La reciente visita del Papa León XIV a España fue un evento que trascendió lo religioso. Durante esos días, millones de personas se desplazaron en transporte público, que respondió con eficacia a un gran desafío logístico. Metro de Madrid, por ejemplo, registró 5,6 millones de viajes.
En un contexto de grandes eventos internacionales, turismo récord y crecimiento demográfico y económico, el transporte público se consolida como infraestructura esencial para la movilidad, la actividad económica y la cohesión social. Mantener esta fortaleza exigirá afrontar importantes retos de financiación.
Antes de entrar en cifras, hay que incidir en que el sistema está inmerso en una transformación estructural. Los avances logrados por las flotas de autobuses y metros en términos de descarbonización contribuyen a lograr un modelo de cero emisiones, todo ello enmarcado en un proceso para modernizar el servicio y aumentar su capacidad operativa.
La demanda crece por dos factores principales. Por un lado, los cambios sociodemográficos, como el aumento de la población urbana y la concentración de actividad en áreas metropolitanas. Por otro, las políticas del PNIEC, que fijan trasladar al transporte público el 35% de los desplazamientos del coche privado antes de 2030.
Esto implicará incrementos del nivel de servicio del 36% en autobús y del 50% en metro para soportar la presión sobre el sistema y exigirá reforzar la capacidad, y por lo tanto, la financiación para absorber este crecimiento de la demanda previsto en los próximos años.
Según ATUC, las necesidades del sistema superarán los 12.000 millones de euros anuales hasta 2030. De esa cifra, unos 8.800 millones se destinarán a costes operativos, que aumentarán cerca de un 44% por la demanda y la transformación tecnológica de las flotas.
Más usuarios, más inversiones
El aumento de la demanda se suma al impacto del turismo y la demografía. España cerró 2025 con cerca de 97 millones de turistas internacionales y se aproxima a los 100 millones. Esto incrementa la presión sobre el transporte urbano en grandes áreas metropolitanas.
En paralelo, Madrid crece en torno a 150.000 habitantes al año. Esta dinámica refuerza la necesidad de ampliar la capacidad del sistema de transporte público para dar respuesta simultánea a residentes, trabajadores y visitantes.
Absorber el incremento de la demanda y renovar las flotas para electrificarlas, tal y como se instruye en la directiva del vehículo limpio, no son los únicos retos. El sector necesitará además unos 3.300 millones de euros anuales en inversiones para ampliar capacidad, renovar flotas y desplegar infraestructuras necesarias para la electrificación del sistema de transporte público.
Si el transporte público es estratégico para la economía, la cohesión social y la transición ecológica, el Estado debe asumir mayor papel en su financiación. La alta velocidad transporta 40 millones de pasajeros, mientras el transporte urbano registra 4.800 millones de viajes anuales.
Sin embargo, la aportación estatal apenas alcanza el 5% de la financiación del sistema. Por ello, el sector propone elevarla al 25%, equilibrando el esfuerzo entre administraciones públicas e ingresos tarifarios, que representan en torno al 37% del total.
El Fondo Estatal de Contribución para la Movilidad Sostenible, previsto en la Ley de Movilidad Sostenible, será el vehículo clave para garantizar una financiación estable y predecible.
A ello se suma el reto de la descarbonización. Las exigencias europeas obligarán a acelerar la incorporación de vehículos de cero emisiones entre 2026 y 2030. El sistema ETS2 puede aportar recursos adicionales para financiar estas inversiones.
La visita del Papa ha demostrado la capacidad del transporte público español para responder a eventos globales. Mantener esta fortaleza exigirá asegurar recursos suficientes para cubrir costes crecientes y realizar inversiones superiores a 3.300 millones anuales hasta 2030.
Pensando en el futuro inmediato, España afrontará a corto plazo otro gran desafío, como es el Mundial de fútbol de 2030. La llegada de millones de visitantes exigirá redes más robustas, sostenibles y eficientes, por lo que preparar al país para esta cita requiere una financiación acorde con su importancia estratégica.
***Jesús Herreno es secretario general de ATUC.