Rocío Ramos-Paul, más conocida como Supernanny.

Rocío Ramos-Paul, más conocida como Supernanny. @Rocioramos_paul X (antes Twitter)

Ciencia

Los psicólogos coinciden: los padres deben implicarse lo menos posible en los deberes de los niños

La psicóloga Rocío Ramos recomienda limitar las extraescolares y dejar varias tardes libres para reducir el estrés infantil.

Más información: Los psicólogos coinciden: los niños que hacen los deberes con inteligencia artificial aprenden menos por la falta de esfuerzo

J. Rodríguez
Publicada
Las claves

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Los psicólogos recomiendan que los padres se impliquen lo menos posible en los deberes de los niños para fomentar su autonomía y evitar conflictos familiares.

Permitir que los hijos cometan errores en sus tareas escolares favorece el aprendizaje y la gestión de la frustración.

La especialista aconseja limitar las actividades extraescolares para dejar tiempo libre y reducir el estrés en los menores.

Durante la transición a Primaria e instituto, se recomienda que los padres reduzcan el control directo, manteniendo solo la supervisión y límites claros.

La educación de los hijos suele convertirse en un terreno de tensión dentro de muchas familias, especialmente cuando llegan los deberes y las exigencias académicas. Sin embargo, varios psicólogos defienden ahora una idea que rompe con la costumbre más extendida entre muchos padres españoles.

La psicóloga infantil Rocío Ramos-Paúl, conocida popularmente por su papel de Supernanny, considera que los progenitores deben reducir al máximo su implicación directa en las tareas escolares. Según explica, asumir también el rol de profesor acaba generando conflictos constantes dentro de casa.

Durante una entrevista en Herrera en COPE, la experta aseguró que "los padres se tienen que implicar lo menos posible" porque no pueden convertirse en todo para sus hijos. A su juicio, las discusiones por los deberes son una de las mayores fuentes de enfrentamiento familiar.

La especialista recomienda que el niño afronte primero las tareas sin ayuda. Después de ese intento inicial, los padres pueden resolver dudas concretas. El objetivo es que el menor aprenda a gestionar la frustración, organizarse y desarrollar autonomía frente a las obligaciones escolares.

Ramos-Paúl insiste además en que equivocarse forma parte esencial del aprendizaje. De hecho, sostiene que los niños aprenden mucho más cuando entregan deberes imperfectos y reciben posteriormente las correcciones de sus profesores en el colegio, en lugar de presentar ejercicios completamente supervisados en casa.

Descanso y socialización

La psicóloga reconoce que esta postura suele resultar incómoda para muchos padres, especialmente para quienes sienten presión por conseguir buenas notas. Aun así, considera que intervenir demasiado perjudica la capacidad de los menores para resolver problemas por sí mismos.

Más allá de los deberes, Ramos también abordó la organización de las actividades extraescolares. Su recomendación pasa por encontrar equilibrio y evitar agendas saturadas. Según explica, lo ideal sería limitar estas actividades a dos o tres semanales como máximo.

Además, cree fundamental que los niños dispongan de tiempo libre durante la semana. Tener al menos una o dos tardes sin actividades ayuda a reducir el estrés y favorece el descanso, algo especialmente importante durante los primeros años de escolarización y adolescencia.

Sobre la elección de actividades, la experta aconseja escuchar las preferencias de los hijos, aunque también anima a valorar aspectos que puedan beneficiarles socialmente. Por ejemplo, recomienda deportes de equipo para niños con dificultades para relacionarse con otros compañeros.

La transición hacia Primaria y posteriormente al instituto es otro de los momentos que más preocupa a las familias. Según Ramos-Paúl, en estas etapas los padres deben abandonar el control constante y adoptar una posición más discreta, aunque manteniendo supervisión y límites claros.

La psicóloga recuerda que convivir con adolescentes mayores en el instituto puede generar miedo entre muchos progenitores. Sin embargo, considera que también supone una oportunidad para que los menores aprendan a desenvolverse sin una sobreprotección permanente dentro y fuera de casa.