Manuel Valls, ex primer ministro de Francia, en el acto de Ciudadanos de este sábado.

Manuel Valls, ex primer ministro de Francia, en el acto de Ciudadanos de este sábado. Cs / Twitter

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Valls irrumpe en campaña y baila con todos los constitucionalistas menos Iceta

El ex primer ministro protagoniza actos públicos de Ciudadanos, PP y Societat Civil Catalana, pero no del PSC. Con Iceta mantuvo una reunión fuera de la agenda oficial. 

Barcelona

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El ex primer ministro francés Manuel Valls cree que "nacionalismo es guerra". Y, por eso, este sábado estuvo en Barcelona para participar en tres actos de los que quieren vencer al independentismo. A primera hora, participó en un desayuno abierto al público junto al candidato del PP, Xavier García Albiol, y la secretaria general del partido, María Dolores de Cospedal.

El plato fuerte llegó a mediodía, cuando compartió un debate ante 600 personas con el Nobel de literatura Mario Vargas Llosa, la candidata de Ciudadanos, Inés Arrimadas y el presidente del partido, Albert Rivera. 

Por la tarde participó en el único acto en campaña de Societat Civil Catalana, la organización que sacó a cientos de miles de catalanes a la calle en favor de la convivencia dentro de España. Se trataba de un coloquio con los exministros Eduardo Serra y Josep Piqué.

Manuel Valls ha protagonizado actos con la principal asociación y los partidos constitucionalistas salvo con el PSC de Miquel Iceta. Con el líder de los socialistas se reunió el pasado lunes en un encuentro privado que no figuraba en la agenda oficial del candidato y que fue difundido más tarde por redes sociales. La reunión se celebró tres días después de que Ciudadanos anunciase el mitin del sábado con Valls y Vargas Llosa.

Valls, que militó en las filas socialistas durante más de 30 años, se presentó a las primarias por la candidatura socialista a la presidencia de la república de este año, pero perdió frente a Benoît Hamon, del ala izquierda del partido. Entonces, anunció su apoyo a Emmanuel Macron y su nuevo movimiento, La République en marche. Acabó dejando el Partido Socialista. 

Desde entonces, Valls ha sido desacreditado desde ámbitos socialistas que lamentan tanto las medidas económicas que impulsó como primer ministro de François Hollande como su deserción de las filas socialistas en el peor momento del partido. Al mismo tiempo, su imagen en España ha sido alabada desde distintos puntos del espectro ideológico. No por pertenecer a la izquierda moderada sino, sobre todo, por ser un icono europeísta y ser el reflejo de la prosperidad que muchos españoles han encontrado en Francia. 

"En Europa te puedes sentir, catalán, español, catalán y francés… y europeo. Yo soy nacido en Barcelona, naturalizado francés y primer ministro en Francia. No hay muchos países ni muchos continentes donde eso sea posible", ha dicho este sábado en un acto en el que reivindicó la vigencia de Europa contra el nacionalismo y el independentismo. 

"Aquí no se está jugando el futuro de España o de Cataluña solamente. O la situación económica de España o de Cataluña. Se está jugando el futuro de Europa" porque se puede abrir "la puerta" y "la brecha a todos los nacionalismos", destacó.

El PSC no quiere "instrumentalizarlo"

El PSC explica que en los planes del partido siempre ha estado celebrar un encuentro entre Valls e Iceta, pero no un acto. "Miquel y Valls son amigos, se conocen desde hace tiempo y Valls quiere que ganen los constitucionalistas en Cataluña, por eso no apoya a ningún partido en concreto", explica el secretario de Organización, Salvador Illa. 

Illa asegura que, en un principio, la participación de Valls se iba a limitar al acto de Societat Civil Catalana, que no es de partido (en sus manifestaciones han coincidido el PSC, Ciudadanos, el PP y otros) y que el PSC "nunca va a tratar de instrumentalizar a Manuel Valls", en referencia velada a los que lo han exhibido bajo sus siglas. 

Atrás queda el histórico mitin central de campaña del PSOE para las elecciones europeas, en 2014, cuando Valls arropó en Barcelona a la candidata, Elena Valenciano, junto al entonces presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz y el expresidente Felipe González. Entonces, en un multitudinario acontecimiento celebrado en el barrio en el que creció, el primer ministro francés pidió en catalán, español y francés el voto para los socialistas con los que ahora, por distancia o agendas, no ha coincidido.