Mawi limando un anillo de oro.

Mawi limando un anillo de oro. Javier Longobardo

Sociedad

Mawi, la ingeniera que te ayuda a fabricar tus propios anillos de boda desde 360 euros: "Fundimos el oro, pulimos..."

"Puedes traer una joya de tus abuelos y transformarla en tus nuevas alianzas", reseña.

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En una pequeña oficina del Casco Histórico de Toledo, una ingeniera de caminos funde oro con un soplete y lo transforma en joyas con "el corazón por delante". Ella es Mawi, una mujer que hace dos años decidió seguir su instinto y creó CORAGE, un proyecto artesano rompedor en la ciudad imperial: un taller donde los novios pueden diseñar y forjar sus propios anillos de compromiso desde cero.

Con los nervios de lo que es su primera entrevista para un medio de comunicación, abre las puertas de su humilde fábrica joyera a EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha. Desde que acompañaba a su padre a subastas de arte, despertó en ella una curiosidad por la orfebrería. Hoy, compagina CORAGE con dos trabajos más: imparte clases particulares y colabora como autónoma para una inmobiliaria en Madrid.

La semilla de este negocio nació a raíz de la boda de su hermana melliza. "Coincidió que hice las alianzas para ella y su marido en las clases. A raíz de aquello me lancé a traer esa experiencia a Toledo y montar aquí mi propio espacio", explica.

Mawi en su taller en Toledo.

Mawi en su taller en Toledo. Javier Longobardo

Lo que diferencia a CORAGE de cualquier joyería es esa participación directa del cliente a través de la experiencia "Taller de alianza". Bajo las indicaciones de Mawi, los prometidos se convierten en orfebres durante cuatro horas: "Empezamos desde cero: fundimos el oro, vamos sacando el hilo, cortamos, lijamos y pulimos", detalla.

A los participantes "les sorprende la paciencia y la lentitud con la que va saliendo todo, que no es algo a lo que estamos acostumbrados a día de hoy", añade siendo consciente del daño de la mecanización a oficios milenarios como el de orfebre.

A partir de estos pequeños lingotes de oro crea las joyas.

A partir de estos pequeños lingotes de oro crea las joyas. Javier Longobardo

Además, ofrece la posibilidad de reciclar oro familiar, lo que aporta una mayor dimensión emocional o, en cambio, trabajar con granalla de oro nuevo. "Puedes traer una joya de tus abuelos y transformarla en tus nuevas alianzas", reseña.

El precio del taller por pareja es de 360 euros entre semana y 480 en fin de semana o festivo (IVA no incluido), una tarifa que aumenta si se le suma el coste del oro si no se aporta uno familiar. Más allá del precio, el resultado final tiene un valor incalculable al haberlo fabricado juntos. Además, la experiencia incluye el grabado profesional y culmina con un aperitivo y un brindis para celebrarlo.

Mawi muestra uno de sus anillos.

Mawi muestra uno de sus anillos. Javier Longobardo

Pese a que las piezas (sin grabar) están listas en una mañana, recomienda planificarlo con un par de meses de margen antes de la boda para concretar el diseño con calma. Junto a estos talleres, Mawi dispone del servicio "Diseña tu joya" donde transforma la idea del cliente en precisos bocetos y renders en 3D.

Mawi les guía en la elección del diseño, metales y piedras, permitiendo visualizar la joya digitalmente antes de que sus manos la moldeen con paciencia y cariño. En estos proyectos trabaja con metales nobles y apuesta por diamantes de laboratorio como una opción más ética, sostenible y competitiva.

Bocetos 3D de uno de sus anillos de compromiso.

Bocetos 3D de uno de sus anillos de compromiso. Javier Longobardo

Una metodología diferente donde vivir la joyería de una forma cercana y transparente. A pesar de la imagen romántica que hay detrás del orfebre toledano, Mawi mantiene los pies en el suelo y defiende su historia como una lección de equilibrio y realismo financiero lejos de "lo dejo todo por un sueño".

"La realidad del emprendimiento no me la esperaba. Me sorprendió la cantidad de gestión que hay fuera del banco de trabajo: facturas, proveedores, clientes.... A lo mejor me queda un día a la semana para estar aquí produciendo", confiesa con total honestidad.

Sus semanas son un puzle logístico constante: aprovecha que viaja a Madrid por trabajo para visitar a gemólogos, grabadores y proveedores de metales. "Dedico mañana, tarde y alguna que otra noche todos los días. Intento organizarme, pero al final es imposible", asegura.

Mawi moldeando un anillo.

Mawi moldeando un anillo. Javier Longobardo

Competir en desventaja

Hacerse un hueco en un mercado reinado por las joyas fabricadas en serie es su mayor reto. "No es lo mismo un anillo que hace una máquina en una hora, que una persona que tiene que crear desde cero y fundir el lingote", reivindica.

Para ser competitiva, Mawi no cuenta con stock para así ajustar costes en un momento donde el precio de los metales preciosos es muy volátil. "El oro se ha disparado y la gente no es consciente", lamenta.

Mawi limando un anillo de oro.

Mawi limando un anillo de oro. Javier Longobardo

En este sentido, su lucha diaria también es pedagógica: "Es imposible comprar unos pendientes de oro por 100 euros, a no ser que sean bañados", subraya.

El nombre de CORAGE es una declaración de intenciones, proviene del término en latín cor (corazón) y de la idea de "llevar el corazón por delante". Detrás de este proyecto personal, Mawi goza de un sólido apoyo familiar. Su hermana melliza, Marta, es la responsable de la imagen y la comunicación, mientras que su cuñado colabora con ella en el desarrollo de su futura página web.

Joyas de CORAGE.

Joyas de CORAGE. Javier Longobardo

"No estoy sola, cuento con las personas que me han dado la valentía para sacar esto adelante", afirma con orgullo.

Para aquellos que sientan la llamada del emprendimiento, el consejo de Mawi es claro y preventivo: "Lo más importante es que los costes no te ahoguen. Si vas poco a poco, yo creo que se puede".

"Para mí ha sido clave compatibilizarlo con otros trabajos para tener ese ingreso para vivir y que CORAGE crezca de forma orgánica", añade.

Mawi en su taller en Toledo.

Mawi en su taller en Toledo. Javier Longobardo

Mientras el éxito, hasta ahora, le sigue llegando por el canal más antiguo del mundo: el boca a boca, las joyas de Mawi son el resultado de la aleación perfecta entre la técnica de una ingeniera y el corazón de una artesana.