Aguado, durante un pleno de la Asamblea de Madrid.

Aguado, durante un pleno de la Asamblea de Madrid. Emilio Naranjo Agencia EFE

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Ciudadanos, al borde de una gran pifia por no bajar 43 escalones

El grupo de Aguado utilizó el método de la valija para entregar las enmiendas a los presupuestos y llegó tarde.

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Un ejercicio de "cortesía parlamentaria" ha salvado a Ciudadanos de cometer la gran pifia de la legislatura en la Asamblea de Madrid. El grupo de Ignacio Aguado, igual que el resto, debía presentar en el registro antes del mediodía del miércoles sus enmiendas a los presupuestos de Cristina Cifuentes. Los naranjas fiaron su trabajo a un ujier a las 11:31, pero los papeles no llegaron al registro hasta las 12:23. Tarde. Por no bajar un miembro del partido los cuarenta y tres peldaños que separan los despachos del punto de entrega.

A media tarde del jueves, la Mesa del parlamento madrileño -órgano rector- aprobaba por unanimidad perdonar a Ciudadanos su descuido. "Hay precedentes y nos han dicho que es legal", explicaba un diputado a este periódico minutos después de terminar la reunión. PP, PSOE y Podemos, en un ejercicio inusual en política, decidieron no sacar rédito del tropezón.

Ignacio Aguado, líder de los de centro en la Asamblea, presentaba en Alcalá de Henares sus 32 enmiendas presupuestarias pensando que habían sido selladas en el registro. Mientras, varios diputados de su partido paseaban por la Cámara ajenos al desaguisado. En lugar de presentar en mano el trabajo fabricado -tal y como hizo el portavoz socialista Ángel Gabilondo-, se introdujo en un sobre marrón y se puso en manos de un empleado de la casa. Por motivos que mucho tienen que ver con el azar, el ujier no supo que debía entregar el paquete antes de las doce.

"¡Eso no lo hace nadie!"

Las valijas, que estos días han dado a la Asamblea de Madrid un aire de ministerio o consulado, es el sistema de correo interno. En la solapa, debe apuntarse el nombre del destinatario y la fecha, pero no hay espacio para la hora. "¿Entregar un trabajo de tal calibre así? ¡Eso no lo hace nadie!", coincidían parlamentarios de distintos grupos.

Poco después de cometerse el error, distintas fuentes de Ciudadanos explicaban lo sucedido: se entregó a tiempo, el ujier no llegó... Un punto que soliviantó a algunos de sus rivales políticos, que afeaban a los naranjas cargar las tintas contra "el indefenso": "Es muy feo. Luego rectificaron. Claro, como saben que ellos no van a decir nada. Haber bajado y haberlo entregado en mano".

Los argumentos de Ciudadanos, que se escudaron en la tardanza del ujier, no sentaron bien a los empleados de la Cámara. "Nos hemos llevado un disgusto. Es una pena. Lo que se hace bien no luce, pero lo que se hace mal... Esperemos que pase rápido", contaba uno de ellos a EL ESPAÑOL.

Un perdón "legal"

En cualquier caso, y más allá de las trifulcas, los portavoces de PP, PSOE y Podemos se confesaron sorprendidos por el método empleado por Ciudadanos para presentar "el trabajo más importante de la legislatura".

Los oponentes de los naranjas condicionaron su perdón a que "fuera legal". "Nos han dicho que incluso existen precedentes parlamentarios, así que les hemos dado nuestro voto", explicaban a la salida. ¿Cortesía parlamentaria? "No lo sé, pero fíjate el recorrido y la rentabilidad que a veces tiene el victimismo en la política", apuntaba un portavoz probablemente con la vista puesta en Cataluña.

Cuando Aguado y su equipo conocieron la absolución declinaron hacer declaraciones. "Esto quedará en una anécdota", deseó el portavoz del partido de Rivera antes de la reunión. Y así ha sido. Una anécdota al borde de la pifia. Por no bajar cuarenta escalones.