El coche fúnebre con los restos mortales del golpista Antonio Tejero, a su llegada al Tanatorio Crematorio La Costera (Xátiva). Efe/ Kai Försterling
"Tejero, presente": el golpista recibe un discreto funeral con flores rojigualdas y más periodistas que nostálgicos
Tras celebrar la misa en el tanatorio crematorio La Costera de Xàtiva, sus cenizas se trasladarán hasta Málaga, donde reposarán junto a las de su esposa.
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Discreta, sin ningún altercado. Así ha sido la despedida del ex teniente coronel que protagonizó el intento de golpe de Estado hace 45 años, Antonio Tejero, y que murió este miércoles en Alzira, justo el mismo día que el Gobierno de Pedro Sánchez desclasificó los documentos sobre el 23-F.
Sobre las 18:45, el coche fúnebre con los restos mortales del golpista ha llegado al Tanatorio Crematorio La Costera, en Xàtiva, escoltado por familiares. Más medios de comunicación que nostálgicos esperaban a las puertas del recinto, donde no se ha exhibido ningún símbolo franquista.
Pero sí adornaban el vehículo flores rojigualdas y coronas con los mensajes "Tejero, presente", "España 2000", "Tus compañeros no te olvidan". Una de ellas pertenecía a la Fundación Francisco Franco; otra era de España 2000. De hecho, su líder José Luis Roberto, ha hecho acto de presencia.
Los hijos -entre ellos el sacerdote Ramón- y nietos de Tejero, han acudido al funeral, pero ninguno ha querido dar declaraciones; y apenas una veintena de allegados se han acercado a la localidad valenciana para dar el último adiós al ex coronel.
Antes de las 20:00, algunas personas salían del tanatorio en silencio; otras se daban abrazos y, pañuelo en mano, se despedían entre ellas.
Dos policías que acudían de paisano aguardaban aclamaciones y hasta protestas que, finalmente no se han producido. "'Hasta que no se vaya la prensa no os mováis', nos han indicado. Sí que había unos jóvenes sentados con unas sillas de playa y pensábamos que gritarían, pero nada", afirmaban.
El estado de salud de Tejero había sido motivo de preocupación en los últimos meses. Incluso llegó a recibir la extremaunción a manos de su hijo Ramón el pasado mes de octubre.
Tras celebrar la misa funeral en el tanatorio crematorio de Xàtiva, sus cenizas se trasladarán hasta Torre del Mar (Málaga), donde reposarán junto a las de su esposa, Carmen Díaz Pereira.
17 horas secuestrados
Además de ser el rostro del golpe fallido, Tejero pronunció la célebre frase "¡Quieto todo el mundo!", que se convirtió en uno de los símbolos sonoros de aquella noche, cuando irrumpió en el Congreso de los Diputados, mientras se celebraba la investidura como presidente del Gobierno de Leopoldo Calvo-Sotelo.
Los 350 diputados pasaron más de 17 horas secuestrados en la Cámara Baja. A las 18:23 entró en el Hemiciclo acompañado de más de 250 guardias civiles armados y ordenó a los presentes que se tirasen al suelo.
Subido a la tribuna del Congreso, disparó varias veces al techo; marcas imborrables que perduran a día de hoy. Todos los diputados se agacharon excepto Adolfo Suárez, su vicepresidente, Manuel Gutiérrez Mellado, y el líder del Partido Comunista (PCE), Santiago Carrillo.
La revuelta contó con el apoyo de sectores militares contrarios al Estado de las Autonomías, la legalización del PCE o algunas reformas del Ejército; y fue orquestada por el propio Antonio Tejero, el entonces segundo jefe del Estado Mayor del Ejército, Alfonso Armada; y el capitán general Jaime Milans de Bosch, que decretó el estado de excepción en Valencia y sacó los tanques por sus calles.
El golpe de estado se empezó a desmoronar tras el mensaje televisado de madrugada del Rey Juan Carlos I. Ataviado con el uniforme de capitán general de las Fuerzas Armadas mostró el apoyo de la Corona a la Constitución y a la democracia.
Tejero no tuvo más opción que rendirse. Pasadas las 12:00 horas del 24 de febrero, los guardias civiles abandonaron el Congreso y liberaron a los diputados.
Condenado
Dos años después del 23-F, en 1983, Tejero fue juzgado y acusado por rebelión militar, agravada por reincidencia, y condenado a 30 años de prisión.
La sentencia también incluía la pena accesoria de destitución de su cargo: expulsión de la Guardia Civil y la pérdida de su rango.
Tras obtener el tercer grado de libertad en septiembre de 1993, salió en libertad condicional el 3 de diciembre de 1996.
Desde que fue puesto en libertad, sus señales de vida pública han sido escasas. En 2006 publicó una carta al director del Melilla Hoy en la que aseguró que el Estatut catalán "mataría" a España.
En 2012 denunció al entonces presidente de Cataluña, Artur Mas, por "conspiración y proposición para la sedición"; y en 2023 denunció al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, por "traición a España" por negociar su investidura con independentistas catalanes y "asesinos de ETA".
El golpista fue visto por última vez el 24 de octubre de 2019, cuando acudió al cementerio de El Pardo-Mingorrubio (Madrid) para la reinhumación del dictador Francisco Franco tras ser exhumado del Valle de los Caídos.
Fue recibido por los partidarios de Franco entre gritos de "¡Viva Tejero!", "¡Arriba España!" o "¡Gracias por todo, Antonio!". Una escena muy distinta a la de su discreta despedida tras su muerte.