Pedro Sánchez, con Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero, en una imagen de archivo.

Pedro Sánchez, con Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero, en una imagen de archivo.

España ELECCIONES GENERALES 2019

Dejadme solo: Sánchez rechaza a González y Zapatero para hacer una campaña de "futuro"

El PSOE lo apuesta todo a la imagen de su candidato y atribuye la presencia de Aznar en campaña al "trauma" que hace al PP refugiarse en "esencias". 

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Pedro Sánchez no compartirá en la campaña electoral ningún mitin con Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero, los dos expresidentes socialistas, y Ferraz cree que es una buena noticia porque eso significa que el PSOE no los necesita. 

El secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, explicó este lunes que el Comité Electoral que coordina junto a Iván Redondo, jefe de gabinete del presidente en Moncloa, "no ha planteado la participación de los expresidentes". González aclaró la semana pasada que no participaría en ningún mitin al ser preguntado si le habían invitado. "Afortunadamente y por el momento, no", dijo, ironizando con no tener edad para ese tipo de actos. 

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Este martes, Sánchez protagoniza un acto en León, cuna del otro expresidente, y varios medios publicaron que le acompañaría Zapatero, más próximo últimamente al líder del PSOE que González y oriundo de la ciudad. Pero no estará. "De lo único que tengo constancia es que el expresidente Zapatero cerrará la campaña en León", dijo Ábalos. Será un mitin menor y sin impacto ya en el transcurso de la campaña. 

En otras campañas sería impensable que no se suscitase la presencia de los expresidentes. Los ex siempre son complicados de encajar. Si no están de acuerdo con la línea marcada por el líder, pueden convertirse en una bomba de relojería. Cuando no participan, se suelen esgrimir razones de agenda para disculpar su ausencia. 

Ausencia sin oposición

Esta puede ser la primera campaña en la que Ferraz reconoce abiertamente que la cuestión ni se ha planteado. También puede ser la primera vez que no hay voces críticas de relevancia que lo lamenten, algo que es una prueba de hasta qué punto la pujanza en las encuestas y el control de Sánchez del partido le dejan las manos libres para hacer lo que quiera.

Los críticos con Sánchez, refugiados en algunas federaciones que se juegan su ser o no ser tras las generales en otras elecciones, las autonómicas y municipales del 26 de mayo, guardan silencio. 

Ábalos ha justificado la ausencia de los expresidentes en que el PSOE quiere mirar al futuro. "Nosotros no estamos en una apuesta esencialista sino claramente de futuro", dijo. 

El PSOE tiene a Sánchez y el PP necesita buscar "esencias" y "principios" recuperando a José María Aznar. "El PP está intentando arañar a los principios, a la reserva espiritual, pero eso ocurre cuando alguien está en una situación traumática y tiene que recurrir a lo esencial", según dijo el número tres del PSOE. 

Los partidos traumatizados recurren a los principios y esencias

"Cuando una formación se traumatiza hay siempre un intento de situarse en los orígenes, en los principios, en las esencias. Al final, es lo que le queda a un partido para relanzarse tras fracasos en la biografía y en la acción política", según él.

La ausencia de los expresidentes es un episodio más en la ruptura de Sánchez con lo que en ocasiones se ha denominado como "el viejo PSOE", el más crítico con su diálogo con los independentistas, de corte más clásico, partidaria de los contrapesos internos y defensor de la gestión de los antiguos referentes como modelos exitosos para el presente. Esa ruptura ha llevado a algunos dirigentes a dejar el partido, la política o permanecer aletargados en cuarteles de invierno siguiendo desde la barrera el devenir de los actuales gestores socialistas. 

Al mismo tiempo, encaja en la campaña del PSOE, muy centrada en Sánchez y en su imagen personal, que incluso protagoniza con un primerísimo plano el cartel electoral. El propio presidente ha aludido estos días a su épica personal, al "no es no" y a su marcha de la política, dimitiendo como diputado, para ponerlo al servicio de su campaña y hacer más creíble su oposición a la autodeterminación de Cataluña.