Image: Una madre

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Novela

Una madre

Alejandro Palomas

5 septiembre, 2014 02:00

Alejandro Palomas. Foto: Vicent Bosch

Siruela. Madrid, 2014. 242 páginas, 17'95 euros. Ebook: 3'79 euros

Alejandro Palomas (Barcelona, 1967) ha planteado una novela cuyo germen parece de naturaleza teatral, ya que se trata de encerrar a seis personajes en el recinto de la casa materna para celebrar juntos la Nochevieja y dar así rienda suelta a los recuerdos, noticias y confesiones que cada uno de ellos va desgranando y que resumen sus vidas: la madre, Amalia; Fer, el hijo varón que ejerce de narrador; sus dos hermanas, Silvia y Emma -que aparece con su amiga Olga- y el tío Eduardo, siempre procedente de lugares remotos y cargado de historias.

Pero no se trata sólo de reproducir las conversaciones entre los miembros de la familia, sino de hilvanar informaciones que agregan datos al pasado de cada uno, oscurecido por la presencia de un padre que destruyó la familia y facilitó su disgregación.

Con extraordinaria sutileza, enfocando la historia desde la perspectiva de Fer, el autor va sembrando su relato con multitud de detalles que mezclan diversas analepsis y los sucesos actuales, algunos de apariencia insignificante pero muy reveladores, que permitirán al lector ir reconstruyendo la acabada radiografía de unos personajes que sólo recobran su razón de ser mediante la presencia poderosa de la madre, una mujer de peculiar humor y con ribetes extravagantes en la que, sin embargo, encuentran sus hijos, aunque les cueste confesarlo, el alivio confortador que atenúa los contratiempos de su existencia. A pesar de su juventud, todos han sufrido graves rupturas sentimentales que tratan de compensar de distintos modos: la convivencia ocasional entre ellos, el recurso a un animal de compañía, la entrega frenética al trabajo…

Únicamente la madre -a la que se deben reflexiones de gran hondura-, a pesar de su comportamiento extravagante que roza el humor en muchos de sus pintorescos soliloquios, está capacitada para entenderlos y encauzar su espíritu. En el diseño del personaje de Amalia ha puesto Palomas una inobjetable habilidad narrativa, una variedad y riqueza de matices que la convierten en el centro de la historia.

Pero no es la única figura destacable en esta galería de retratos. Silvia y Emma -esta última obsesionada por la dramática pérdida de su amiga Sara- y, en la última parte, el tío Eduardo, forman todos un friso de personajes en la mejor tradición de la novela psicológica. Todos han sido delineados con agudas pinceladas en las que nada parece innecesario. Algunas escenas protagonizadas por Emma -sobre todo cuando el hermano y la madre descubren su secreto- alcanzan el nivel de lo memorable. La seguridad en el acopio y selección de los detalles y observaciones que enriquecen la narración acredita en cada página la presencia de un novelista sólido, capaz de potenciar unos cuantos hechos ínfimos y convertirlos en una historia interesante -acaso en la estela de cierta tradición anglosajona, con nombres como Henry James o Virginia Woolf- que puede lograr la atracción del lector.

En suma, hay que saludar la aparición de Una madre porque no es una novela más, sino un excelente ejercicio narrativo, donde casi ningún detalle se consigna al azar, incluido el letrero luminoso de la azotea y su progresiva transformación. La prosa del autor es, además, excelente, aunque alguna vez se deje arrastrar por un trivial giro de moda ("mi día a día") o de tufillo anglómano ("retomar" por ‘recobrar, reanudar', o "básicamente" por ‘sobre todo, en especial'). Nada que mancille la pulcritud de un relato especialmente recomendable para lectores de buen paladar.