Un tren Avant de Renfe y uno de la compañía Iryo.
La CNMC exige a Renfe que los trenes Iryo puedan acceder al taller de La Sagra para desmontar y montar sus 'bogies'
La operadora pública defiende que la competencia ferroviaria debe garantizar que cada operador asuma sus propias inversiones y capacidades.
Más información: Renfe recurre a la Audiencia Nacional la resolución de la CNMC que le obliga a abrir sus talleres a Iryo
La Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC) ha requerido a Renfe Mantenimiento que facilite a los trenes de Iryo el acceso al taller de La Sagra (Toledo) para realizar operaciones de desmontaje y montaje de 'bogies', la estructura que sostiene las ruedas de los convoyes.
La decisión se limita a los 19 trenes que fueron objeto de las negociaciones entre ambas compañías y establece que las operaciones deberán realizarse en los términos previamente negociados por las partes, según ha informado este martes el organismo regulador.
La CNMC, sin embargo, ha desestimado parte de las pretensiones de Iryo. En concreto, no obliga a Renfe Mantenimiento a prestar el servicio de 'bogies' en el taller de Valladolid, al considerar que la compañía privada dispone de alternativas para llevar a cabo estas operaciones.
Tampoco acepta la petición de Iryo para acceder a las instalaciones de Renfe y realizar por sus propios medios todas las operaciones asociadas al resto de componentes del mantenimiento pesado, conocido como R2, al entender que la oferta realizada por Renfe no incluía este elemento.
La CNMC cuestiona la decisión de Renfe
La resolución responde a la denuncia presentada por Iryo después de que Renfe denegara el acceso de sus trenes a determinados talleres de mantenimiento pesado. Se trata de una actividad considerada crítica para las empresas ferroviarias, ya que los retrasos en estas operaciones pueden provocar la inmovilización de los trenes.
La normativa establece que los prestadores de servicios de mantenimiento pesado deben ofrecerlos de manera transparente y no discriminatoria a todos los operadores cuando hayan puesto estas instalaciones a disposición del mercado.
En este caso, la CNMC considera que Renfe había ofertado servicios de mantenimiento pesado y que, después de más de 18 meses de negociaciones con Iryo, comunicó que no los prestaría "a solo dos semanas del inicio de las operaciones".
El organismo regulador entiende que esta decisión se adoptó "sin justificación objetiva suficiente" y sin seguir los procedimientos de coordinación y priorización establecidos para solicitudes incompatibles.
Por ello, la CNMC considera que la retirada de la oferta habría impedido a Iryo cumplir sus compromisos y habría tenido un impacto sobre la pluralidad de la oferta ferroviaria. La resolución obliga así a Renfe a facilitar el acceso de los trenes de Iryo al taller de La Sagra en las condiciones establecidas.
La CNMC ya había requerido provisionalmente a Renfe el pasado mes de mayo que permitiera a Iryo realizar mantenimiento pesado en La Sagra, con el objetivo de evitar la paralización de sus trenes mientras se investigaba el caso.
Renfe considera que la resolución limita las pretensiones de Iryo
Renfe ha señalado que está analizando la resolución de la CNMC y su fundamentación jurídica, técnica y operativa, pero considera que el organismo regulador "descarta buena parte de las pretensiones de Iryo".
La compañía pública destaca que la resolución rechaza el acceso de Iryo a la base de Valladolid, una petición que considera desproporcionada, así como la prestación del mantenimiento R2.
Según Renfe, la única obligación concreta que se mantiene respecto a La Sagra es el uso temporal del bajabogies de estos talleres por parte de Iryo, en régimen de autoprestación y bajo determinadas condiciones recogidas en una oferta realizada por Renfe Ingeniería y Mantenimiento el 3 de julio de 2025, aunque esta finalmente no llegó a formalizarse.
La operadora pública incide además en que esta obligación no supone la apertura general ni permanente del taller de La Sagra.
Renfe sostiene que la capacidad industrial disponible no puede analizarse únicamente desde la perspectiva de una instalación concreta y que debe determinarse si la capacidad contemplada en julio de 2025 continúa disponible y puede ofrecerse sin restar recursos necesarios para el mantenimiento de su propia flota de viajeros.
La compañía defiende que la competencia entre operadores ferroviarios debe desarrollarse garantizando que cada empresa asuma las inversiones y capacidades necesarias para mantener su actividad.
En este sentido, Renfe considera que el debate de fondo no se limita al acceso puntual de Iryo a una instalación, sino que afecta al modelo de desarrollo industrial que debe acompañar al proceso de liberalización del transporte ferroviario.