Image: La promesa del renacuajo
En ningún ámbito como en la literatura infantil, lo políticamente correcto tiene mayor presencia y poder. No estamos frente a un modelo burdo ni explícito, ni siquiera resulta evidente la actuación de un aparato censor. Al contrario, el mismo hecho de que la corrección política haya sido asumida casi por decreto y no como una reivindicación de grupos minoritarios explica su escasa visibilidad y su imperante dominio. La autocensura, consciente o no, impera entre los escritores e ilustradores españoles y las pocas veces optan por la transgresión, están los editores para impedirla, un nutrido grupo de maestros y bibliotecarios para denunciarla y muchos padres que frenan el acceso de los niños a este tipo de obras.
Hay un resquicio que media entre la corrección y la incorrección política. Ese espacio de tensión y subversión ha sido explorado una y otra vez por Jeanne Willis y por Tony Ross. Su aproximación parte del humor, apuesta por lo inesperado y en un movimiento final desarma y cuestiona el estereotipo, el prejuicio o la moralina. A libros de extraordinario éxito como Nica (Anaya), Gorilón (Ekaré) o Hipersuper Jezabel (SM), hoy añadimos La promesa del renacuajo. En él encontramos el habitual final inesperado, la construcción de divertidas historias paralelas, la experimentación en el formato y la meditada búsqueda de la simplicidad en el trazo y la composición que caracterizan el trabajo de Ross. Pero además hallamos una impresionante capacidad de sintonizar con la sensibilidad del niño que hace de sus obras libros que son leídos una y otra vez y, lo más sorprendente de todo, que siempre consiguen una sonrisa.
Hay un resquicio que media entre la corrección y la incorrección política. Ese espacio de tensión y subversión ha sido explorado una y otra vez por Jeanne Willis y por Tony Ross. Su aproximación parte del humor, apuesta por lo inesperado y en un movimiento final desarma y cuestiona el estereotipo, el prejuicio o la moralina. A libros de extraordinario éxito como Nica (Anaya), Gorilón (Ekaré) o Hipersuper Jezabel (SM), hoy añadimos La promesa del renacuajo. En él encontramos el habitual final inesperado, la construcción de divertidas historias paralelas, la experimentación en el formato y la meditada búsqueda de la simplicidad en el trazo y la composición que caracterizan el trabajo de Ross. Pero además hallamos una impresionante capacidad de sintonizar con la sensibilidad del niño que hace de sus obras libros que son leídos una y otra vez y, lo más sorprendente de todo, que siempre consiguen una sonrisa.