Novela

Al sur de la resurrección

J.J. Armas Marcelo

8 junio, 2006 02:00

J.J. Armas Marcelo

Plaza & Janés, 2006. 312 páginas, 19 euros

Los escenarios de la nueva novela del canario J. J. Armas Marcelo (1946) son las ciudades de Madrid, Santiago de Chile y Buenos Aires, que conoce bien, y el artificio novelesco responde con fidelidad a las consideraciones que sobre el género va trazando a lo largo del libro.

Varias líneas argumentales se entrecruzan en esta novela "de episodios reales". El narrador es, en parte, el propio Armas Marcelo (incluso se le ofrecen detalles de sus avatares político-editoriales de juventud), quien trata de descubrir algunos "misterios" de la represión pinochetista. Carmelo Lerma, comunista español y funcionario de Naciones Unidas, es raptado y asesinado tres años después del "golpe". Su hija, el mismo día en que iba a cumplir 16 años, se convertirá en otra Antígona e intentará descubrir a los culpables. Por otra parte, surgirá el enigma del "Encapuchado", personaje siniestro que visitó cada mañana el Estadio Nacional, donde estaban detenidos presos políticos y, acompañado de dos militares, señalaba, cual ángel de la muerte, a los elegidos. Lucía Murphy, en Buenos Aires, le desvelará algunos secretos, porque su marido, agente de la CIA y de la DINA (la policía política del régimen) utilizó los sótanos de su casa como centro de detención y tortura.

Aunque el novelista haya alterado nombres, no será difícil recordar que Carmelo Lerma equivale a Carmelo Soria y que su hija Carmen, quien nunca ha cejado en el empeño de descubrir a los asesinos de su padre, es Carmen Soria, y su madre se llama en realidad Laura González Vera. "Lo Curro", la casa de los Murphy, es la casa real de Michael Townley. Ha prescindido el novelista de los antecedentes antifranquistas de su personaje, que decide residir en Santiago desde 1946. El trágico sueño de Carmen, poco antes del asesinato de su padre, se va cumpliendo. Y la justicia chilena atribuyó la tortura de Carmelo Soria y su asesinato, mediante gas sarín, a la "Brigada Mulchén", de la DINA. Fue secuestrado el 14 de julio de 1976 y el automóvil con su cadáver se descubrió en el Canal del Carmen de Santiago al día siguiente. La justicia chilena cerró el caso en más de una ocasión, aunque aún permanecen en la cárcel algunos de los participantes.

Armas elabora una novela inspirada en hechos reales siguiendo el camino que emprendiera en su día Truman Capote y otros con anterioridad, como Felipe Trigo. Su arte de narrar consiste, pues, en ir desvelando la historia, a través de conversaciones con el escritor Jaime Oteiza (tal vez un trasunto de Vargas Llosa), con el pintor Calles, con Lucía Murphy, en Buenos Aires, con Beatriz, antigua amante del narrador, en Madrid, que resultará nieta de Silvia Larrazábal, sobre la que está escribiendo una novela Jaime Oteiza. Su madre, Carmen Fernández Larrazábal.

Lo que aportará el novelista serán añadidos de ficción y un constante cruce de complejas historias en diversos tiempos que se justificarán a través del concepto de novela que se narra a sí misma (una exposición de técnicas tal vez demasiado explícita). Se distingue, pues, del reportaje en el hecho de que sus novelas contienen un caballo loco (equivalente a los "demonios interiores" de Vargas Llosa) que el novelista debe sujetar, aunque en la novela queden cabos sueltos. Y en ello reside el arte de la construcción del relato: un azar que se domina. Lo que parecía inconexo resulta significativo en el conjunto. Armas utiliza con efectividad los recursos del género. No prescinde siquiera de los sueños, ni de las costumbres de una buena sociedad en cuyos ambientes se desenvuelven los encuentros y las confesiones.

La narración de Lamarque que relata los amores de un empresario con una prostituta argentina finalizará en una solución gangsteril narrada en pocas páginas. En estas historias colaterales acierta de pleno. Dada la actualidad de la narración, descubriremos referencias al 23-F, al juez Garzón, a Francisco Ayala, incluso a Michele Bachelet antes de que ocupara la presidencia chilena. La novela permite variadas lecturas y puede interesar a quienes se queden tan sólo en la superficie de la trama o quienes desciendan hasta el propósito moral del novelista: el análisis de la traición, la violencia o el engaño.