José Luis Ábalos, número tres del PSOE y ministro de Fomento.

José Luis Ábalos, número tres del PSOE y ministro de Fomento. Sebastián Mariscal Agencia EFE

España GOBIERNO

Sánchez pretende gobernar por decreto con el señuelo de las políticas sociales

  • Ábalos y Calviño evocan la prórroga de los Presupuestos y el impulso de medidas, una a una, para tratar de forzar a los partidos independentistas a apoyarlas. 
  • El sistema puede suponer un viacrucis parlamentario pero también un argumento electoral para justificar la limitación de las medidas o cosechar más apoyo para llevarlas a cabo en la siguiente legislatura. 
6 noviembre, 2018 01:53

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En algunos aspectos, a Pedro Sánchez se le está poniendo cara de Mariano Rajoy.

La negociación de sus Presupuestos Generales del Estado se está convirtiendo en una tortura antes incluso de que la letra pequeña sea presentada y llevada al Congreso de los Diputados. Rajoy aprobó los presupuestos de 2018 en mayo, cinco meses después de que comenzase el ejercicio para el que en teoría estaban diseñados.

Desde que llegó al poder, Sánchez intenta mostrar firmeza ante los excesos de los partidos independentistas catalanes (recurriendo resoluciones del Parlament o pidiendo decenas de años de condenas) al tiempo que negocia con los dirigentes separatistas más proclives al pacto confiando en que, aunque no pueda solucionar la crisis institucional, no le estallará un nuevo conato de autodeterminación. La Operación Diálogo vuelve a estar de moda. 

Pedro Sánchez se prodiga poco en ruedas de prensa, al igual que Rajoy, y la mayoría son en Bruselas o en el extranjero, como el expresidente popular. Los medios ya disponen de abundante documentación que muestra las salidas a toda prisa del Congreso o el Senado para evitar preguntas inconvenientes. De un presidente y del otro. 

Aunque Sánchez se diferencia en tantas o más cosas de su antecesor, pronto podría tener otra en común con él: los decretos como manera de gobernar para evitar la falta de apoyo parlamentario o el precio de los grupos más exigentes.

El Gobierno se prepara ya para que naufraguen los Presupuestos cuyo borrador ha pactado con Unidos Podemos. Pudiendo asegurar que el único plan es aprobarlos, varios ministros reconocen abiertamente una cruda realidad: el apoyo a las nuevas cuentas públicas, que depende del concurso de ERC, de PDeCAT y al mismo tiempo del PNV, se ha puesto cuesta arriba. 

Antídoto contra la precampaña

Para que nadie ponga en marcha la cuenta atrás hacia la cita con las urnas, en el Gobierno ya se defiende una forma poco ortodoxa de llevar a cabo sus políticas. Los Presupuestos son la principal herramienta de cualquier Gobierno, en España y en todos los países de la Unión Europea, y en España Sánchez ha heredado los de Rajoy. 

La falta de apoyo para renovarlos ha hecho que el Ejecutivo comience a pensar ya en "fórmulas", en "instrumentos adecuados, legales, legítimos, constitucionales y experimientados" para lograr sacar adelante las principales prioridades, según declaró el secretario de Organización socialista, José Luis Ábalos, en rueda de prensa en Ferraz este lunes.

"Nosotros seguimos trabajando para tratar de armar esos consensos y lograr ese apoyo. Y si al final no se hiciese, nuestro sistema prevé, y no es la primera vez que sucede, la prórroga presupuestaria", explicó en Bruselas Nadia Calviño, ministra de Economía. 

La palabra mágica: decretos

En otra palabra: decretos. La palabra Presupuestos ha adquirido una dimensión gigantesca y jugosa. Es el objeto de deseo nada disimulado de Pedro Sánchez y, por su falta de apoyos en la arena parlamentaria, el principal elemento de coerción por parte de los partidos independentistas que reclaman, ni más ni menos, que el Ejecutivo dicte órdenes a los tribunales para absolver a todos los procesados por tratar de declarar la independencia de Cataluña. 

En el Gobierno creen que, en vez de presentar las medidas en un paquete presupuestario, hacerlo a cucharadas puede favorecer su digestión por parte de los grupos críticos. Porque, ¿se opondrá ERC a que el salario mínimo crezca un 22%? ¿Y el PNV a que se actualicen las pensiones, como la formación vasca logró arrancar a Rajoy semanas antes de ser expulsado de la Moncloa? ¿Dirá "no" el PDeCAT a ayudas para los parados de más de 52 años?

Los decretos tienen precedentes, pero no de que un Gobierno socialista lleve a cabo sus políticas con unos Presupuestos del PP en combinación con estos instrumentos como sustitutos de sus propias cuentas públicas. Máxime cuando el PSOE acusaba al Gobierno anterior de gobernar por decreto.