Francisco Bejarano. Foto: Jl. jimenez

Francisco Bejarano. Foto: Jl. jimenez

Poesía

'Muchachos', de Francisco Bejarano: un poemario sobre la fragilidad de la belleza y la juventud

A sus 80 años, el poeta jerezano publica un libro de "sensualidad homoerótica", una oda al deseo y la belleza masculina.

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Publicada

En 2024, más de dos décadas de silencio después, el poeta Francisco Bejarano (Jerez, 1945) publicaba por sorpresa Contra el júbilo.

Muchachos

Francisco Bejarano

Pre-Textos, 2025. 84 páginas. 15 €

Ahora, a los 80 años, da a la imprenta este nuevo libro que se une a Transparencia indebida, Recinto murado, Las tardes (Premio Nacional de la Crítica) y El regreso, los que componen su obra poética.

Cabe sumar dos antologías: Un juego peligroso (La Isla de Siltolá, 2011), con edición y prólogo de José Julio Cabanillas, y Los demonios de la melancolía (Renacimiento en su icónica colección de florilegios al cuidado de Fernando Taboada).

Seis partes componen Muchachos, que incluye delicadas ilustraciones de Álvarez Mejuto. “Porque la vida sigue en los recuerdos” y “se acaba del todo cuando te dejan de recordar”, evoca Bejarano a “los muchachos que amé”. “Han muerto todos”.

Los poemas de esa sección me parecen los más logrados, como “Secreto” (“El amor verdadero, su pureza, / se hace vulgar si median las palabras”) o “Fragilidad de la belleza”.

La elegante dicción clásica del jerezano se acompasa bien al tono melancólico y elegíaco de unos versos que aluden veladamente a lo prohibido. Eran otros tiempos; sin embargo, “¿qué haremos / con la persistencia de lo vivido?”.

No falta la nota culturalista: “El recuerdo y la contemplación bastan. / Es un arte mayor el erotismo”. En “Un mundo masculino” revive a personajes griegos (Estratón de Sardes), romanos (Marco Aurelio) o artúricos (Sir Galaz); en “Salón de inmortales”, a chicos (normalmente desnudos) que protagonizan obras de arte famosas, de Broc, Leys, Canova, Gainsborough o Sorolla; en “Devociones privadas”, a actores de cine: Brandon de Wilde, Colin Farrell, Matt Damon, etc. El libro se cierra con un bonito homenaje a Pasolini: “Los libros nos transmiten la añoranza / de tiempos y existencias no vividas”.