Eduardo Mendoza durante la presentación en Barcelona de 'La intriga del funeral inconveniente' el pasado 13 de abril. Foto: David Zorrakino / Europa Press

Eduardo Mendoza durante la presentación en Barcelona de 'La intriga del funeral inconveniente' el pasado 13 de abril. Foto: David Zorrakino / Europa Press

Letras

La tormenta Mendoza: ¿está Sant Jordi robando el protagonismo a Cervantes en el Día del Libro?

El escritor ofreció unas declaraciones sobre el 23 de abril que han escocido dentro del separatismo catalán. Queda preguntarse cuánto hay de verdad en sus palabras.

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En más de una ocasión Eduardo Mendoza se ha descrito a sí mismo como un bocazas sin remedio, medio en broma medio en serio. De lo mismo se ha debido acusar estos días después de la polémica que han despertado sus palabras en el contexto de la presentación de su último libro, La intriga del funeral inconveniente (Seix Barral), pocos días antes de Sant Jordi.

El dichoso comentario lo hizo el día 13 de este mes de abril, en los últimos instantes de una rueda de prensa. Se le lanzó entonces una pregunta más bien inocente al respecto de cómo iba a afrontar la campaña editorial de Sant Jordi y qué libros recomendaría para regalar.

A ello el autor de Sin noticias de Gurb y La verdad del caso Savolta replicó: "Fuera Sant Jordi. Es el Día del libro. Siempre se había llamado el Día del Libro. Un día Sant Jordi se metió ahí. No pinta nada. Sant Jordi era un maltratador de animales que seguramente ni sabía leer. No tiene nada que ver Sant Jordi con los libros. No es el patrono de los escritores. No es nada. Ha aprovechado la fecha y se ha metido ahí. Hay que decir 'el Día del Libro'".

Estas afirmaciones, según los asistentes a la rueda de prensa, fueron acogidas, entre risas, como una simple broma habitual en la actitud despreocupada e irónica del escritor. Desde entonces, no obstante, estas declaraciones han circulado por las redes, donde han sido fuertemente criticadas por los sectores independentistas, que han dedicado a Mendoza críticas de toda índole, desde "catalanófobo" a, directamente, "fascista".

Tales descalificaciones han sido manifestadas casi sin excepción desde el cómodo anonimato que ofrecen las plataformas digitales. Los hay, incluso, que han animado a una quema de libros del escritor aprovechando las hogueras del día de San Juan, cartel con convocatoria incluido.

En el caso de organizaciones y organismos oficiales, la Joventut Nacionalista de Catalunya, asociados a Junts, publicó un comunicado en el que se pedía públicamente al Govern de la Generalitat que se le retirara a Mendoza la Creu de Sant Jordi, reconocimiento que recibió en 1995 por su trayectoria. "La JNC considera que no es una opinión en vano, sino un ataque flagrante a la historia del país y a los valores democráticos, así como a la cultura catalana y a los gremios implicados en esta Diada única", sostiene el texto publicado tres días después de la rueda de prensa del autor.

Una postura que se ha intensificado en las últimas horas, pues la JNC ha anunciado que se repartirán octavillas desde las más de 40 carpas que desplegará por todo el territorio durante la Diada del 23 de abril, en las que se incluirá un QR que lleva a la web de la Generalitat para solicitar la retirada de la Creu a Mendoza.

Por su parte, desde el Govern también han condenado el desatino de las palabras del escritor a través de su portavoz, Silvia Paneque: "Es la fiesta cívica más importante de los catalanes y catalanas". Por ello, argumenta: "No podemos estar de acuerdo con esa opinión".

Más allá de lo político, lo que es indudable es que Mendoza no acierta con los tiempos, al afirmar que "siempre se había llamado el Día del Libro" y que "un día Sant Jordi se metió ahí". Lo cierto es que la celebración catalana relacionada con esta onomástica se remonta al siglo XV, aunque, todo sea dicho, no se le relacionaba de ninguna manera con la lectura. Por aquel entonces el 23 de abril era, cosa que se mantiene a día de hoy, el día de los enamorados en la región. De ese periodo surge la tradición de regalar una rosa pues, según se decía, de la sangre del dragón muerto por la espada de San Jorge había brotado un rosal.

En cuanto al Día del Libro, la tradición comenzó en 1926, cuando Alfonso XIII aprobó la celebración del "día del libro español" el 7 de octubre. Tres años después pasó a celebrarse el 23 de abril, bajo el supuesto argumento de que Shakespeare y Cervantes murieron ese día de 1616. Una afirmación que, para empezar, es errónea: el autor de El Quijote falleció un día antes, pero se enterró el día 23. El Bardo de Avon sí que murió en esa fecha, pero del calendario juliano, vigente en la Inglaterra de entonces. En realidad, los literatos murieron con 10 días de diferencia.

Más tarde, en algún momento del siglo XX después de 1930, ambas tradiciones confluyeron en Cataluña, territorio que, no se debe olvidar, ha sido capital de la edición en España, reuniendo a la mayoría de los grandes sellos editoriales históricos de nuestro país.

Es indudable que el discurso de Mendoza tiene más de humor que de reivindicación sincera. No hace falta más que atender a la crítica que lanza a San Jorge acusándole de maltratador de animales por haber matado un dragón. Pero ¿hay algo de verdad en sus palabras? ¿Está en cierta manera Sant Jordi eclipsando al Día del Libro como homenaje a Cervantes y Shakespeare incluso en el resto de España?

Preguntado a este respecto, Lorenzo Silva, que recientemente ha publicado la novela Con nadie (Destino, 2026), cree que no se debe tomar en serio lo sostenido por el autor de La ciudad de los prodigios, tan dado como es a la broma y la ironía. "Se ha montado una especie de dicotomía, una especie de conflicto que no existe... Lo que sí está claro es que a Eduardo se le han lanzado encima unos energúmenos que en pleno siglo XXI en España están hablando de quemar libros".

Silva considera, en cambio, que hay que abordar la polémica con más flexibilidad: "Es perfectamente posible acompañar a los catalanes en su celebración particular, Sant Jordi, y por otra parte saber que el día del libro es algo que va mucho más allá de Cataluña. Son dos cuestiones perfectamente compatibles"

La escritora y miembro de la RAE Carme Riera coincide con lo dicho por Silva al respecto del sentido del humor de Mendoza. "No hay lugar para tomarse en serio ese comentario. Es absurdo enfadarse por algo así. En Cataluña el Día del Libro y el santo de los Jordis va unido. Ninguna de las dos cosas excluye a la otra". En cuanto al posible protagonismo que está recibiendo Sant Jordi en detrimento del Día del Libro en el resto de España, considera que "es una simple coincidencia que no tiene mayor recorrido".

Otro de los consultados a este respecto, el también miembro de la RAE Pere Gimferrer, se desmarca del debate cuando se le plantea la posibilidad de que Sant Jordi esté acaparando todo el protagonismo en una fecha que, se supone, se homenajea a dos de los grandes popes de la literatura. "A mí lo que me interesa de verdad es que se sepa de una vez que ni Shakespeare ni Cervantes murieron el 23 de abril". Pero para el poeta, la polémica que nos ocupa "es un asunto que como todas estas conmemoraciones... son opinables porque hay argumentos históricos para una cosa y para la otra".

Cervantes, por lo tanto, puede descansar tranquilo. Al contrario de lo que le sucediera a su ilustre personaje, Barcelona no será el lugar donde su imagen caiga finalmente derrotada, ni siquiera ante un caballero matadragones.