Helados artesanales hechos por las monjas del Convento de San Antonio de Padua.

Helados artesanales hechos por las monjas del Convento de San Antonio de Padua. Ángela Pulido Díaz.

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Las monjas de Toledo que triunfan con sus helados artesanales: "Quien lo prueba vuelve a repetir"

Las hermanas fabrican los helados con ingredientes de proveedores de la provincia de Toledo.

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Ante el recurrente calor que se experimenta cada verano en la ciudad de Toledo, las monjas del convento de San Antonio de Padua han encontrado la fórmula perfecta para combatirlo: ofrecer a toledanos y turistas sus ya famosos helados artesanales.

Desde hace "tres años", compaginándolo con las labores propias con vestir el hábito, las franciscanas pusieron en marcha "la iniciativa de hacer helados" como un recurso cuando las altas temperaturas se adueñan de la ciudad y los dulces "no apetecen". Así lo ha contado sor Matilde en una entrevista concedida a EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha.

Todo comenzó cuando dos hermanas de la comunidad, sor Consuelo y sor Esther, viajaron a la Comunidad Valenciana para "aprender con unas clarisas de Gandía", quienes, según comenta la hermana Matilde, "les enseñaron cómo se fabricaba el helado".

Sabores de los helados artesanales hechos por las monjas.

Sabores de los helados artesanales hechos por las monjas. Ángela Pulido Díaz.

Con el curso intensivo finalizado, las franciscanas volvieron a Toledo y "con sus conocimientos empezamos a fabricar los helados". Aunque el primer año empezaron en agosto y los helados "no tuvieron mucha repercusión al estar empezada la temporada" esto ha cambiado con el paso de los años. Ahora, "quien lo prueba vuelve a repetir; ven que la calidad es buena".

Guardianas desde finales del siglo XVI de este inmueble ubicado en la calle Santo Tomé en pleno Casco Histórico de Toledo, las hermanas ofrecen una variedad de "helados tradicionales hechos con leche" y "helados solo de fruta" a los que llaman "sorbetes".

Los sabores se adaptan a la temporada y aunque no siempre tienen los mismos, hay uno que indiscutiblemente se mantiene vinculado a los tradicionales dulces de las religiosas y "siempre" lo tienen: el mazapán.

Entrada a la tienda del convento.

Entrada a la tienda del convento. Ángela Pulido Díaz.

Sor Matilde destaca que los ingredientes con los que elaboran los helados los compran a "proveedores de la zona de Toledo". De todas las religiosas, son "dos hermanas" las que se ocupan de crear unos helados artesanales exquisitos.

Con la experiencia acumulada de este trienio y siendo referentes en la elaboración de helados artesanales de la ciudad, ellas van "incorporando sabores" según les vayan pidiendo y "en función de la demanda".

Imagen del interior de la tienda y del patio.

Imagen del interior de la tienda y del patio. Ángela Pulido Díaz.

En cuanto a la elaboración, el primer paso es verter los ingredientes en "una máquina pasteurizadora" que "sube a los 95 grados, llegando casi a hervir" y luego llega el momento del "enfriado". Una vez esté frío el alimento "se le añade el sabor" que se quiera, en el caso del helado de mazapán, "se utiliza el propio mazapán que se elabora en el convento". Una vez está mezclado, pasa a "la mantecadora" que "va congelando" el helado.

A un extremo de la tienda, el convento tiene un patio habilitado para que quien lo desee pueda disfrutar allí del helado. Así es como las hermanas del convento de San Antonio de Padua ayudan a combatir el calor y logran sacar beneficio para los imprevistos que surgen y hay que arreglar en una "casa tan grande".