Vicente Gallego

Vicente Gallego Daniel Hidalgo

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Vicente Gallego, poeta: "Pero ¿todavía existe España? ¿No la ha convertido en su cortijo un tal Pedro el Hermoso?"

Poeta de la belleza cotidiana, publica al fin su 'Poesía reunida' en un volumen que incorpora 150 poemas inéditos, y en el que prescinde de sus cinco primeros títulos por pura honestidad.

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¿Qué libro está leyendo?

Releo las prosas de Ramón Gaya sobre el misterio de la creación artística, y vuelvo a maravillarme.

¿Cuál es el libro que más le ha ‘autoayudado’?

Todos los libros de autoayuda se dirigen al ego, que no existe más que como una idea. En toda confusión subyace otra, la de ese que, al pensarse, se cree alguien.

Si no hubiera podido ser escritor, ¿qué habría querido ser?

Como reza uno de mis títulos, habría querido Ser el canto.

Un acontecimiento histórico que le habría gustado vivir in situ.

La historia es siempre la misma: opresores y oprimidos.

¿Por qué ha excluido de este volumen nada menos que cinco libros, los primeros de su bibliografía, alguno de ellos incluso premiado?

Porque no se sostenían como libros, tendría que haberme engañado a mí mismo para volver a publicarlos.

¿Qué tiene esta Poesía reunida (Visor) que no tengan sus libros anteriores?

Esa respuesta la obtendrá cada lector a su manera, porque el lector es tan creador como el poeta, sin él no hay poesía.

¿Y no teme que esos poemas nuevos se le vuelvan luego en contra, lo mismo que lo han hecho algunos de los que ha releído?

Desde luego, ese temor está siempre ahí, es un signo de respeto. Pero tenía que volver a intentarlo: he procurado limpiar mi obra de las intromisiones del poeta, y por el camino me he encontrado con más de ciento cincuenta poemas nuevos, así que estoy temblando…

La experiencia biográfica ha cedido el paso en su obra al canto, la celebración, el silencio, la belleza... ¿Cómo ha ocurrido?

Le voy a decir la verdad: no tengo la menor idea, el poeta es el primer sorprendido ante la soberanía de la escritura.

¿Qué es lo que más le escama en un poema?

Que parta de ideas y experiencias para ponerlas en verso, apartándose así de la experiencia reveladora de la poesía, que es palabra que nace de palabra, no del pensamiento, siempre adocenado.

Un disco o canción que se ponga en bucle estos días.

Ahora estoy sumido en la música indostaní, ese río cristalino.

¿Cuál es la serie que ha devorado más rápido? ¿Diría que es la mejor que ha visto? ¿O es otra?

Entre las mejores citaría Doctor en Alaska –que uno ve morosamente, en clave poética–. Entre las que uno devora: Breaking Bad y The Big Bang Theory.

¿En qué película se quedaría a vivir y en cuál no aguantaría ni un minuto?

Viviría detenido en esa delicadeza de Ordet, de Carl Dreyer. No aguantaría un minuto en el noventa por ciento de las que hoy se estrenan.

¿Ha experimentado alguna vez síndrome de Stendhal?

Leyendo a Juan de Yepes, escuchando a Mozart… ¡quién no derrama alguna lágrima!

No se muerda la lengua, díganos algo que ya no soporte del mundillo cultural.

Para no soportar algo hay que darle alguna importancia. El mundillo cultural es –y está bien que así sea– para los insaciables, los que todavía buscan notoriedad y folleteo ilustrado.

Una obra sobrevalorada.

Todas las películas de Almodóvar.

¿Cuál es la última exposición a la que ha ido? ¿Qué impresiones le dejó?

No frecuento exposiciones. Todavía no he podido acabarme esa bendición, el Museo del Prado.

España es un país…

¡Ah!, pero ¿todavía existe España? ¿No la ha convertido en su cortijo un tal Pedro el Hermoso?