Sheila caminando con varios niños.

Sheila caminando con varios niños. Cedida

Educación y Universidad

Una profesora interina y la odisea de cada curso: "He tenido que dormir en un Airbnb, te tienes que buscar la vida"

"Al final, el sueldo entero se te va en el alojamiento", lamenta.

Más información: El TS falla que los interinos que sufran abuso de temporalidad sólo puedan pasar a fijos si han aprobado una oposición previa

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"Me llamaron un martes diciéndome que me habían adjudicado una plaza a dos horas y media de casa y tenía que incorporarme al día siguiente. No me lo podía creer, así que tuve que hacer la maleta sin saber dónde iba a dormir", así de contundente arranca su relato Sheila Manzanares.

La historia de esta joven profesora interina natural de Herencia (Ciudad Real), destinada en un pequeño colegio rural agrupado (CRA) en San Benito —una aldea de apenas 173 habitantes—, resume a la perfección la odisea vital a la que se enfrentan miles de docentes que no han conseguido su plaza en España.

"Ser interino es vivir con incertidumbre, te tienes que buscar la vida. Mi año se resume en esperar a que me llamen. Es una inestabilidad total porque no sé qué va a ser de mí de un curso para otro", confiesa Sheila.

Sheila el primer día que llegó a San Benito deshaciendo la maleta en su nueva casa.

Sheila el primer día que llegó a San Benito deshaciendo la maleta en su nueva casa. Cedida

Con total transparencia, esta joven de 29 años reconoce a EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha que tuvo la suerte que muchos otros no tienen: "Fue gracias a la madre de un alumno que me dijo: «no te preocupes, vente para acá y mientras voy hablando con gente para que te enseñen un piso que está supuestamente bien»".

Para los interinos, esa llamada telefónica no es una simple oferta, sino una obligación. El sistema de bolsas de la educación pública estipula que rechazar una plaza adjudicada —salvo por causas de fuerza mayor muy justificadas— acarrea la expulsión de las listas de sustitución para todo el curso.

Sheila celebrando el carnaval en su colegio disfrazada.

Sheila celebrando el carnaval en su colegio disfrazada. Cedida

El miedo a pasar un año en blanco empuja a los docentes que aguardan destino a mostrarse disponibles. Sin embargo, y sin que importe la distancia o sus circunstancias personales, la asignación de vacantes puede llevarlos a destinos imprevistos en cuestión de horas.

"Los jueves salen las plazas ofertadas que el viernes se van a adjudicar. Puedes elegir por orden de prioridad las que te interesan. Sin embargo, si la adjudicación es telefónica como fue en mi caso, no puedes decir que no", aclara.

Los padres de Sheila y su novio viajaron con ella durante su primer fin de semana en San Benito.

Los padres de Sheila y su novio viajaron con ella durante su primer fin de semana en San Benito. Cedida

En el caso de Sheila, antes de ser requerida por la administración, presentó su candidatura en aquellas vacantes disponibles en todas las provincias de Castilla-La Mancha a excepción de Guadalajara. Estos puestos se adjudicaron el viernes y ella no fue seleccionada.

No obstante, su "error" —tal y como ella reconoce— fue no modificar su estado de disponibilidad ese lunes posterior, ya que al seguir abierta a ofertas, la Junta de Comunidades contactó con ella para cubrir una plaza de urgencia en el centro educativo de San Benito. "No caí en eso", confiesa.

Vistas de San Benito desde el pequeño centro educativo donde trabaja Sheila.

Vistas de San Benito desde el pequeño centro educativo donde trabaja Sheila. Cedida

"En los otros dos centros que estuve estaba a una hora e iba y venía todos los días, pero San Benito está totalmente al sur de Ciudad Real, es decir, me pilla a dos horas y media en coche", relata la docente especializada en Inglés. Sin margen de maniobra, empacó lo básico y se lanzó a la carretera.

El destino de su sustitución era una de las secciones rurales del colegio de Alamillo. "Cuando me dijeron que solo tenía tres alumnos no sabía qué decir", apunta.

Foto que hizo Sheila a sus tres alumnos mientras caminaban hacia el colegio.

Foto que hizo Sheila a sus tres alumnos mientras caminaban hacia el colegio. Cedida

La vida en la España vaciada impone sus propias reglas de supervivencia. "Apenas hay servicios, aunque viendo lo positivo eso me permite centrarme en la oposición. Salgo del colegio, doy un paseo y me pongo a estudiar. No hay más", señala.

En el pequeño municipio de San Benito no llegan los portales inmobiliarios como Idealista, así que Sheila tuvo que acudir a un método que no depende de la cobertura: el boca a boca. "Tienes que buscar casas en horas y por suerte una persona me quiso alquilar su vivienda independientemente del tiempo que estuviera cubriendo la baja", apunta.

Esa inestabilidad laboral y financiera vinculada a los interinos les imposibilita en muchos casos acceder a un hogar. "Cuando estuve en Guadalajara, he tenido que dormir en un Airbnb porque me iban alargando la baja de 10 días en 10 días. Al final el sueldo entero se te va en el alojamiento", lamenta la maestra.

Todo ello, en un contexto donde los precios del alquiler siguen al alza y la vivienda es un bien cada vez más escaso. En este sentido, se dan casos como el de Antonio, un profesor madrileño que se vio obligado a vivir en una autocaravana para no perder su estabilidad económica.

Al calvario inmobiliario se suma la carga mental constante para mantener el puesto de trabajo. "Estoy agotada mentalmente de tener que vivir estudiando", lamenta a lo que añade que el pasado 2025 "no fue año de oposición, pero me saqué un segundo grado para conseguir más puntos".

Desde el sindicato ANPE han denunciado en varias ocasiones que el profesorado interino se encuentra en una situación clara y manifiesta de desventaja frente a otros colectivos del sector público. Asimismo, CSIF advierte que la supuesta mejora en las ratios de alumnos por profesor se han logrado a costa de contrataciones temporales y no mediante la consolidación de plantillas.

Sheila estudiando en el patio de su vivienda en San Benito.

Sheila estudiando en el patio de su vivienda en San Benito. Cedida

Unas condiciones que no corresponden con su peso en el sistema educativo. Actualmente, el 30 % de los docentes públicos en España son interinos, lo que se traduce en que uno de cada tres profesores en las aulas carece de una plaza fija. Una cifra que triplica el límite del 8% máximo exigido por la Unión Europea.

"Muchos de estos colegios rurales funcionan gracias a los interinos", recuerda Sheila. Ante esta situación, pide que se ofrezcan ayudas habitacionales específicas a trabajadores temporales trasladados. "De un día para otro te tienes que buscar la vida. El sistema debería cuidarnos más y asegurarse de que ese maestro o maestra va a tener dónde dormir".

Pese a los baches de su realidad laboral, Sheila encuentra en el cariño de sus tres alumnos las fuerzas para seguir peleando su puesto: "No lo decidí, pero si tuviera la oportunidad de volver a elegirlo, lo elegiría. Es una experiencia súper enriquecedora". Una lección que Sheila y muchos de los de su clase siguen aprendiendo por las malas.