¡Aquí esta Pablooooo!

¡Aquí esta Pablooooo! Tomás Serrano

España CRISIS INTERNA

Iglesias impone el pacto entre Errejón y Espinar para liquidar a Bescansa

El candidato tendrá la mayoría de la lista en las primarias. La tregua en Madrid no acaba con las desconfianzas internas.

La imagen de la paz. Eso es lo que escenificaban este jueves por la tarde Pablo Iglesias, Íñigo Errejón y Ramón Espinar para cerrar, al menos en teoría, una de las crisis internas más graves que ha vivido Podemos en sus cuatro años de historia. Pese a que los tres anunciaron "un acuerdo de unidad" para articular una candidatura conjunta en las primarias de la Comunidad de Madrid, la desconfianza continúa. Y lo único seguro es que Carolina Bescansa ha quedado liquidada políticamente en el partido morado tras conocerse sus planes de descabalgar al secretario general.

Tras la fuerte tormenta del miércoles, este jueves fue un día muy complicado en Podemos. Otra vez los pablistas y los errejonistas a la gresca. El enésimo enfrentamiento interno. Nervios y temores desatados. La clave que desbloqueó los problemas estuvo en una conversación que mantuvieron Iglesias y Errejón. "Le he escuchado y confío en él", dijo el líder de Podemos, quien al parecer da por buena la versión de su exnúmero dos de que no conocía los planes de Bescansa pese a que le ofreció ir en su lista y a que se reunió con ella horas antes de la filtración de la discordia

Iglesias presenta a Errejón como candidato a la Comunidad de Madrid

Iglesias se presentó ante los medios como una suerte de profesor que tira de las orejas de sus pupilos, a los que ya pidió "ni media tontería" una semana atrás, cuando comenzaron las hostilidades ahora arrumbadas. Errejón es su candidato para la Comunidad de Madrid. Y Espinar su hombre fuerte en la candidatura. Con la pátina de pacificador de Podemos, el líder abandonó la rueda de prensa y evitó así responder sobre las tensiones internas.

El negro futuro de Bescansa

Después, Errejón y Espinar dejaron muy claro que van a trabajar conjuntamente para "ganar la Comunidad de Madrid" y evitaron cualquier resquicio de enfrentamiento. No mantienen la mejor de las relaciones, como han mostrado estos días, pero Iglesias forzó su acuerdo para evitar males mayores. Pura unidad, al menos estéticamente hablando.

En lo que sí están unidos Errejón y Espinar es en la principal derivada de esta crisis: ya no cuentan con Bescansa. "No", respondieron cuando se les preguntó si ella irá en las listas. La exdirigente de Podemos ve acrecentada su soledad en el partido. Ha cavado su tumba política. Ya nadie la apoya. Y habrá que esperar a si la dirección nacional toma medidas contra ella, una vez conocido su plan para dar un golpe de estado. "No hay ninguna ambición personal por encima de las razones por las que se creó Podemos", dijo el líder este jueves, en un mensaje que evidencia el negro futuro de la cofundadora.  

Los pupilos de Iglesias insistieron una y otra vez en que hay un pacto de unidad. Pero, contra lo que parecía, no detallaron nada del mismo, remitiéndose a "las próximas horas". ¿Acaso había flecos por cerrar? Las fuentes consultadas niegan ese extremo. Además, el secretario de Análisis y el secretario general de Madrid coincidieron en tender la mano, una y otra vez, al sector Anticapitalista, cuya cara visible, Lorena Ruiz Huerta, ya ha dejado claro su malestar con este proceso "de reparto de sillones". Los anticapis no van a las primarias, ni integrados en la candidatura única ni en solitario. 

Cómo será la candidatura

Fuentes consultadas por EL ESPAÑOL aseguran que en la candidatura liderada por Errejón habrá una mayoría de sus afines. "En torno al 60%" de errejonistas, lo que deja al exnúmero dos las manos libres para actuar. Espinar, número tres de la lista, encabezará el sector pablista. Y parece que puede haber fichajes de algún independiente. A esto hay que sumar, claro está, que tras las primarias de Podemos, los morados tendrán que consensuar su lista para las autonómicas de 2019 con sus socios de Izquierda Unida o Equo.  

Una imagen puede valer menos que las palabras. Porque, pese a que hay acuerdo y pese a la estética unitaria de este jueves, no es oro todo lo que reluce en Podemos. Ni la unidad es tanta como parece. Ni la crisis está totalmente cerrada. Ni las desconfianzas mutuas entre corrientes se han acabado. Lo ocurrido es, según varios de los interesados, más una tregua temporal y cosmética que otra cosa.