Un grupo de personas come una ración de croquetas y bebe unas cervezas en Toledo.
Menos vicios, más kilos: Castilla-La Mancha deja de fumar y de beber, pero come peor y gana peso
Según la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) de 2025, publicada recientemente por el INE, uno de cada cuatro castellanomanchegos no realiza ejercicio físico.
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La población de Castilla-La Mancha reduce hábitos poco saludables como el consumo de alcohol y de tabaco, pero cada vez se alimenta peor y sufre mayores tasas de sobrepeso.
Estas son algunas de las conclusiones que se observan en la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) de 2025, publicada recientemente por el Instituto Nacional de Estadística (INE).
En esa balanza de luces y sombras, el peso corporal es uno de los indicadores que más preocupan. El 17,4 % de la población castellanomanchega presenta obesidad, una cifra ligeramente superior al 14,7 % nacional.
Se trata de un dato prácticamente estable respecto a 2022 (17,1 %), pero claramente inferior al 19,7 % registrado en 2017.
Sin embargo, el sobrepeso sí crece y alcanza al 37,2 % de los ciudadanos de la región, frente al 35,0 % de 2022 y el 36,8 % de 2017, lo que refleja un desplazamiento hacia situaciones intermedias de exceso de peso.
El normopeso desciende hasta el 42,8 % (era del 45,0 % en 2022), mientras que el peso insuficiente continúa reduciéndose (2,7 % en 2025 frente al 3,3 % en 2017).
Actividad física
La ECV de 2025 también revela que el cuerpo de los castellanomanchegos se mueve algo más, pero todavía menos de lo recomendable. De hecho, el 26,4 % de la población de Castilla-La Mancha no realiza nunca actividad física en su tiempo libre, una cifra alta pero que mejora claramente respecto al 30,1% de 2022.
También aumentan quienes hacen ejercicio con mayor frecuencia: el 23,6 % lo hace a diario (22,2 % en 2022) y el 4,6 % dos o más veces al día (4,2 % en 2022).
Sin embargo, desciende la práctica más estructurada: quienes hacen ejercicio entre cuatro y seis veces a la semana pasan del 13,8 % al 11,7 %.
Mientras tanto, la jornada laboral sigue siendo, en muchos casos, una prolongación del sedentarismo. El 64,1 % de los ocupados trabaja sentado o de pie sin efectuar grandes desplazamientos ni esfuerzos físicos relevantes.
Alcohol y tabaco
Los cambios en la forma de moverse llegan acompañados de un giro, lento pero sostenido, en el consumo de alcohol y tabaco en Castilla-La Mancha.
La ingesta de alcohol muestra una mejora significativa en Castilla-La Mancha: el 5,5 % bebe a diario en 2025, frente al 7,9 % que lo hacía en 2022, en línea con la tendencia nacional (5,6 % en 2025 frente al 7,5 % en 2022).
También desciende el consumo semanal (21,7 % frente a 24,2 %) y aumenta con fuerza la abstinencia: el 39,3 % no bebe nunca, cuatro puntos más que en 2022 (35,0 %) y por encima del 33,9 % nacional.
En el tabaco, el retroceso es más discreto, pero constante. El 16,4 % de los castellanomanchegos fuma a diario, dos puntos menos que en 2022 (18,6 %), lo que confirma una tendencia descendente.
Además, el porcentaje de personas que nunca fuma crece hasta el 77,4 % (74,6 % en 2022).
Pese a esta mejora, Castilla-La Mancha sigue ligeramente por encima de la media nacional, ya que el 15 % de los españoles son fumadores diarios.
Fruta y verdura
La cara menos amable de esta radiografía sobre los hábitos de los castellanomanchegos está en el plato, puesto que la mejora en consumo de sustancias nocivas contrasta con el deterioro paulatino de la dieta.
El consumo de fruta diaria en Castilla-La Mancha se mantiene relativamente alto (65,7 %), pero pierde intensidad: quienes la consumen dos o más veces al día bajan del 35,1 % en 2022 al 31,0 % en 2025, mientras crecen los consumos menos frecuentes.
En verduras, el deterioro es aún más evidente. El consumo diario cae del 48,4 % en 2022 al 42,1 % en 2025, mientras aumenta el grupo que las consume solo entre una y tres veces por semana (30,4 % frente a 25,7 %).
Esta evolución replica la tendencia nacional, donde el consumo diario de fruta ha pasado del 67,1 % en 2022 al 63,2 % en 2025, y el de verduras del 51,0 % al 47,7 %. Si se amplía la perspectiva, la caída es aún mayor desde 2017.
Estado de salud y limitaciones
Más allá de lo que se come, se bebe o se fuma, la encuesta también toma el pulso al estado funcional de la población regional. La mayoría de los castellanomanchegos no presenta limitaciones físicas: el 73 % no tiene problemas de visión, el 84,5% de audición y el 76 % de movilidad.
No obstante, entre un 20 % y un 25 % declara alguna dificultad en estas áreas, especialmente en visión (23,5 %) y movilidad (17,2 %), lo que dibuja un escenario estable, pero con margen de mejora, sobre todo en los tramos de edad más avanzada.
Gasto sanitario
El esfuerzo económico asociado a la salud introduce un nuevo matiz en ese mapa de desigualdades. El 8,5 % de los hogares de Castilla-La Mancha considera que los gastos sanitarios son una carga pesada en 2025, dos puntos más que en 2022 (6,5 %), aunque por debajo del 9,9 % de 2017. La evolución es similar a la nacional (8,4 % en 2025 frente al 7,0 % en 2022).
Por ámbitos, destaca el aumento de la presión en la asistencia dental: el 19,8 % la considera una carga pesada, frente al 16,0 % en 2022, aunque lejos del 27,9 % de 2017.
En medicamentos, la carga pesada también sube ligeramente (7,9 % frente a 7,3 % en 2022), mientras crece el porcentaje que la percibe como razonable.
En conjunto, se observa una mejora estructural respecto a 2017, pero un empeoramiento reciente desde 2022.
Visitas al médico
Cuando se analizan las visitas a los servicios sanitarios, el 82,6 % de la población de Castilla-La Mancha ha acudido al médico de familia en el último año, en línea con el 81,3 % nacional y por encima de los niveles de 2022. En especialistas, el porcentaje se sitúa en el 57,5 %, también similar al 58,7 % nacional.
Sin embargo, el acceso al dentista sigue siendo más limitado. Solo el 50,5 % ha acudido en el último año, frente al 55 % en España.
Además, el 49,5 % no ha ido ninguna vez, lo que evidencia una brecha persistente que se cruza con el nivel de ingresos y agrava las desigualdades en salud bucodental.
En conjunto, Castilla-La Mancha mejora en hábitos como el consumo de alcohol, el tabaquismo o el sedentarismo más extremo, pero empeora en otros aspectos clave como la calidad de la dieta o el aumento del sobrepeso.