Pedro Luis Gómez con su libro y una maqueta de la catedral de Málaga.

Pedro Luis Gómez con su libro y una maqueta de la catedral de Málaga. Editorial Almuzara

Letras

Pedro Luis Gómez, escritor: "Una catedral inacabada es el retrato de una sociedad indolente"

El periodista habla sobre su último libro, 'El loco de la catedral'.

La novela mezcla realidad y ficción para narrar la historia del templo malagueño.

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En el año 2011, se halló una bóveda oculta en la catedral de Málaga. Si bien la importancia del descubrimiento ya fue mayúscula, no pudo compararse con lo que encontraron dentro.

En una esquina de la estancia rodeado de excrementos de pájaros, yacía el cadáver de un hombre, reducido ya a apenas unos pocos huesos. A pocos metros de él, unos planos desconocidos.

El periodista y escritor malagueño Pedro Luis Gómez, tomó esta historia, revelada a él por el abogado Mariano Vergara, como punto de partida para su última novela, El loco de la catedral.

Tras comenzar un proceso de investigación, el escritor unió estos hechos con la historia del arquitecto de la catedral, quien se dice que se rebeló contra la decisión de no terminar el templo en 1782.

La novela combina ficción e historia gracias al personaje del periodista Adrián Escalada, trasunto del propio Gómez en la novela. Esto le sirve al novelista para realizar una dura crítica al estado de la catedral, así como al relato falso creado alrededor del mismo.

Pregunta. ¿Cómo logra equilibrar la investigación periodística con la parte ficcional en sus novelas?

Respuesta. No es algo que yo haya descubierto, pero tras 40 años en el periodismo, me di cuenta de que había temas fascinantes, como la desaparición del Cristo de Mena o la historia de la Catedral de Málaga, que como ella, está incompleta. Dado que en Málaga hubo una quema brutal de documentos durante la Guerra Civil, existen vacíos enormes que relleno con la imaginación del protagonista, el periodista Adrián Escalada, quien es el nexo de unión en todas mis obras. Mis novelas son prácticamente un 50% investigación histórica y un 50% ficción.

Portada de 'El loco de la catedral'. Foto: Almuzara

Portada de 'El loco de la catedral'. Foto: Almuzara

P. Adrián Escalada parece un Alter Ego suyo, ¿Era intencionado?

R. Sí, en el fondo soy yo, lo que pasa es que no quería ponerme de protagonista a mí mismo. Las investigaciones de Adrián en realidad las he hecho yo personalmente en archivos, hemerotecas y bibliotecas de toda España. Además, para este libro me ayudó mucho la inteligencia artificial. Creo que quien la utiliza para escribir se equivoca, pero para documentarse es muy efectiva. Gracias a ella, localicé documentos de 1780 en la Archidiócesis de Toledo que estaban relacionados con la Catedral de Málaga, algo que jamás habría imaginado.

P. ¿Por qué decide darle ese enfoque de ficción a una investigación tan profunda?

R. Para no aburrir al lector. Si solo citamos legajos, perdemos el interés. Yo veo la lectura como una carrera con momentos "valles" y cuestas. La narrativa de ficción es ese valle que entretiene al lector y lo prepara para cuando la historia se pone más densa. Además, me divierte como escritor, ya que no soy un historiador académico, sino un periodista apasionado por la historia. Es una técnica que utilicé en mi primera novela y que me ha servido en todas las demás.

P. Los hechos que dan inicio a la historia sucedieron en 2011, ¿a qué se deben tantos años de espera para publicar la novela?

R. Principalmente a mi trabajo diario en el periódico Sur, la radio y la televisión, que me dejaba poco tiempo libre. También hubo momentos de desánimo por los vacíos documentales, y luego la pandemia paralizó todo durante años. Poder encontrar nuevos documentos me dio energía para continuar. La gente se ríe cuando cuento que algo que me impulsó a terminarla fue escuchar a guías turísticos contar disparates y mentiras sobre que la catedral no se terminó porque el dinero se mandó a la Independencia de los Estados Unidos. Ahí dije, por estas personas merece la pena que haga la novela.

P. La novela es muy crítica con la situación histórica y actual de la catedral.

R. Claro, una catedral inacabada es el retrato de una sociedad indolente y eso no se puede permitir. Málaga no puede permitirse una catedral incompleta basándose en historias falsas. El dinero no fue para la independencia de Estados Unidos. Las obras se paralizan y eso causa un gran descontento en la ciudad, ante lo que el obispo Molina Lario, ilustrado, insiste en que es para realizar obras civiles que hagan progresar a Málaga.

»Los impuestos de los comerciantes malagueños para la catedral se desviaron para hacer el Acueducto de San Telmo y caminos que llevaran a Antequera y Vélez. Fue una decisión política para potenciar el comercio frente a los intereses de la Iglesia. La Catedral de Málaga es la única de Europa que jamás recibió un centavo del Estado.

Fachada de la Catedral de Málaga. Foto: Diego Delso (CC BY-SA 4.0)

Fachada de la Catedral de Málaga. Foto: Diego Delso (CC BY-SA 4.0)

P. En el libro se percibe un gran amor por Málaga, pero también una advertencia sobre su patrimonio.

R. Soy una persona muy arraigada a mi ciudad y sus tradiciones, y quiero ayudarla. El problema con la catedral no es que esté "fea" por estar incompleta, sino que se está destruyendo sola. Es una infraestructura muy pesada con unos déficits de conservación brutales. Ahora se está techando, pero cada vez que llueve hay goteras fortísimas y los excrementos de las aves dañan gravemente la piedra. Hay que terminarla para que aguante el paso del tiempo.

P. El personaje del arquitecto, José García de Abriles, sufre una transformación de la pasión a la locura. ¿Cómo describe ese proceso?

R. Él pierde la cabeza dos veces. La primera es por una mujer, una gitana en el puerto de Málaga por la que termina en la cárcel. Cuando lo liberan, necesita sustituir esa obsesión destructiva por otra, y elige la catedral. Como vivía frente a ella y era arquitecto, canaliza toda su locura en terminar la obra, convirtiéndola en su única razón de vivir.