una respuesta europea coordinada", señalan los países firmantes en una carta dirigida al presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, a la presidenta de la Comisión, Von der Leyen, y a Irlanda, presidencia de turno de la UE.
Esta respuesta debe pasar, según han expresado, por una "rápida movilización de los instrumentos de la UE disponibles y el apoyo necesario a España para restablecer el control efectivo de la frontera exterior de la Unión y evitar nuevos cruces incontrolados".
La carta dirigida a la cúpula de la UE, promovida por los primeros ministros de Italia y Dinamarca, está suscrita además por Austria, Bélgica, Bulgaria, Chipre, Croacia, República Checa, Estonia, Finlandia, Alemania, Grecia, Hungría, Lituania, Letonia, Malta, Holanda, Polonia, Rumanía, Eslovenia, Eslovaquia y Suecia.
Todos ellos están decididos "a impedir que los traficantes de personas pongan en entredicho la integridad de las fronteras exteriores de la Unión".
Los firmantes también se han referido a la influencia en la crisis de una reciente sentencia del Tribunal Supremo que impide devolver a personas 'en caliente', algo que consideran que se ha utilizado para "abusar de nuestro sistema de migración y asilo".
"Los acontecimientos de los últimos días exigen una respuesta europea inmediata y coordinada. Celebramos la estrecha cooperación entre España y Marruecos para garantizar el rápido retorno de los migrantes que entraron ilegalmente y que un gran número de ellos ya haya regresado. Confiamos en que, con el apoyo de la Unión Europea, la situación actual se controlará por completo", añaden.
De esta forma, los firmantes dicen estar dispuestos a "adoptar todas las medidas necesarias, de conformidad con el Derecho de la Unión y el Código de Fronteras Schengen, para salvaguardar el orden público y abordar los riesgos derivados de los movimientos secundarios, incluso mediante el refuerzo o la reintroducción de controles temporales en las fronteras interiores".
La carta de Sánchez
Horas antes de que los países europeos publicaran la carta, Sánchez se había dirigido a la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen, para expresar su "profunda preocupación por la reciente reacción que han mostrado algunos gobiernos europeos tras el incidente ocurrido en la frontera exterior de la Unión Europea".
Lejos de asumir errores o las críticas europeas, el presidente ha sacado pecho al remarcar que "en menos de 48 horas" su Gobierno ha conseguido "restablecer el control de la frontera, proveer asistencia humanitaria y devolver prácticamente a todos los migrantes que han entrado de forma irregular".
A su vez, Sánchez ha reprochado a los países europeos su falta de apoyo mientras que ha defendido que la crisis se ha podido solventar con la ayuda de Marruecos.
"Esto se ha logrado en estrecha coordinación con las autoridades marroquíes y con muy poco apoyo por parte de otros Estados europeos, al tiempo que se ha seguido aplicando la política migratoria eficaz y solidaria que España ha llevado a cabo de forma coherente en los últimos años", ha proclamado el presidente.
En este mismo sentido se ha pronunciado el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska en una rueda de prensa desde Ceuta. El dirigente ha acusado a algunos países de la UE de actuar "con mala fe o desconocimiento" y con "egoísmo" ante la crisis migratoria vivida estos días en Ceuta.
El presidente también ha indicado en su carta que su política migratoria les ha permitido "reducir drásticamente las llegadas irregulares a través de nuestro territorio, convirtiendo a España en la segunda frontera exterior más segura de la UE, a pesar de ser el único Estado miembro con frontera terrestre con África".
Además, ha añadido que "el éxito de esta política también nos ha permitido ayudar a otros Estados miembros cuando se han enfrentado a crisis similares, como cuando acogimos a varios de los migrantes que llegaron a Europa del Este a través de Bielorrusia en 2021 y a Lampedusa en 2023".
El presidente se ha lamentado de que, a pesar de las ayudas que España ha dado al resto de países, la reacción de sus Gobiernos ha sido "asimétrica".
"La mayoría nos ha mostrado su apoyo y solidaridad, y nos ha ofrecido su ayuda. Otros, sin embargo, han optado por atacar a España y pedir su exclusión temporal del Espacio Schengen", ha denunciado Sánchez.
Según el dirigente, esta reacción está marcada "por los prejuicios, las noticias falsas, la ignorancia o los intereses políticos". Algo que, según cuenta Sánchez, es "contrario al Derecho europeo, al Derecho humanitario y a los principios de solidaridad que nos unen".
"También es contrario a los intereses a largo plazo de Europa y al sentido común más elemental, porque Ceuta no forma parte del espacio Schengen, porque ya casi no quedan migrantes irregulares sin repatriar y porque España es, según Frontex, una de las fronteras exteriores menos porosas de la Unión Europea, con un número de entradas irregulares que es la mitad del registrado, por ejemplo, en Italia en los últimos años", añade Sánchez.
"En el contexto internacional actual, la Unión Europea no puede permitirse este tipo de reacción egoísta, polarizadora e ilegal", sentencia Sánchez casi al final de la carta.
"Contamos con su liderazgo para garantizar que la Unión Europea responda con rapidez, eficacia y de manera coordinada", zanja el presidente.