Image: ETA pro nobis

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Ensayo

ETA pro nobis

Iñaki Ezkerra

19 junio, 2002 02:00

Iñaki Ezkerra

Planeta. Barcelona, 2002. 256 páginas, 16 euros

El periodista y escritor Iñaki Ezkerra combina con destreza el análisis de la trayectoria de la Iglesia del País Vasco, la presencia y acción de las entidades cívicas que luchan contra el terror y una serie de episodios de la historia eclesiástica vasca, a modo de ilustración, para elaborar una denuncia rigurosa y bien articulada del acertadamente denominado nacionalcatolicismo vasco.

Aunque escrita por quien se reconoce como agnóstico, es cierto que no es una obra dirigida contra la Iglesia. Más bien nos encontramos con un homenaje a los creyentes abandonados y los clérigos que resisten las represalias de las jerarquías pronacionalistas y, sobre todo, se trata de una apuesta decidida por una alianza entre esos sectores y aquellos otros de signo opuesto en lo religioso, ateos y agnósticos, para dar la batalla contra ese intento totalitario de signo nacionalista excluyente.

Lo más interesante es que el planteamiento se hace desde preguntas cuyas respuestas sólo se pueden encontrar en el ámbito eclesiástico. La primera y elemental duda es por qué no hay ningún miembro de la Iglesia vasca amenazado por el terror, por qué esa equidistancia en las declaraciones de las jerarquías, por qué esa falta de piedad hacia las víctimas y esa preocupación por la suerte de los verdugos y sus familiares....

La razón de esta perversión tan clamorosa la encuentra en el proceso de permutación de la religión por la ideología nacionalista, de tal forma que esta última se ha ido instalando de forma única, o en combinación con la religiosa, en las mentes, implicando idéntico tipo de valores y resortes instintivos. La transmutación está acompañada por otro proceso con idéntico tipo de molde que es la derivación de la culpa judeocritiana en culpa nacional, es decir, la transferencia de la responsabilidad por el pecado a la frustración por la no consecución de la idea nacional, entendida por secesión o mantenimiento de la pureza étnica.

En este orden de cosas, la ira del Dios bíblico sería asumida aquí por la acción de ETA. Se trataría de la deificación de una organización que sería una suerte de brazo justiciero sobre los pecados de la sociedad vasca, la verdadera culpable. Así, como suele desprenderse de las alocuciones de las jerarquías católicas vascas, la culpa se reparte entre todos porque todos son culpables. Por tanto las víctimas también lo son en alguna medida, mientras que los "justicieros", es decir, los verdugos no serían más que agentes que cumplen una misión, arrostrando el consiguiente peligro, por lo que su situación ha de ser comprendida.

Muy sintéticamente éste es el sustrato ideológico que fundamenta la simbiosis del nacionalcatolicismo vasco, esto es, del PNV y la mayor parte de la Iglesia vasca y a desvelar esas bases y sus mecanismos, desde los sociológicos hasta los lingöísticos, junto con las alternativas para luchar contra ellos, como la verdadera reivindicación de las víctimas para que ocupen el lugar que merecen, dedica Ezquerra un libro que será imprescindible para conocer y profundizar en la realidad vasca.