La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, junto al director general de la OIT, Gilbert F. Houngbo.

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, junto al director general de la OIT, Gilbert F. Houngbo. EFE

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Tres escollos de Yolanda Díaz para liderar la OIT: su director quiere seguir, Planas opta a la FAO y aquí no hay diálogo social

La vicepresidenta segunda del Gobierno tiene la intención de liderar la organización a partir de octubre de 2027, cuando acabe la legislatura.

Más información: Sánchez busca una salida para Yolanda Díaz respaldando su candidatura como directora general de la OIT

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El Gobierno ha propuesto a Yolanda Díaz como candidata para dirigir la OIT, respaldando su aspiración tras su renuncia a liderar listas electorales.

Díaz debe competir contra el actual director de la OIT, Gilbert F. Houngbo, quien tiene intención de continuar y cuenta con apoyos internacionales.

La candidatura simultánea de Luis Planas a la FAO puede dificultar los apoyos internacionales para Díaz debido a la competencia por votos.

El deterioro del diálogo social en España y el enfrentamiento con la patronal representan un obstáculo para la candidatura de Díaz a la OIT.

El Gobierno ha propuesto este jueves a Yolanda Díaz como candidata a dirigir la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Tal y como ha adelantado EL ESPAÑOL, el presidente respalda así la aspiración que Díaz trasladó hace meses y le abre una posible salida tras haber renunciado a volver a encabezar una lista electoral y perder influencia dentro de Sumar.

Las candidaturas deben formalizarse antes del 31 de agosto, la elección tendrá lugar en noviembre y el mandato de cinco años no comenzaría hasta octubre de 2027. Por lo tanto, el calendario permitiría a Díaz continuar en el Gobierno hasta el final de la legislatura.

Sin embargo, existen tres escollos fundamentales que podrían frustrar el destino de la actual vicepresidenta segunda a la OIT: la intención del actual director de continuar, la candidatura de Luis Planas a la FAO y el deterioro del diálogo social en España.

Gilbert F. Houngbo, actual director

El primer problema tiene nombre propio y se llama Gilbert F. Houngbo, actual director general de la OIT. Díaz no competiría por una vacante libre, sino contra alguien que ya dirige la institución desde octubre de 2022 y que todo apunta a que tiene intención de continuar.

Houngbo fue primer ministro de Togo entre 2008 y 2012 y presidió posteriormente el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola. Además, es el primer africano que dirige la OIT, un factor que puede reforzar los apoyos a su continuidad.

¿De quién depende su elección? Ésta corresponde al Consejo de Administración de la organización, compuesto por representantes de los gobiernos, los sindicatos y los empresarios.

Así, Díaz necesitará construir una mayoría internacional que vaya más allá del respaldo del Gobierno español, de las centrales sindicales y de los ejecutivos progresistas europeos.

La candidatura de Planas a la FAO

El segundo escollo tiene que ver con el actual ministro de Agricultura, Luis Planas. Sánchez anunció hace meses que España promoverá su candidatura para dirigir la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

El Ejecutivo pretende que Planas se convierta en el candidato europeo para sustituir al chino Qu Dongyu, cuyo segundo mandato también concluirá en 2027.

La aparición de Díaz obliga ahora a Moncloa y a Exteriores a promover simultáneamente a dos ministros españoles para dirigir dos de las principales agencias especializadas de Naciones Unidas.

Lo cierto es que no existe ninguna norma que lo impida, pero no es habitual que un mismo país concentre dos puestos internacionales de este nivel.

Ambas candidaturas pueden terminar compitiendo por los mismos apoyos. Los nombramientos en los organismos multilaterales suelen negociarse mediante intercambios de votos entre países, por lo que cada respaldo comprometido con Planas puede reducir el margen de maniobra de Díaz.

El diálogo social, bajo mínimos

El tercer obstáculo afecta directamente a la carta de presentación de la vicepresidenta. Díaz quiere presidir la OIT incumpliendo de forma grave los convenios de la organización y siendo España el único Estado de la UE en esa lista.

Pero es que, además, la OIT es la única agencia de Naciones Unidas con una estructura en la que participan conjuntamente gobiernos, sindicatos y organizaciones empresariales. El diálogo social es la base de su funcionamiento.

Díaz puede exhibir como principal aval la reforma laboral de 2021. Sin embargo, aquel acuerdo contrasta con el deterioro posterior de las relaciones entre el Ministerio de Trabajo y la patronal.

Las últimas subidas del salario mínimo se han aprobado sin el respaldo de los empresarios. La reducción de la jornada laboral a 37,5 horas fue acordada únicamente con los sindicatos y además terminó fracasando en el Congreso. Tampoco el nuevo registro horario cuenta con el apoyo empresarial y continúa bloqueado.

Díaz cuenta con una buena relación con CCOO y UGT, que han respaldado buena parte de sus reformas. Sin embargo, para dirigir la OIT deberá convencer también a los representantes empresariales.

Y ahí puede pasarle factura su choque con la CEOE y la fractura del diálogo social en España.