Pedro Sánchez, este lunes en una rueda de prensa en Ferraz.

Pedro Sánchez, este lunes en una rueda de prensa en Ferraz. Rodrigo Jimenez Agencia EFE

España PSOE Y GÜRTEL

Sánchez planea una moción de censura para obligar a Ciudadanos a tumbar a Rajoy

El PSOE se prepara para una moción de censura. La sentencia sobre el caso Gürtel, que condena al PP y a su extesorero Luis Bárcenas, además de acreditar la existencia de una caja B, ha convulsionado al partido hasta el punto de que durante casi todo un día contuvo la respiración. La excitante sensación de hacer presidente a Pedro Sánchez o, al menos, consagrarlo definitivamente como alternativa dejando atrás a Ciudadanos, partido al que esta vez prefieren las encuestas, recorrió este jueves la espina dorsal del partido.

El PSOE estudia presentar una moción de censura para desalojar al PP del Gobierno

Mientras todas las formaciones políticas sin excepción valoraron el contenido de la sentencia antes de la hora de comer, el PSOE decretó un cerrojazo informativo durante todo el día. Las redes sociales del partido se apagaron y algunos dirigentes, los que estaban en la sede del partido y participaban en maratonianas reuniones, optaron por la prudencia. Las fuentes oficiales desplegaron un miniargumentario: la respuesta del PP y del Gobierno es "inaceptable". La sentencia "implica políticamente al presidente del Gobierno". Y nada más. 

Algo se movía en el PSOE y era una mezcla de dudas sobre la táctica política y la indignación por el fallo judicial, que prendió como una mecha y empezó a ser articulada en privado por algunos dirigentes. "Lo que no podemos es no hacer nada. Si en Madrid presentamos una moción de censura por mucho menos, ¿cómo vamos a quedarnos quietos ahora que condenan al PP?", se preguntaba un miembro de la Ejecutiva. "O presentamos la moción o estamos muertos. Mejor cerrar el chiringuito. Nuestro electorado no entenderá que no hagamos nada. Ante algo así, si no la presentamos, ¿para qué estamos?", se preguntaba un viejo referente. 

Miembros del equipo de Sánchez, en privado, y algunos dirigentes territoriales en público apretaron el acelerador ante la convocatoria de una Ejecutiva para este viernes, que tomará una decisión definitiva. La presidenta de Baleares, Francina Armengol, fue clara: "España no merece ser gobernada por un partido condenado por corrupción". La líder de los socialistas navarros, María Chivite, también: "Es inasumible en un sistema democrático tener al frente del gobierno a un partido condenado por corrupción. Así se lo he transmitido a Pedro Sánchez". 

El más claro fue Adrián Barbón, secretario general de Asturias, políticamente íntimo de Adriana Lastra, número dos del PSOE, y uno de los más firmes defensores de Pedro Sánchez. 

A última hora del jueves, las opciones prácticas se iban acotando y se dividían en dos: dar un ultimátum a Mariano Rajoy, en forma de pleno extraordinario, por ejemplo, lo que permitiría ganar tiempo, o lanzar ya la idea de la moción de censura, aunque no se registrase formalmente en el Congreso de los Diputados.

Moción sí, pero ¿cómo?

Una moción de censura es practicamente lo mismo que una investidura, con una diferencia importante: el reglamento del Congreso indica que son necesarios 176 votos en el Congreso, la mayoría absoluta, y no una mayoría simple (más síes que noes) que se prevé en segunda votación cuando se elige presidente por los métodos habituales.

El nombre de Sánchez podría volver a estar sobre la mesa. A diferencia de en algunas autonomías, como Madrid, cualquier ciudadano puede ser presidente del Gobierno si logra los votos. No es necesario que sea diputado. En ese sentido, Sánchez tiene a su disposición una repentina vuelta al Congreso, donde renunció a su acta de diputado para evitar investir a Rajoy, y defender de nuevo su programa de Gobierno a dos años de las próximas elecciones. Además, puede encarar las negociaciones de otra manera o incluso convertir el naufragio en su investidura como un éxito en proyección que lo resitúe en el tablero político y acabe con la espectacular subida de Ciudadanos en todas las encuestas. 

El problema ya no es tanto el qué. Exigir elecciones o una moción de confianza serían rápidamente encasilladas en el terreno de la retórica vacía, ya que ambas posibilidades son prerrogativa del presidente del Gobierno. Pero una moción de censura es un instrumento que hay que utilizar con delicadeza. Sánchez tiene básicamente dos opciones: intentar un nuevo pacto por la regeneración con Podemos y Ciudadanos y hacer recaer sobre ellos la responsabilidad de que prospere, o explorar una investidura abierta aun a riesgo de que sólo salga adelante gracias a los votos de partidos non gratos en Ferraz como el PDeCAT, ERC y Bildu. 

La aritmética es endiablada. Para que triunfe la moción son necesarios 176 votos. La suma de los grupos parlamentarios del PSOE, Unidos Podemos, Compromís (partido dentro del Grupo Mixto pero proclive) y Ciudadanos es holgada, de 188 diputados.

Pero reuniendo al PSOE, Podemos, ERC y PDeCAT, que ya han comprometido su apoyo, salen 172. A esa suma le harían falta o bien los cinco votos del PNV o bien los cuatro de Bildu (2), Coalición Canaria (1) y Nueva Canarias (1), partido este último que se presenta en coalición con el PSOE a las elecciones pero que aprueba los presupuestos del PP.

Perder la moción, ganar la calle

Algunas fuentes en el PSOE ven en esta moción la oportunidad perfecta para desactivar a Albert Rivera. "Nadie le creerá cuando hable de regeneración si sigue apoyando a un PP corrupto y si rechaza un acuerdo con el PSOE que ya firmó en su día", explica un dirigente socialista pero no en nombre de la dirección.

"A diferencia de en Madrid, donde Rivera presume de haber tumbado a Cifuentes aunque fuimos nosotros quien presentamos la moción, acabar con Rajoy no sería tan ventajoso para él", explican las mismas fuentes. Como el presidente del Gobierno no tiene por qué ser diputado, nada impediría a los populares aupar a su mejor cartel para 2020 y consolidarlo en el Gobierno y al frente de un nuevo PP durante dos años. Ciudadanos podría perder parte de su frescura y su razón de ser. 

En otras palabras: Ciudadanos tendría que elegir entre apoyar a Rajoy tras una sentencia durísima, facilitar la renovación del PP desde el propio Gobierno o apoyar a Pedro Sánchez. Ninguna de las tres medidas sería grata para el partido naranja, razonan en el PSOE. 

Resolver el problema territorial

Hay federaciones que, quizás sin pensar tanto en la táctica política, explican a este diario que una moción de censura con Podemos y los nacionalistas podría ayudar a resolver dos problemas en uno: por una parte, expulsar a Rajoy del poder y, por otra, abrir una fase de diálogo en Cataluña, aunque no carente de complejidades. 

"¿Qué ha mejorado desde 2015 en el plano territorial? Nada. Si entonces teníamos una revolución de la izquierda que no fuimos capaces de articular, ahora tenemos una revolución de la derecha que nos lleva a posicionarnos en torno a la autodeterminación o el unitarismo. Eso tiene que concluir, tenemos que volver a hacer políticas de izquierda y arreglar el problema territorial sin tantas banderas", explican.

"Los independentistas no se han ido a ninguna parte", lamenta en referencia a las elecciones del 21 de diciembre en Cataluña. "¿Ha conseguido el 155 que algún independentista vuelva a creer en España? Quizás haya que probar otras cosas", explica. Y esa otra cosa vuelve a ser, un día después de que Rajoy se asegurase dos años de legislatura, Pedro Sánchez y sus posibilidades de ser presidente.