La expresidenta madrileña, Cristina Cifuentes

La expresidenta madrileña, Cristina Cifuentes EFE

España

Cifuentes, ante la jueza: "Si el acta está falsificada a quien perjudica es a mí"

La expresidenta de la Comunidad de Madrid defiende que ni ella ni nadie de su Gabinete presionó a la universidad para obtener el documento. 

Cristina Cifuentes ha defendido delante de la jueza que investiga su máster que nunca presionó a la Universidad Rey Juan Carlos para que falsificara el acta de la presentación de su trabajo final y que además no sabía que el documento no era el correcto. La expresidenta de la Comunidad de Madrid explicó que se desentendió de los esfuerzos de su equipo para conseguir el acta: "Yo estaba a mis temas, que eran gobernar". Además, Cifuentes se considera la mayor perjudicada de la aparición del acta falsificada.

En declaraciones al Tribunal, Cifuentes dijo no recordar cómo le llegó el acta, ni a través de quién. Dice que, al conocer las noticias sobre su máster, pidió a su Gabinete "que pidieran a la Universidad todos los documentos que acreditaban que yo había cursado el máster", pero que no le dio más importancia "porque no había hecho nada incorrecto".

En los audios, publicados por el eldiario.es, Cifuentes explica que no le dio importancia al acta, ni se planteó comprobar si los profesores que figuraban en ella eran los que habían estado en la defensa de su TFM. "No le presté atención al acta, yo no recordaba aquello, han pasado muchos años", señaló.

A lo largo de su testimonio, Cifuentes sigue insistiendo en que es la principal perjudicada por la aparición del acta falsificada y que no tuvo nada que ver en ese hecho. "Si como parece ser está falsificada a quien perjudica es a mí, porque ¿alguien puede pensar que yo voy mandar a los medios de comunicación y a enseñar públicamente un acta que está falsificada? Yo me considero la gran perjudicada de la falsificación de ese acta". 

Pese a la insistencia de la jueza en averiguar qué hizo para conseguir la documentación, Cifuentes garantiza que ella no tuvo ningún tipo de intervención. "Lo hice todo a través de mi Gabinete", negando haber hablado con Maite Feito, la asesora de su Gobierno que fue a la Universidad a intentar esconder el escándalo, ni con Rafael Van Grieken, su consejero de Educación que llamó al rector, Javier Ramos.

Cifuentes sí insistió en negar que ella o su Gabinete presionaran de alguna manera la universidad. "De ninguna de las maneras, yo no lo habría consentido, de hecho es que lo único que quería es que me mandaran la documentación oficial".