Proyecto Hombre Sevilla ofrece un acompañamiento personalizado a víctimas de violencia de género con problemas de adicción.

Proyecto Hombre Sevilla ofrece un acompañamiento personalizado a víctimas de violencia de género con problemas de adicción. Cedida

Historias

Violencia de género y adicciones: el programa pionero que rescata a mujeres en el 'limbo' del sistema asistencial

Esta iniciativa pretende dar una respuesta "integral y pionera" a la realidad de las mujeres que sufren adicciones y las cicatrices de la violencia de género.

El programa ha sido seleccionado recientemente en la XIII Convocatoria de Ayudas a Proyectos de Acción Social de Fundación Mutua Madrileña.

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Cuando se piensa en mujeres víctimas de violencia de género y la ayuda que necesitan, en esa lista aparecerán la policía, una abogada e instituciones que les dan una solución habitacional, entre otros. Un apoyo que mucha gente no cuenta, y que pueden necesitar algunas de ellas, es el acompañamiento para lograr dejar atrás una adicción.

Desde Proyecto Hombre Sevilla reconocieron hace más de una década esa necesidad y crearon su programa Puentes de resiliencia: transformando vidas de mujeres con adicciones y víctimas de violencia.

Una iniciativa que pretende dar una respuesta "integral y pionera" ante la compleja realidad de las mujeres que sufren adicciones y las cicatrices de la violencia de género o la trata a la vez, explica María Ángeles Fernández, directora general de la entidad.

El programa ha sido seleccionado recientemente en la XIII Convocatoria de Ayudas a Proyectos de Acción Social de Fundación Mutua Madrileña.

El equipo de Proyecto Hombre Sevilla ofrece un acompañamiento sociolaboral personalizado que incluye orientación, valoración de competencias y el desarrollo de habilidades prelaborales ajustadas a los ritmos de recuperación de cada mujer, describe Fernández.

El objetivo, continúa, es que la inclusión "se produzca en entornos normalizados y sostenibles en el tiempo". La seguridad en la transición hacia la vida autónoma se garantiza mediante una estrecha coordinación con servicios sociales, el sistema sanitario, el ámbito judicial y los dispositivos de empleo, agrega.

Actualmente, el programa atiende a un perfil de alta vulnerabilidad: mujeres de entre 26 y más de 50 años en situación de exclusión social que presentan una doble problemática marcada por el consumo de sustancias y el maltrato machista, expone Fernández.

Desde que el programa inició su andadura en 2022, la demanda y la capacidad de atención han crecido de manera continua. En su primer año, el recurso atendió a 18 mujeres, una cifra que ascendió a 19 en 2023, 25 en 2024 y 27 en 2025.

Gracias a la ampliación de sus instalaciones, la entidad dispone de una capacidad de 19 plazas para alojamiento. Además, disponen de un servicio de seguimiento ambulatorio para la autonomía que no tiene límite de plazas.

Un vacío en la asistencia

La iniciativa surgió de la necesidad de cubrir un "vacío claro en la red de atención", ya que tradicionalmente estos dos ámbitos se abordaban de forma fragmentada. Por lo tanto, deja a muchas usuarias "en una especie de tierra de nadie", lamenta.

Fernández apunta que los recursos de violencia de género no suelen contar con las herramientas necesarias para abordar consumos activos de drogas o patologías duales. A la vez, los programas para abordar las adicciones carecen, normalmente, de una perspectiva de género adaptada para atender experiencias traumáticas tan profundas como la explotación sexual.

Usuarias del programa Puentes de resiliencia: transformando vidas de mujeres con adicciones y víctimas de violencia.

Usuarias del programa Puentes de resiliencia: transformando vidas de mujeres con adicciones y víctimas de violencia. Cedida

Proyecto Hombre Sevilla crea este recurso ante esa especie de limbo en el que se encontraban estas víctimas. Fernández denuncia que se trata de mujeres que sufren "una doble penalización social que incrementa el estigma". Un factor que favorece que oculten su situación y dificulta que busquen ayuda profesional.

Muchas de ellas conviven con el miedo constante a perder la custodia de sus hijos y carecen de redes de apoyo familiares estables, lo que agrava su situación de aislamiento y trauma.

La metodología de intervención de "Puentes de Resiliencia" no se rige por tiempos rígidos, sino que se adapta al proceso individual de cada mujer a través de tres fases progresivas, desgrana la directora general de la ONG.

La primera etapa, denominada de acogida y estabilización, tiene como prioridad generar un entorno seguro donde la usuaria pueda cubrir necesidades básicas, lograr la abstinencia y establecer un vínculo afectivo con el equipo terapéutico. Una vez lograda una mínima estabilidad física y emocional, se accede a la fase de intervención terapéutica y fortalecimiento personal.

En este punto, se profundiza en el abordaje de la adicción vinculado estructuralmente al tratamiento del trauma y la violencia vivida. Fernández señala que una particularidad fundamental de estas mujeres es que el consumo no es solo una conducta adictiva, sino que aparece como "una estrategia de afrontamiento frente a vivencias de violencia".

La sustancia suele utilizarse para "anestesiar el dolor emocional" o gestionar el miedo derivado de situaciones de explotación. Por ello, la directora general de Proyecto Hombre Sevilla subraya que es imprescindible un acompañamiento que reconozca estas particularidades para favorecer "procesos reales de recuperación".

La tercera y última etapa de la intervención se orienta a prepararlas para la autonomía e inserción social, enfocándose en la vida fuera del recurso residencial. El éxito del programa se refleja en logros que van más allá de la abstinencia, celebra Fernández.

Según los datos aportados por la entidad, el área formativa y laboral ha mostrado resultados muy positivos a pesar de su gran dificultad. Durante el año 2025, de las 25 mujeres atendidas, 11 obtuvieron un empleo y 7 realizaron acciones formativas.

Estos avances son pilares fundamentales para la autonomía, ya que permiten a las mujeres romper la dependencia económica, dice Fernández. Un factor que muchas veces las ata a sus agresores o a redes de explotación.

No obstante, el camino hacia la plena integración también se encuentran con obstáculos. La directora general advierte sobre la precariedad del mercado laboral y el fuerte estigma que persiste sobre las mujeres con adicciones que han sido víctimas de trata.

Ante este escenario, el equipo de Proyecto Hombre Sevilla ofrece un acompañamiento sociolaboral personalizado que incluye orientación, valoración de competencias y el desarrollo de habilidades prelaborales ajustadas a los ritmos de recuperación de cada mujer. El objetivo es que esa inclusión se produzca en entornos normalizados y sostenibles en el tiempo.

La seguridad en la transición hacia la vida autónoma se garantiza mediante una estrecha coordinación con servicios sociales, el sistema sanitario, el ámbito judicial y los dispositivos de empleo.

Estas mujeres no están solas en ningún momento, incluso cuando salen, apunta Fernández. Tras el alta reciben un seguimiento posterior, una pieza clave para prevenir recaídas y asegurar que la mujer cuente con una red sólida que sostenga los logros alcanzados durante su estancia residencial.

La directora general de la ONG ha destacado el impulso que ha supuesto para ellos recibir la ayuda de la Fundación Mutua Madrileña. "Ha sido clave para poder poner en marcha y consolidar un recurso altamente especializado".

Con esta colaboración económica han podido reforzar la estructura profesional, garantizar una atención profesional especializada y visibilizar un proyecto que busca transformar la vida de mujeres que, hasta ahora, "habían sido invisibles para gran parte del sistema asistencial", lamenta.